Patricia Highsmith
Patricia Highsmith escribe sobre los humanos "con la frialdad que emplearía una araña para escribir sobre moscas".

Vivía con dos gatos. Los prefería a los humanos. Una botella de whisky al día. Para el sexo, las mujeres. Con todas acabó peleada. Para lo demás, la torpeza ingenua de los hombres. Se fue de los Estados Unidos en 1963 y regresó como turista para comprobar que detestaba aquello. Odiaba mucho y a muchos. Vivió como una eremita resentida en una aldea suiza de 30 casas. Creó al asesino más encantador y amoral de la literatura y firmaba la correspondencia como si el personaje y no ella hubiese escrito las cartas.

Vivía con dos gatos. Los prefería a los humanos. Una botella de whisky al día. Para el sexo, las mujeres

En más de una ocasión, Patricia Highsmith (1921-1995) mantuvo que sus cinco novelas sobre Tom Ripley fueron escritas por su protagonista, uno de los primeros antihéroes de la literatura negra. Ahora están a la venta en España por primera vez en un solo tomo (Tom Ripley. Anagrama, 24 euros). Los fanáticos llaman a la saga la Ripliada. Son 1.280 páginas que dejan a la altura de una monja carmelita a esa Lisbeth Salander, ciberpunk que tanto se lee en los transportes públicos.

Niñez amarga y cómics

La Highsmith, que padeció una niñez amarga de la que huía fantaseando sobre los desarreglos psíquicos de los vecinos y se ganó la vida durante años escribiendo guiones para cómics, firmó desde 1950 casi cuarenta libros de ficción en los que predijo la perversidad milenarista. Así comienza uno de sus relatos: "Un joven pide la mano de una chica al padre de ésta. La recibe en una caja. La mano izquierda".

Predicaba que la médula de la vida es "el odio y la sensación de injusticia". Una de las líneas críticas más justas sobre sus libros dice que escribía sobre el ser humano con la misma frialdad que emplearía "una araña para escribir sobre las moscas".

El ciclo de Ripley, publicado de 1954 a 1980, consta de las novelas The talented Mr. Ripley, Ripley Under Ground, Ripley's Game, The Boy Who Followed Ripley y Ripley Under Water, editadas en castellano como A pleno sol, La máscara de Ripley, El amigo americano, Tras los pasos de Ripley y Ripley en peligro. Todas son asombrosas.

Todas las novelas del ciclo de Ripley son asombrosas

Si las obras de esta dama de mirada atónita giran en torno al punto de ruptura que puede empujar a cualquiera a cometer un crimen, Tom Ripley es su mejor creación.

A los 25 años, enviado a Europa para devolver a casa a un joven de su edad, el diletante vástago de un millonario, Ripley termina por matarlo en A pleno sol. En las otras cuatro novelas hará lo mismo con ocho personas más y causará de manera indirecta cuatro muertes. Siempre con una frialdad casi quirúrgica.

A veces porque eran amenazantes, a veces porque se trataba de ayudar a un amigo, a veces porque eran simples matones de la mafia, seres sólo "supuestamente humanos"... La Policía lo investiga, pero nunca encuentran pruebas que lo incriminen.

Lustrosa sensatez

Como en una aterradora metáfora de la condición humana y la civilización, Ripley cultiva la maldad desde la más lustrosa sensatez: se casa con una bellísima muchacha francesa, Heloise; cultiva flores en su invernadero; pinta óleos más que decentes; toca a Bach y Scarlati en el clavicémbalo; lee a Oscar Wilde; se deja atender por una educada e íntegra ama de llaves de mediana edad...

El lector quiere que Ripley mate y salga indemne

De vez en cuando, es verdad, se ve obligado a matar, pero el lector, guiado por la maestría turbadora de la novelista, quiere que lo haga y salga indemne. Esa empatía con la locura que anida en todos es el valor que hace únicas a estas novelas.

En ningún momento de la Ripliada hay sexo. Ni siquiera sugerido. Abundan los lazos de amistad y los vínculos de sangre entre hombres. Ripley tiene los ojos fríos de un reptil. No es casual que su refugio en la campiña francesa, se llame Belle Ombre (Bella Sombra).


Icono gay del siglo XX

Patricia Highsmith es uno de los 70 personajes públicos del siglo XX que figuran en la exposición Gay Icons (se inaugura el 2 de julio en la National Portrait Gallery de Londres).

La selección ha sido encargada a un comité de diez homosexuales de prestigio, entre ellos el músico Elton John, la ex tenista Billie Jean King y dos lores laboristas. El museo los invitó a elegir a sus personajes favoritos, sin que importase su inclinación sexual.

Detestaba los planteamientos feministas radicales

La Highsmith, que mantuvo turbulentas relaciones con varias mujeres y detestaba los planteamientos feministas radicales, compartirá cartel, entre otros, con escritores (Virginia Woolf, Walt Whitman), pintores (Francis Bacon, David Hockney, Andy Warhol), el activista estadounidense Harvey Milk y la princesa Diana de Gales.


El criminal que nos hipnotiza

También en el cine la figura de Tom Ripley ha desplegado su sugestivo veneno, el anzuelo aterrador con el que, acaso porque son nuestro espejo, nos hipnotizan los criminales. Éstos son los cuatro Ripley de película.

 Alain Delon. El más convincente. En A pleno sol (1959), del francés René Clément (1913-1996), Delon, casi un debutante (24 años), interpreta al sólo en apariencia tímido e inseguro Ripley. Puro fuego.

 Dennis Hopper. El raro. Wim Wenders dirige en El amigo americano (1977) al perro loco Hopper en un Ripley demasiado existencial y poshippie. Viste fatal e incluso juega al billar.

 John Malkovich. Pésimo. Uno de los peores papeles de su carrera en El juego de Ripley (2002), de la pedante italiana Liliana Cavani. De estar viva, la Highsmith le daría una bofetada.

 Matt Damon. El artificioso. Anthony Minghella intentó en El talento de Mr. Ripley (1999) recrear la pulsión sexual soterrada de A pleno sol. Le salió una bazofia.


No pases de... (tres citas para poner los sentidos a tono)


 UNA PELÍCULA

Extraños en un tren (Alfred Hitchcock, 1951. Warner, 15 euros). Patricia Highsmith reescribió su primera novela por consejo de su amigo Truman Capote. Así nació Extraños en un tren, publicada en 1950 y llevada al cine un año después por Alfred Hitchcock, con un guión adaptado por el maestro de la novela negra Raymond Chandler. La película es de lo mejor y más sobrio del en tantas ocasiones autoparódico Hitchcock.

A State of Wonder. The Complete Golberg Variations (Glenn Gould).UN DISCO

A State of Wonder. The Complete Golberg Variations (Glenn Gould. Sony, 2002. 12 euros). La música favorita de Tom Ripley, las bellísimas Variaciones Goldberg, de J. S. Bach, interpretadas por uno de los mejores pianistas de todos los tiempos, el personalísimo y saturnal canadiense Glenn Gould (1932-1982). Esta primorosa edición incluye la grabación magistral de 1955 y el pasmoso tour de force de 1981, cuando Gould se superó a sí mismo apenas un año antes de morir.

 UN LIBRO

Pájaros a punto de volar (Patricia Highsmith. Anagrama, 2007. 9 euros). Tras la muerte de Higshmith por leucemia en 1995, la edición póstuma de estos 14 relatos, escritos entre 1938 y 1949, reveló que en sus primeras tentativas como narradora ya latían la soledad y el odio como desviaciones del amor, las relaciones humanas marcadas por el interés y lo doméstico como paisaje de dolor.