Amigos de la víctima del descuartizador de Alcalá corroboran su actitud controladora: "Era celoso, la perseguía"

Imagen de archivo del detenido.
Imagen de archivo del detenido.
EFE

Varios amigos de la joven presuntamente asesinada por su expareja en 2017 y cuyo cadáver fue hallado en un arcón congelador en Alcalá de Henares (Madrid) en 2019 han coincidido en el juicio en que la actitud del procesado era controladora; "era muy celoso y la perseguía", han señalado.

La Audiencia Provincial de Madrid ha continuado este jueves el juicio con jurado popular a Manuel M.A. por el asesinato en 2017 de Daria O.L, cuyo cuerpo apareció más de un año después, en febrero de 2019, en un arcón congelador en el piso que compartía con el acusado en Alcalá de Henares, que fue arrestado.

Para él la fiscalía pide 20 años de cárcel por asesinato con la agravante de parentesco y género, profanación de cadáver y estafa.

Amigos de la víctima han dicho que Daria les había hablado del carácter celoso de Manuel en varias ocasiones, ya que le había pedido explicaciones sobre por qué iba a tomar café al bar que frecuentaba con sus amigos.

Los testigos han coincidido en que, aunque Manuel seguía aparentando que él y Daria seguían siendo pareja, ella había terminado con la relación en verano de 2017, pero seguían viviendo juntos porque ella estaba ahorrando para poder irse.

"Tenía interés en ampliar el contrato para ganar más. Tenía ilusión por comprarse una casa y quería trabajar 'a destajo'", ha relatado el dueño del pub en el que trabajaba Daria cuando desapareció.

Un amigo de Daria ha asegurado que cuando estaba con Manuel ella cambiaba su manera de actuar, que solía ser alegre y habladora, por una actitud "encasillada" y mucho más "introvertida" y "cauta".

También en su trabajo la recuerdan como una joven con ilusión, un "gran entusiasmo" y que "no tenía miedo a trabajar".

Una de las compañeras de trabajo de la víctima en un pub ha relatado al jurado que la víctima le contó que el acusado había intentado maltratarla físicamente "muchas veces" pero que no lo había conseguido: "Ella me dijo que no le había pegado pero que lo había intentado".

Ha añadido que la víctima no consumía alcohol ni la vio nunca consumir drogas, y que "solo fumaba cigarrillos", al igual que dijeron ayer miércoles los padres y las hermanas de Daria.

En cuanto a la fecha en la que dejaron de saber de Daria, sus amigos han asegurado que fue el 5 de octubre de 2017, en contra de lo defendido por el acusado, que dijo que el crimen había sucedido entre el 8 y el 9 de octubre.

Ese día, la víctima fue a trabajar al pub Gin&Go donde era camarera, pero antes pasó por el bar de la Estación de Autobuses de Alcalá de Henares como solía hacer y se citó en el pub con un chico.

Después de trabajar, llevó a su amiga a casa y le transmitió su preocupación por la situación que tenía con su expareja y que todo eso "no la hacía feliz".

Al día siguiente y viendo que no acudía a su puesto de trabajo, esta compañera intentó ponerse en contacto con ella y Daria le dijo que se iba a Barcelona y dejó de contestarle a las llamadas alegando que tenía el micrófono del móvil roto.

Durante esos días tanto amigos como compañeros de trabajo intentaron contactar con ella, extrañados porque no aparecía.

Los inquilinos del piso en el que convivía la pareja han explicado en el juicio que una noche de principios de octubre escucharon golpes fuertes y fueron a llamar a la puerta de su habitación, ya que creyeron que la pelea había llegado a las manos. Y fue Manuel el único que respondió "está todo bien".

En su declaración el procesado reconoció que apuñaló a Daria pero en defensa propia, porque ella iba a clavarle el cuchillo, y que entró en shock y siguió bebiendo y tomando drogas varios días hasta que decidió meter el cadáver en un congelador para que no le descubriesen, ya que era incapaz de entregarse o suicidarse.

El juicio continuará este viernes con la declaración de más testigos, peritos y la valoración o análisis de pruebas periciales.

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