Así es Sophie de Liechtenstein, la princesa heredera europea tan rica como desconocida

  • A sus 53 años, es la única futura consorte soberana perteneciente a una familia real previamente.
  • Superó un tumor cerebral y, junto a su esposo Luis, tiene cuatro hijos.
Sofía y Luis de Liechtenstein, en 2018.
Sofía y Luis de Liechtenstein, en 2018.
Robin Utrecht / GTRES

Siendo sinceros, mucha gente desconoce dónde se ubica Liechtenstein en el mapa. Y aún así, un porcentaje no sabría que el pequeño país centroeuropeo tiene realeza. Y menos todavía que esta es una de las más ricas del continente. Y si ya hablamos de quienes son sus miembros, apaga y vámonos. Por ello, y por su reciente aparición estelar, vamos a hablar de Sofía de Liechtenstein.

Tal y como explican desde Vanitatis, el pasado lunes se reunieron en Postdam los jefes de estado de los países de habla alemana. Quien acaparó los focos entre Enrique de Luxemburgo, el rey Felipe de Bélgica o, en representación de Juan Adán II de Liechtenstein, su hijo Luis (en su idioma original, Alois), fue la esposa de este último, Sofía. Y por un detalle aparentemente baladí que cualquier amante de la moda no podía dejar pasar la ocasión de comentar: llevaba el mismo vestido estampado de limones de Oscar de la Renta con el que otra royal, Meghan Markle, hizo su primera aparición tras haber anunciado los duques de Sussex que estaban esperando un nuevo bebé.

Y es bastante inaudito que haya cometido este "error", si se quiere llamar así, porque esto ha conducido a que muy diversos medios hablen de la familia real  liechtensteiniana, a la que si algo siempre hay que otorgarles es el enorme poder de discreción que tienen. Y, en particular, a Sofía, una de las princesas herederas más desconocidas para el gran público que desde el citado portal han biografiado.

A diferencia de otras futuras reinas consortes como Kate MiddletonMette-Marit de Noruega, Sofía ya ejerce como esposa del soberano de su país. Sin embargo, no lo es aún oficialmente. Todo ello es debido a que Juan Adán II se retiró en 2004 y es su hijo Luis quien ejerce de regente. Es decir, que el matrimonio está en primera línea institucional sin que ello haya repercutido demasiado en el recato que dicha monarquía tiene por bandera.

Sofía de Liechtenstein nació en Múnich, en Alemania, como Sophie Elisabeth Marie Gabrielle Prinzessin von Bayern el 28 de octubre de 1967, hija del príncipe Max Emanuel, duque en Baviera y de la condesa sueca Elisabeth Christina Douglas. Es decir, que ya antes de entrar a formar parte de la casa real liechtensteiniana pertenecía a otra casa real. En este caso, no reinante: la de Baviera.

Esto la convierte en una de las tres futuras consortes soberanas que pertenecían a la aristocracia antes de su matrimonio y en la única de la realeza. Su título de nacimiento, de hecho, era princesa de Baviera, por ser la primogénita, y, además, tras su boda se convirtió oficialmente en princesa heredera de Liechtenstein y condesa de Rietberg, otros de los títulos de Alois.

Además, adoptó de la casa centroeuropea otro de sus rasgos principales: unas creencias religiosas cristianas en lasque ella ya venía profundizando, dado que tras sus estudios, cursó lengua y literatura en la Universidad Católica Eichstätt-Ingolstadt, la universidad privada más grande de Alemania, fundada bajo el derecho papal y la única universidad católica en los países de habla alemana. Por dicha fe, y amén de presidenta de honor de Cruz Roja, la soberana es también presidenta de la Fundación Sophie de Liechtenstein para Mujeres y Niños, que ayuda a mujeres que se quedan embarazadas sin desearlo, pero no con el aborto, que sería pecado, sino con una perspectiva positiva para ellas y sus bebés.

Una vida de alto copete... pero discreta

Como casi desconocida que es la familia real liechtensteiniana, a sus miembros les ha sido muy sencillo pasar desapercibidos. No hay más que indicar que el fin de semana pasado se casó la princesa Maria-Annunciata de Liechtenstein, prima de Alois, y su romántica ceremonia en Italia fue seguida por contados medios, o que apenas tienen grandes polémicas ni escándalos públicos (aunque la última, el pasado mayo, sí fue ampliamente seguida: el príncipe Emanuel, sobrino de Juan Adán II, fue investigado por cazar en Rumanía a uno de los osos más grandes de Europa).

Sin embargo, el hermetismo de Sofía en su vida privada ha sido tan notable que apenas se habló detalladamente de que en 2003 se le diagnosticó un tumor cerebral que, aunque resultó ser benigno, supuso un grave problema de salud del que afortunadamente y con ayuda de los médicos y el tratamiento se fue recuperando poco a poco. Y en silencio mediático, por supuesto.

Esta discreción, empero, contrasta con otro de los rasgos insoslayables cuando se habla de la monarquía del país centroeuropeo: su enorme fortuna. Si ya de por sí se considera inherente a una familia real el tener muchísimo dinero, la cuestión crematística de Liechtenstein supera con creces lo imaginable: la revista Forbes calcula que sus arcas superan los 4.000 millones de euros, por delante de otras casas reales con más nombre y que también aparecen en la lista, como la de Luxemburgo o la de Mónaco.

Por último, hay que decir que Sofía y Luis de Liechtenstein han tenido desde que se casasen el 3 de julio de 1993, en la Iglesia Parroquial de San Florián, en Vaduz (posteriormente declarada Catedral por el Papa Juan Pablo II), cuatro hijos, todos ellos condes o condesas de Rietberg: el primogénito, Joseph Wenzel, de 26 años, heredero de la casa real y del que lo único que se sabe es que se graduó en 2017 en la Real Academia Militar de Sandhurst; la princesa Marie Caroline, nacida el 17 de octubre de 1996; con 22 años, el príncipe Georg Antonius, nacido el 20 de abril de 1999; y un año y medio después, el 6 de diciembre de 2000, venía al mundo el pequeño, el príncipe Nikolaus Sebastian.

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