La Arcoíris

Manifestación Pride! Barcelona con motivo del Orgullo LGTBI del pasado 2019
Manifestación Pride! Barcelona con motivo del Orgullo LGTBI del pasado 2019
David Zorrakino - Europa Press - Archivo

Nunca he sido propenso a colgar banderas en el balcón ni a enarbolarlas por la calle para expresar opiniones. Soy tímido y, en una manifestación, me cuesta llevar palos u objetos entre las manos. 

Pero hay momentos en la vida en que intuyes que alguien está preparando una pócima para conseguir una vuelta atrás. Lo pretende Viktor Orban en Hungría, con una legislación anti-LGTBI inspirada en filosofías putinescas rusas; lo pretenden aquí algunos de nuestros compatriotas, con discursos preñados de moralina reaccionaria y nostalgia del pasado. 

Y cuando eso ocurre, uno se alegra al ver que instituciones, entidades y personas de distintas ideologías echan mano de los colores arco iris para defender derechos y libertades. 

En la marcha del Orgullo, este año no habrá carrozas, ni vistosos escenarios sobre camiones. En esta ocasión las mascarillas y la distancia de seguridad encorsetarán lo que siempre ha sido -al menos desde 1977- un espectáculo reivindicativo y festivo. Cierto, pero ello no va a ser un impedimento para que los movimientos sociales y asociaciones comprometidas con los derechos humanos y la libertad se manifiesten por nuestras calles. 

Uno se alegra al ver que instituciones, entidades y personas de distintas ideologías echan mano de los colores arco iris para defender derechos y libertades

Poco importa que algún ayuntamiento se haga el remolón y obvie colgar en su balcón la Arcoíris; poco importa que algunos representantes públicos se muestren remisos a denunciar las discriminaciones y agresiones que padecen algunos de sus conciudadanos. Importa poco porque, afortunadamente, hay miles de demócratas defendiendo los derechos civiles.

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