Belarra toma este domingo las riendas para relanzar Podemos tras la marcha de Iglesias y servir de escudo a Díaz

  • La ministra aspira a conseguir el máximo de participación posible en una Asamblea descafeinada por la falta de oposición.
  • El modelo de bicefalia echa a andar oficialmente el domingo: Belarra liderará el partido, Yolanda Díaz la línea política.
  • La reorganización del grupo parlamentario o la relación con Más País, algunos de los retos que esperan a la nueva líder.
La ministra de Igualdad, Irene Montero (i), y la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, a su llegada a una rueda de prensa.
Ione Belarra e Irene Montero, en una imagen de archivo.
Europa Press

Poco más de un mes después de que Pablo Iglesias renunciara a todos sus cargos y abandonara la política, Podemos alcanza un primer hito en el proceso de reconfiguración de la izquierda. Este fin de semana, el partido morado celebra el encuentro presencial con el que clausurará su cuarto congreso. Será el primero al que Iglesias no asista y del que tampoco saldrá como secretario general: la elegida para sucederle será la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, que no obstante encabeza un equipo continuista que cuenta con las principales caras del núcleo de confianza del exlíder.

La Cuarta Asamblea Ciudadana -el nombre que reciben los congresos en Podemos- ha tenido un perfil bajo. La falta de rivales de entidad y la percepción de que Belarra será la clara ganadora de la votación entre las bases para elegir al nuevo secretario general ha descafeinado un congreso que, sin embargo, va a ser crucial para el futuro de una organización que se enfrenta al cambio más grande en sus siete años de vida: desenvolverse sin el fuerte personalismo y el carisma de Iglesias. Sin dudas sobre el resultado, el objetivo de Belarra ha sido animar a las bases a participar en las votaciones.

Muy lejos queda la cifra de 107.488 personas que participaron, allá por 2014, en el congreso fundacional del partido. Y mucho más la de los 155.190 militantes que votaron en el encarnizado congreso de Vistalegre II, donde las dos almas del partido encarnadas entonces por Iglesias y por Íñigo Errejón se enfrentaron en una lucha sin cuartel que las bases decantaron del lado del primero. Con la salida, primero, del sector errejonista del partido y, el año pasado, del anticapitalista, en Podemos hace ya tiempo que no se atisba contestación interna a la dirección. Y eso ya llevó a que en el tercer congreso, celebrado virtualmente el año pasado para reelegir a Iglesias como secretario general sin oposición, apenas votaran 59.200 personas.

En las tres ocasiones en las que fue elegido secretario general, Iglesias cosechó victorias a la búlgara: un 96,8% de los votos en 2014, un 89,1% en 2017 y un 92,2% el año pasado. Conseguir al menos una participación y unos resultados similares supondría un espaldarazo de las bases para Belarra, que ha expresado su intención de poner en marcha un liderazgo "coral", muy diferente de la centralización en torno a su figura de Iglesias. 

Tres son los nombres llamados a marcar la nueva etapa de Podemos: además del de la propia ministra, el peso de la formación lo llevará Irene Montero, y en teoría ambas estarán subordinadas a la vicepresidenta tercera del Gobierno, Yolanda Díaz, a la que Iglesias señaló como líder de Unidas Podemos en el Ejecutivo tras su salida y como próxima candidata de la coalición.

Esa será una de las principales novedades del Podemos post-Iglesias que nacerá oficialmente el domingo: pasar de una figura que centralizaba todo el poder a una bicefalia en la que, además, la líder de Unidas Podemos no es militante de la pata más grande de la coalición -Podemos- y marcará desde fuera la línea política de todo el espacio. Es una situación inédita en la formación morada, aunque partidos como el PNV llevan utilizando décadas ese modelo en el que partido y cargos institucionales van por separado y ejercen funciones diferentes.

Un partido más belicoso para escudar a Díaz

Esa nueva distribución de roles es el primer reto serio al que tendrá que enfrentarse Belarra como líder: decidir con Díaz qué papel va a jugar el partido. Fuentes de Podemos explican que el debate está aún en pañales, aunque una de las ideas que están sobre la mesa es que Podemos asuma un perfil más combativo mientras el referente morado en el Consejo de Ministros, en este caso Díaz, se concentra en su labor ejecutiva. El objetivo que tiene en mente la dirección de Unidas Podemos no es sencillo: alejarse de las polémicas y mantener la imagen de sosiego de Díaz sin perder capacidad de presión al PSOE y perfil propio.

En las últimas semanas, este sistema ha empezado ya a perfilarse. Belarra, por ejemplo, ha abierto la veda de las críticas -suaves, pero al fin y al cabo críticas- al nuevo diseño de la factura de la luz, muy contestado por las asociaciones de consumidores y ha pedido "replantearlo" si es necesario. Tras ella, otros dirigentes como el portavoz parlamentario Pablo Echenique o el ministro de Consumo, Alberto Garzón, se han sumado a los toques de atención. Pero no Díaz, que ha mantenido un significativo silencio sobre esta cuestión.

A la elección de Belarra como secretaria general de Podemos, además, pueden seguirle otros cambios en los principales puestos de mando de Unidas Podemos. Uno de los que está en el alero es precisamente el de portavoz parlamentario que ocupa Echenique, cuyo estilo duro de ejercer la portavocía casa poco con el tono sosegado y suave que Díaz ha querido imprimir en Unidas Podemos desde que tomó las riendas del espacio. 

Este viernes, Echenique aseguró que no ha "pensado" en si se presentará a las próximas elecciones, pero sí señaló que "no es bueno estar mucho tiempo" en cargos y puso de ejemplo a Iglesias. "Después de estar solamente siete años en política se ha ido a su casa. Yo creo que eso tiene que ser una seña de identidad en Podemos, también para mí. Y, aunque no he tomado la decisión, estoy dando bastantes pistas", apuntó. Minutos después, ante el revuelo generado, el dirigente tenía que salir a desmentir que vaya a dejar a corto plazo la política. "Detecto ciertas ganas de que me vaya entre los poderes mediáticos", bromeó.

Acercarse o no a Errejón

La política de alianzas también es otro de los asuntos a revisar en la nueva etapa que se abre. El lazo que une a Podemos e IU es firme, pero en los últimos años Unidas Podemos se ha distanciado de otras formaciones progresistas con las que, en su momento, formó una entente, como Anova o Compromís. Díaz ha empezado a reconstruir puentes en encuentros con los valencianistas como el que mantuvo hace unos días con el alcalde de València, Joan Ribó. Pero está por ver cómo gestiona Podemos en esta nuevo ciclo su relación con Más País.

En una entrevista con este medio, Belarra se mostró abierta a un entendimiento, pero siempre dentro del marco de Unidas Podemos. Y el líder de Más País, Íñigo Errejón, no quiere oír ni hablar de volver a estar bajo el paraguas morado, aunque sí es más proclive a acercarse a la confluencia catalana de Podemos, Catalunya en Comú. Precisamente su líder, Ada Colau, se perfila como una de las dirigentes claves en esta nueva etapa, y ya ha comenzado a tomar posiciones para ganar peso en la toma de decisiones y para abrir la puerta a Errejón.

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