Las cómicas responden a La chocita del Loro: "¿Alguien se imagina que a Broncano no le dieran ni un programa?"

Pilar de Francisco, Marina Lobo, Paula Púa, Virginia Riezu, Esther Gimeno y Vera Montessori, cómicas.
Pilar de Francisco, Marina Lobo, Paula Púa, Virginia Riezu, Esther Gimeno y Vera Montessori, cómicas.
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La comedia La maravillosa Señora Maisel (Amazon Prime Vídeo) cuenta la vida de una ama de casa de los años 1950 y 1960. Es una mujer ingeniosa, lista, graciosa, incisiva y quiere ser monologuista. Su historia es la del talento luchando contra los prejuicios y el machismo. 

Por desgracia, quizá esa serie no sea del todo ficción y ni siquiera hace falta ambientarla hace 70 años, pues los problemas que ella encontraba para encontrar donde actuar los encuentran hoy en día sus compañeras de la realidad del siglo XXI. 

La Chocita del loro es un local de monólogos (llamados stand-up) de Madrid, sito en la calle Gran Vía de Madrid y uno de los escenarios más conocidos para este tipo de espectáculos. Sus responsables levantaban la liebre de un problema latente: la discriminación de las mujeres cómicas frente a sus compañeros varones. 

"Hemos pasado a un punto en el que mucho del humor que hacen las mujeres es como de víctimas o muy feminista, y el público que va, que es muy variopinto, no lo suele comprar. Sí que intentamos que haya mujeres, pero es complicado porque el humor es diferente", dijo Laura Sánchez Vegas, directora de La Chocita del Loro, en la SER. 

Para rematarlo, Francisco Carretero, gerente de La Chocita del Loro, hacía su aportación en El País. "El nivel de las cómicas que hay en España necesita un tiempo, hay que darles uno o dos años para que estén a la altura de los cómicos que hay en La Chocita del Loro". 

En 20minutos.es preguntamos a monologuistas, cómicas y guionistas de humor de primer nivel por esta polémica y por la situación de la comedia en lo tocante a la igualdad. 

Pilar de Francisco es cómica y guionista, además de lo cual escribe para Late Motiv, colabora en La Ventana y en el podcast Qué grandes son. Desde los monólogos a los sketches y los programas de televisión, tiene una amplia experiencia en el mundo de la comedia. 

"Plantear a estas alturas que todas las cómicas somos iguales, que no tenemos gracia, o que el feminismo es algo malo, es estar fuera de la realidad, y no conocer el panorama de la comedia en nuestro país", dice tajante sobre la polémica. 

Desmerecer el trabajo de las cómicas es "retroceder 10-15 años, que entonces tenías la sensación de estar entrando en un mundo de hombres. Los prejuicios machistas eran el discurso dominante. Era normal que en los locales los programadores te dijeran a bocajarro: 'lo siento, no contrato mujeres porque vino una y no funcionó', y no te daban lugar a hacer una prueba o a entregar un dvd con una muestra de tu trabajo", recuerda sobre sus inicios. 

Los tiempos han cambiado mal que le pese a algunos. "Ahora somos muchísimas cómicas y triunfando en todo tipo de escenarios: agotando entradas en locales, festivales y teatros, o con millones de visualizaciones en redes sociales, o entre los podcast más escuchados, o trabajando en medios de comunicación", pone de manifiesto. 

"Creo que se conseguirá la igualdad real el día que una mujer sea presidenta del gobierno o que una cómica protagonice y dirija el especial de Nochevieja de La 1", vaticina. 

Paula Púa es cómica de stand-up y habitual del canal Comedy Central. Además, colabora en Los Felices Veinte en Orange TV y en El Mundo Today y Tarde lo que tarde

"Creo que las declaraciones de los responsables de La Chocita demuestran que no tienen ni idea de la comedia que se está haciendo ya no en su país, sino en su propia ciudad y que siguen anclados en el 'las cómicas no hacen gracia'. 

Por desgracia "pasa mucho en comedia, gente que ve a una cómica, no le gusta y ya piensa que todas las demás son exactamente iguales, como si fuéramos un género de comedia", se queja la cómica. 

"No es que las cómicas tengan el mismo nivel que los cómicos, es que ni los cómicos tienen el mismo nivel entre ellos. Hay brillantes, buenos, malos y mediocres. Y con las cómicas exactamente igual", explica Púa, de algo que debería ser obvio pero que aún hay que hacer ver.

En los últimos años ha habido un 'boom' de cómicas. Pero no porque antes no existieran, si no porque ahora se las ve, "en gran parte gracias a la aparición de espacios para ayudar a impulsar la comedia hecha por mujeres como la Riot Comedy Fem o el Ladys Night".

Esther Gimeno es cómica, monologuista y actriz e imparte cursos sobre esta disciplina. "Me parecen totalmente impresentables [las declaraciones], porque si fuese cualquier otro entorno laboral digamos 'serio', esto sería motivo de denuncia e inspección, como poco. Por muy negocio privado que sea, hay unas normas para tod@s", expone. 

"¿Se nos contrata igual? NO", dice tajante. "Estas declaraciones han destapado una realidad que se repite en salas, festivales, programas de tele y radio. Yo he oído mil veces 'es que las mujeres no funcionan'. Luego subimos al escenario, lo petamos y lo más que te conceden es 'ah, pues tú sí me has gustado'". 

"Cuando una falla, fallamos todas. Cuando una o 30 triunfan, es que estas son la excepción. Eso es lo primero que hay que cambiar, los prejuicios", reivindica Gimeno. 

Vera Montessori es guionista de televisión y ha trabajado par El Terrat y José Mota. Es presentadora de @cinecutre, Stand Up Girl y activista de @retaguardiashow. Vera lo tiene claro: "Confirmo que hay el mismo nivel [entre hombres y mujeres], estos últimos años hemos tenido una explosión de la comedia de mujeres y es una pasada" y a pesar de eso "no se nos contrata igual, de hecho el caso de La Chocita no es aislado, hay muchas salas que hacen lo mismo". 

A las cómicas les falta visibilidad. "Se conoce más a los cómicos porque se les da más visibilidad en los audiovisuales básicamente, nosotras tenemos un techo de cristal y muchas no podemos salir más allá de salas pequeñas", revela. 

Marina Lobo es periodista y empezó a hacer comedia "hace unos dos años, dos años y medio". "Al primer sitio que me subí fue a la Riot Comedy, el show de Penny Jay en el que solo se suben mujeres, y fue increíble", cuenta sobre sí misma. 

"Lo habitual es encontrarte carteles donde sois 8 cómic@s y tú eres la única mujer (eso cuando hay una mujer). De hecho, al poco de empezar en esto me propusieron montar mi propio open mic en el Café Libertad 8 y lo llevo junto con mi compañero Imanol Franco y una cosa que nos caracteriza es la paridad en los carteles: 3 cómicas y 3 cómicos", dice sobre los sitios donde las mujeres cómicas tienen las puertas abiertas. 

En el Café Libertad y en Más Comedia "desmentimos todos los clichés que te cuentan en las salas (llevadas por cómicos, claro): que hay menos cómicas que cómicos (jamás hemos tenido problema para llenar los carteles), que las cómicas somos menos graciosas (puedo afirmar, después de ver a muchas y a muchos, que las cómicas normalmente se traen un texto más trabajado, en general percibo más esfuerzo por parte de ellas y siempre con muy buenos resultados y esto probablemente sea derivado de lo que nos cuesta que nos den un hueco", hace ver Marina Lobo. 

Ella se ha encontrado con comentarios y clichés sobre las mujeres monologuistas. "Recuerdo una vez al bajar de un open (yo acababa de empezar en la comedia) y un señor cómico se acercó y me dijo: oye está muy bien para haber empezado hace poco pero deberías rematar estos chistes así. Le miré y le dije: perdona, ¿tú quién eres?".

"También alguna vez me han dicho: no hablarás sobre la regla, ¿no? O, cuando sale alguna compañera suspiran y dicen: 'uf, chistes de regla'. Eso es muy típico, se ha creado la falsa leyenda de que todas hablamos sobre la regla todo el rato y no es verdad, pero también estamos en nuestro derecho de hablar sobre la regla. Ellos hablan todo el rato de sexo, incluso de tríos, y dudo que muchos de ellos lo hayan siquiera experimentado, así que nosotras estamos más que legitimadas para hacer chistes sobre algo que ha sido estigmatizado a lo largo de toda la historia y que nos pasa todos los meses.

Otro mito es que no haya muchas cómicas o que estas no tengan ganas de triunfar. "He discutido con compañeros incluso a los que considero amigos muchas veces. Me decían todo el rato que las cómicas no pedían hueco y, como digo, nosotros siempre hemos tenido cómicas de sobra".

A las mujeres, opina Lobo, se les exige más. "Que ya lo estemos petando, que tengamos muchos seguidores, que hayamos montado un show que funcione… y a veces, ni aún así conseguimos que nos den una oportunidad. Te pongo dos ejemplos: la Riot Comedy, tres años petando teatros en Barcelona, Madrid, Bilbao, Valencia… o Estirando el chicle, el podcast más escuchado en España. ¿Alguien se imagina que a Broncano o a Buenafuente no les dieran un programa (ni una sección!!) de humor en España? Pues eso está pasando con las mujeres cómicas, que se tienen que autoproducir mientras lo petan porque nadie apuesta por ellas", reivindica. 

Virginia Riezu colabora en Tarde lo que Tarde, en RNE y en A vivir en La Ser y Locomundo de Movistar +. También en la radio Carne Cruda y protagoniza el show Para ser mujer eres bastante graciosa

A Virginia las declaraciones de la responsable de la Chocita le "han entristecido primero y cabreado después", porque "se ha quitado la careta y realmente vemos que seguimos en algunos lugares de programación como hace 20 años, ha sido como un viaje en el tiempo, un salto atrás".

La impunidad de ese criterio ha "estremecido" a muchas cómicas. "España es muy profunda todavía, muy muy machista", sentencia.

"Aparentemente no", reconoce, pero "en cuanto rascas un poco se ha visto que sí, que hay como un miedo a programar cómicas, por si no funcionan, cuando no somos un colectivo y cada uno es una historia, un público, un target, un estilo de comedia, no somos un rebaño unificado", explicita. 

Para Riezu "la responsabilidad no es solo de los programadores, ellos solo son el reflejo del punto de evolución en el que se encuentra la sociedad española con respecto a este tema y a tantos otros del feminismo", opina.

La solución pasa, hace ver, por la colaboración, por que todos pongan de su parte: "los programadores, el público y nosotras las cómicas".

Aconseja a sus compañeras: "Si no te quieren en un sitio PASA ABSOLUTAMENTE, vete a otro local y móntatelo, se está demostrando que funciona". "Yo trabajo muchísimo desde hace 8 años que aposté a tope por ello", ejemplifica. 

Ella tiene como tantas otras, una mala experiencia que contar: "Por ser mujer, en un conocido espacio de comedia, solo podía ser presentadora (y no cómica de elenco) y cobraba menos que el resto de cómicos (cuando tenía ya mucha más trayectoria que muchos de los cómicos que estaban en ese espacio de comedia). Me fui (era un trabajo bastante estable)", narra.

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