Cómo infusionar cualquier alimento

Infusión de menta en una tetera de vidrio.
Infusión de menta en una tetera de vidrio.
©GTRESONLINE

A medida que los programas televisivos van acercando la alta cocina a nuestros hogares, muchas personas se interesan por aprender algunas de las técnicas culinarias algo más avanzadas que aparecen en estos espacios.

Una de estas técnicas es lo que llamamos infusionar. Todo el mundo conoce muchas infusiones que se consumen como bebidas (té, café, poleo-menta, manzanilla...) pero su uso como parte de un plato es menos común. Aquí vamos a ver cómo se puede emplear esta técnica con cualquier alimento.

Una vieja conocida

En realidad, hay muchos platos tradicionales que emplean infusiones, aunque a lo mejor pocas veces se les llame como tal. Ejemplos serían los caldos o el arroz con leche.

Básicamente, una infusión es una preparación en la que extraemos el aroma y el sabor de un ingrediente introduciéndolo en un líquido caliente. Pero, a diferencia de cuando se hierve o se cuece, lo importante es que el líquido tome el sabor del ingrediente, antes que cocinar este último.

Además, es frecuente que estas infusiones se realicen a una temperatura menor que el punto de ebullición, si bien no siempre es así.

Cómo infusionar cualquier alimento

El proceso básico comienza con seleccionar el líquido en el que se quiere realizar la infusión (es muy común, por ejemplo, emplear leche en repostería, y se pueden hacer en agua o aceite) y ponerlo a calentar hasta, como máximo, que llegue al punto de ebullición. Hay que tener en cuenta que, cuanto más lo calentemos, más intenso será el sabor de la infusión; también, que si realizamos la infusión en aceite, debe calentarse notablemente menos que la leche o el agua).

Cuando alcance la temperatura deseada, se aparta de la fuente de calor y se introduce en el líquido el ingrediente cuyo aroma queremos extraer. Si se trata de algo en forma granulada o fina, como una hierba o una especia, puede ser necesario añadir algún elemento, como una tela o un colador, que nos permita extraerlo más tarde. 

Cuanto más tiempo dejemos el ingrediente en el líquido, más intenso será el sabor. Conviene tener en cuenta que algunos, como el té o algunas hierbas, pueden volverse demasiado intensos y amargos si se dejan más tiempo del debido.

Y, con estos tres pasos, tendríamos lista la infusión para emplear en nuestros platos y darles un toque diferente.

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