Estos son los gastos más habituales del verano... y así debes planificarlos

  • Programar bien los costes evitará que las finanzas personales se resientan a la vuelta de las vacaciones.
Calculadora y billetes.
Calculadora y billetes.
©[eli_asenova de Getty Images Signature] a través de Canva.com.

La llegada del verano supone un cambio en los patrones de consumo: el tiempo cálido, las vacaciones, más tiempo libre para el ocio, reuniones con amigos y familiares... Todos los ingredientes se alinean para que crezca el gasto, favorecido este año por el alto nivel de ahorros que acumularon las familias durante la pandemia, mientras muchos negocios estaban cerrados.

Este verano, con la vacunación contra el Covid-19 avanzada, será para muchos borrón y cuenta del último verano, robado por la pandemia. Las ganas de viajar se notan en las reservas hoteleras en España: crecieron un 21,7% para junio las dos últimas semanas y un 41,8% para julio, según detalla la plataforma SiteMinder. Sin embargo, la época estival puede llevar a un consumo desordenado.

Resulta fundamental pararse a pensar antes de que se amontonen los gastos: los billetes de avión y el alojamiento de las vacaciones, el pago del campus o del campamento de los más pequeños de la casa, los restaurantes para las comidas familiares y con conocidos o las rebajas de verano, que ya dieron el pistoletazo de salida. En definitiva, ordenar esos gastos para no ver descender de golpe la cuenta bancaria e incluso generar ahorros adicionales con los que costear las actividades de julio y agosto.

Una forma de conseguirlo es acudir a asesores profesionales, capaces de ayudar a coordinar estos gastos sin correr riesgos innecesarios. Los expertos consultados, presentes en la plataforma de Finect, defienden la necesidad de hacer una planificación a largo plazo. Y no solo de gastos del verano. Éstos formarán parte de un esquema de gastos anual más amplio.

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“Como ocurre con cualquier empresa o administración, la economía familiar debe planificarse asignando presupuestos a las partidas que la componen, con prioridad para los gastos obligatorios de la casa (hipoteca, facturas, seguros, educación…), ahorro e inversión y ocio, que estaría en último lugar y supeditado a los excedentes de las otras partidas”, señala Francisco Martínez, asesor financiero de Andbank, presente en la red de Finect.

Miguel Camiña, cofundador y asesor de Micappital, también aconseja un presupuesto previo. “Permitirá saber muy bien hasta dónde puedes llegar y te dará tranquilidad para tener un verano acorde a tus finanzas”. Camiña también recomienda buscar descuentos y ofertas, pero con los deberes hechos antes: tener ese presupuesto diseñado. “Nos dice cuánto puedes gastar y cuánto no, y puede hacer cambiar nuestro plan de verano, aspirar a gastar más o ser más conservador para no pillarse los dedos con el gasto”.

Hablamos de una época del año imprevisible para las arcas familiares. Rubén Santín, gestor de Mapfre Gestión Patrimonial, reconoce que “desde la perspectiva del ocio nunca sabes del todo cuánto va a ser gastado”. Por ello, para planificar bien los costes del verano aconseja tener un histórico de años anteriores y ver los euros gastados en pasadas vacaciones familiares. Y para tener los gastos controlados, “una buena manera es con alguna aplicación del móvil o apuntando gastos diarios en una nota de manera exhaustiva”, valora Santín.

El viaje a tu destino de vacaciones es sin duda el mayor de los desembolsos. A su vez, se divide entre el coste del alojamiento, comidas y los billetes de tren, avión o el combustible si se opta por un destino próximo. Tanto para este como para el resto de gastos típicos estivales conviene tener un colchón de ahorros.

"Mucha gente habla del 10% de ahorro, un dato que muchas veces no se ajusta a la persona"

¿De qué cantidad estamos hablando? “No hay una fórmula universal, depende de los ingresos”, explica Martínez. En todo caso, el asesor de Andbank destaca que la euforia del verano no debe hacernos perder de vista que hay que “cubrir imprevistos y provisionar fondos para los objetivos de corto plazo, teniendo en cuenta también el medio y largo plazo”. Así será más fácil saber cuánto podemos destinar al ahorro y a la inversión. El perfil de riesgo de la persona y la inflación prevista son otros factores a considerar para decidir cuánto gastar estas vacaciones.

El equipo de Micappital explica que reservar una parte para el ahorro ayudará a disfrutar las vacaciones con más holgura. “Mucha gente habla del 10% de ahorro, un dato que muchas veces no se ajusta a la persona. Intentamos que nuestros clientes ahorren una parte cada mes y que, más allá del porcentaje, sea una cantidad que les apriete un poco y sientan que están haciendo un esfuerzo”, indica Camiña. Desde Mapfre Gestión Patrimonial señalan que “el porcentaje varía según el momento vital y el perfil de riesgo de cada uno. De forma general un colchón aceptable es tener cubierto entre 6 meses y un año de gastos totales”. Esta cantidad de reserva “nos ha de ofrecer músculo financiero para imprevistos y buen manejo en el tiempo de las inversiones”, razona Santín.

Hacer rendir el dinero

La vuelta de las vacaciones puede suponer un duro golpe para la cuenta bancaria. Junto con el ahorro, el aterrizaje será más suave si ponemos nuestro dinero a rendir. No todo, sino una parte según el perfil de riesgo de cada persona. “Preferimos que el cliente invierta menos pero asuma más riesgo”, señala Camiña. “El dinero parado no te está generando nada. Depende del nivel de gasto, pero intentamos que la mitad del ahorro se invierta”, añade el asesor de Micappital.

Los expertos coinciden en que ponerse en manos de un asesor cualificado hará menos empinada la cuesta de septiembre

“De forma general, con ingresos recurrentes, invertir un mínimo del 10% mensual es muy recomendable para caminar hacia la estabilidad financiera”, indica Santín. El ahorro suele entrar mes a mes y el gestor de Mapfre es partidario de invertirlo “de manera inmediata, sin esperar a tener una cantidad más elevada”.

Martínez, por su parte, sugiere tener dinero en un fondo reservado para imprevistos e invertir el resto del ahorro. “Una vez esté bien cuantificado el importe a invertir y presupuestados los objetivos, hay que construir una cartera eficiente desde el punto de vista fiscal y de costes, seleccionando productos que se ajusten a nuestras necesidades, y que sean los mejores de cada categoría”. Por último, hay que valorar aspectos como el momento del mercado, el tiempo que quieres tener el dinero invertido o la frecuencia con la que quieres aportar capital a tu inversión, indica el asesor de Andbank. Los expertos coinciden en que ponerse en manos de un asesor cualificado hará menos empinada la cuesta de septiembre.

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