El Teléfono de la Esperanza y el Ayuntamiento de Pamplona desarrollarán un programa de apoyo psicológico para mayores

El Ayuntamiento de Pamplona ha firmado este martes un convenio de colaboración con el Teléfono de la Esperanza para desarrollar un programa de apoyo psicológico dirigido a personas mayores de 65 años.

En la presentación del convenio en una rueda de prensa han participado el alcalde de Pamplona, Enrique Maya, y la presidente a la Asociación Teléfono de la Esperanza de Navarra, Teresa Gil. También han estado presentes la concejala delegada del área de Servicios Sociales, Acción Comunitaria y Deporte, María Caballero; la psicóloga del programa, Patricia Díaz, y el voluntario de la asociación Txema Arzoz. El Consistorio aporta a la iniciativa 20.000 euros, contando con subvención del Departamento de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra.

De esta manera, el Ayuntamiento quiere contribuir a la mejora de la calidad de la vida emocional de las personas mayores de 65 años de Pamplona, poniendo a su alcance un servicio cualificado y gratuito que les pueda ayudar a superar consecuencias emocionales derivadas de la situación sanitaria causada por el Covid-19. Entre los objetivos se encuentran acompañar en la gestión del estrés producido por la crisis sanitaria y el distanciamiento interpersonal o facilitar estrategias para mejorar la calidad de vida.

Enrique Maya ha afirmado que "los mayores son los que peor lo han pasado en la pandemia y con este convenio queremos mejorar su calidad de vida". "Los mayores se merecen un monumento por lo que han sufrido y lo que siguen sufriendo, y todo lo que hagamos va a ser poco", ha señalado.

Por su parte, Teresa Gil ha agradecido al Ayuntamiento "la confianza depositada en el Teléfono para llevar a cabo este bonito y necesario programa". "La soledad está instalada en la sociedad y se nos va a quedar. Es un tema central en las llamadas al Teléfono", ha dicho, explicando que desde el 14 de marzo de 2020, cuando comenzó el confinamiento domiciliario por el Covid-19, el Teléfono de la Esperanza recibió 13.752 llamadas al mes durante un año. "Son 19 llamadas a la hora y el 90% llevan un componente de soledad", ha explicado.

El programa es "el primer proyecto que el Ayuntamiento pone en marcha con un doble enfoque sociosanitario y comunitario, en estrecha colaboración entre los servicios de Atención Primaria de Salud y los Servicios Sociales", tal y como ha destacado el alcalde en la presentación.

APOYO PERSONALIZADO O GRUPAL Y TALLERES ABIERTOS

El programa de apoyo psicológico y emocional contará con dos líneas de acción. Todas las intervenciones serán supervisadas por el equipo de atención psicológica. Dentro de la primera línea, se ofertará asesoramiento individual telefónico, y para aquellas personas que por su situación de vulnerabilidad necesiten una atención más personalizada se llevará a cabo una atención presencial, individual o grupal. A partir de septiembre, se atenderán 300 personas derivadas desde unidades de barrio, centros de salud y apartamentos tutelados realizando una atención personalizada adaptada a la situación de cada persona.

La segunda línea de actuación se basará en talleres diversos sobre bienestar emocional, gestión del estrés, hábitos saludables de vida, prevención de la ansiedad, mejora de la comunicación interpersonal, insomnio o depresión, por ejemplo. Serán gratuitos y se desarrollarán en locales municipales. Se llevarán a cabo 16 talleres en Casco Antiguo, Ensanche, Iturrama y Rochapea, zonas elegidas en función de los datos de población mayor. En cada lugar se impartirán cuatro talleres durante 2 o 3 meses. Cada taller está previsto que dure 8 horas, repartidas en dos horas un día a la semana. Se han calculado 12 plazas por formación.

En Pamplona viven 46.282 personas de 65 o más años (22,35% de la población), una cifra que de acuerdo a la tendencia irá ascendiendo ya que el envejecimiento de la población constituye uno de los factores sociodemográficos más relevantes de las últimas décadas. De ellas, un 24% viven solas.

El Ayuntamiento realizó el año pasado un cuestionario para conocer cómo había afectado a quienes viven en la ciudad y tienen más de 65 años la crisis sanitaria y recoger sus propuestas para establecer programas o actividades que les ayuden a tener una vida mejor. Se descubrió que esos meses habían aumentado la soledad y el aislamiento, el miedo y la inseguridad, el cambio de hábitos o un cierto deterioro de salud, psicológico y cognitivo, además de incrementarse el sedentarismo con pérdida de masa muscular.

De manera preventiva, el Consistorio pamplonés realizó diversas actuaciones como el seguimiento a las 260 personas usuarias del Servicio de Atención a Domicilio que habían suspendido el servicio y a otras 271 que eran usuarias de centros de día y apoyó en las casi 3.000 llamadas a población de más de 65 años entre las que se encontraban las 650 a quienes viven en los apartamentos tutelados.

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