La estanquera no sabe "si echar el cierre" o cortarse "las venas". Nunca antes había oído tanto improperio junto. Y mira que ella insiste: "Pero si yo no tengo la culpa...", aunque por lo bajo sí concede "que esta vez, (las tabaqueras) se han pasado".

El ánimo de esta estanquera madrileña resume la incredulidad y el "cabreo" que sienten este martes los fumadores, tras la entrada en vigor de la subida del precio del tabaco. Y es que la industria tabaquera ha disparado el precio de sus marcas muy por encima del incremento del impuesto estatal.

"Un horror", "un atraco"

El Gobierno había previsto subidas de 19 céntimos en el tabaco, pero la media se ha situado en 35 céntimos. Una cajetilla de Marlboro que costaba 3, 10 euros, ahora vale 3,45; una de Fortuna, antes 2,65 euros, ahora ya 3 euros.

A Yolanda Benayas, fumadora de 50 años, le parece "fatal" que suba el tabaco como una medida recaudatoria en época de crisis. "Luego, cuando mejore la economía, seguro que no lo bajan, nunca bajan  nada", explica.

Los fumadores reconocen que o no "pueden" o "no quieren dejar" de fumar

A su lado, Basilio García, 52 años y más de la mitad fumando, no lo ve tan mal como su compañera: "No deja de ser un vicio, es lógico que sea lo primero que suba", dice pitillo en mano.

La respuesta de Basilio no cunde entre los fumadores que entran y salen esta mañana del estanco. "Una putada", "un horror", "un atraco" y "una ruina" son algunas de las expresiones que utilizan para describir el subidón del tabaco.

Para dejar de fumar

El Gobierno, cuando anunció esta medida impositiva, la explicó como una fórmula más para incentivar a la población a dejar de fumar. De momento, ese objetivo no parece cercano. Los fumadores reconocen que, o no lo pueden dejar, o no quieren. "Lo intento", dice Basilio García, "pero tendrían que subirlo a 3.000 euros la cajetilla no a 3, para que lo intentara".

Más de uno había pensado, como alternativa, pasarse al tabaco de liar, que es más barato, pero en este producto la subida de hoy ha sido  incluso mayor. El Gobierno no ha desaprovechado la oportunidad de aplicar un nuevo gravamen a la picadura, visto que este año su consumo había crecido un 66,5% en los primeros cuatro meses. La principal marca, Pueblo, ha subido un 52% el precio en 24 horas: se pagaba a 1,80 y se paga a 2,75. "Exagerado", reconoce la estanquera.