Condenan a nueve años de cárcel a un hombre por violar a su sobrina menor de edad

  • Las agresiones empezaron en 2013, cuando la víctima tenía 11 años, -él 51-, y continuaron hasta los 16.
  • El agresor amenazaba a la víctima con hacerle lo mismo a su hermana si ella se negaba.
El condenado por violar a su sobrina, en la Audiencia de Lleida durante el juicio.
El condenado por violar a su sobrina, en la Audiencia de Lleida durante el juicio.
Laura Cortés / ACN
El condenado por violar a su sobrina, en la Audiencia de Lleida durante el juicio.

La Audiencia de Lleida ha condenado a nueve años de cárcel a un hombre por violar a su sobrina durante cinco años en Lleida, Barcelona y Peñíscola. La Sala considera probado que el acusado hizo uso de la violencia y la intimidación para someter a la víctima a agresiones sexuales continuadas, que empezaron en 2013, cuando ella tenía 11 años, -él 51-, y que continuaron hasta los 16, cuando ella decidió contarlo.

La Sala concluye que el relato de la víctima es "totalmente creíble" y que está reforzado por otras pruebas, como la conversación grabada entre ella y el agresor que la defensa pidió anular como prueba y que la Audiencia ha considerado válida porque "no vulnera el derecho constitucional al secreto de las comunicaciones ni al derecho a la intimidad".

La Audiencia de Lleida considera probados los hechos y concluye que son constitutivos de un delito continuado de agresión sexual a menor de 16 años con el agravante de acceso carnal y también de superioridad, ya que el acusado se hizo valer de la relación de confianza que tenía con la víctima para cometer el delito. 

Por otra parte, le aplica la atenuante de reparación del daño ya que el acusado ingresó 12.000 euros en el juzgado antes de la vista a favor de la víctima por daños morales. Por todo ello le impone nueve años de prisión, mientras que la fiscalía pedía 12.

Además de la pena de prisión la Audiencia impone al hombre seis años de libertad vigilada cuando salga de la cárcel y le prohíbe comunicarse o acercarse a menos de 200 metros de la víctima durante 10 años. También deberá indemnizarla con 20.000 euros por daños morales.

La Sala considera probado que la víctima fue sometida por el acusado a llevar a cabo actos de carácter sexual desde los 11 hasta los 16 años bajo violencia e intimidación, aprovechando los encuentros familiares. "Con violencia porque el acusado hizo uso de la fuerza en varias ocasiones para conseguir su propósito y con intimidación porque le amenazaba con hacerle lo mismo a su hermana si ella se negaba", recoge la sentencia a la que ha tenido acceso la ACN.

En cuanto a la grabación de la conversación entre el acusado y la víctima, grabada por el padre de ella "con conocimiento y consentimiento pleno de la víctima", la Audiencia entiende que no vulnera el derecho constitucional al secreto de las comunicaciones ni al derecho a la intimidad. Por lo tanto, aunque la defensa pretendía que se anulara esta prueba, la Audiencia la acepta.

La Sala también rechaza el cuestionamiento por parte de la defensa de la autenticidad de la grabación y dice que no hay ningún dato que demuestre "ningún indicio de manipulación". "La grabación tiene un inicio y un final claros y se escucha una conversación consecutiva sin saltos", recoge el escrito.

Además, según la sentencia, la declaración de la víctima es "mantenida en el tiempo, sin ambigüedades ni contradicciones relevantes". "Pasaba todos los días que nos veíamos. Todos", repitió la víctima en el juicio. La Sala considera que su relato es "totalmente creíble" y que está reforzado con el resto de pruebas practicadas, como la llamada que califica de "clara y contundente" y también de "válida y auténtica", que "contribuye a potenciar el testimonio incriminadora de la víctima ".

Además, recuerda la Audiencia, también se encontraron restos biológicos del acusado en el lugar donde la víctima relata que sufrió el último abuso, en Peñíscola. Y también las técnicas del EATAV aseguraron que el relato de la víctima tenía una estructura "lógica, con detalles y que estaba contextualizado".

Por todo ello, aunque el acusado negó los hechos en su declaración, la Audiencia concluye que hay una "batería de pruebas" que demuestran los hechos denunciados. Tampoco consideran probado que la víctima hubiera puesto la denuncia por resentimiento o venganza contra el acusado, tal como sostenía la defensa. "Al contrario, ya que ha hecho que se rompa la relación con su tía y sus primos", recoge la sentencia.

El hombre está en prisión preventiva desde hace dos años y medio, cuando pasó a disposición judicial después de que los padres denunciaran los hechos.

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