Marruecos acusa a España de "tratar de europeizar una crisis bilateral"

Agentes marroquíes de la Policía y de Fuerzas Auxiliares custodian uno de los pasos fronterizos de Fnideq (Castillejos) con Ceuta.
Agentes marroquíes de la Policía y de Fuerzas Auxiliares custodian uno de los pasos fronterizos de Fnideq (Castillejos) con Ceuta.
Mohamed Siali / EFE

Las relaciones Moncloa-Rabat siguen siendo tensas. El ministro marroquí de Exteriores, Naser Burita, afirmó este miércoles que el Gobierno español "trata de europeizar una crisis que es bilateral" entre Marruecos y España y que "no terminó el 1 de junio", con la salida del territorio español del líder saharaui Brahim Ghali.

"La crisis está ahí porque siguen sus causas profundas", continuó Burita, que se expresaba así durante una comparecencia ante la prensa tras la visita de su homólogo húngaro, Peter Szijjarto. De esta forma, añadía una acusación más a un cruce de reproches que se lleva produciendo desde hace semanas.

Hace aproximadamente un mes, y tras acoger "por razones humanitarias" según el Gobierno a Ghali, que ingresó en un hospital de Logroño bajo una identidad falsa, Marruecos presionó a España forzando la llegada de más de 7.000 inmigrantes a las costas de Ceuta. Desde entonces se vive la mayor crisis diplomática de la historia reciente entre los dos países, y Sánchez ha llegado a acusar a Rabat de "atacar" las fronteras españolas.

La crisis diplomática ha sido la gota que ha colmado el vaso después de más de tres años de idas y venidas en las relaciones España-Marruecos. Los gobiernos de ambos países no encajan. Pedro Sánchez decidió romper la norma no escrita de visitar el país vecino en su primer viaje como presidente, algo que si cumplieron por ejemplo tanto Rajoy como Zapatero. Eso ya empezó a encender la mecha, que siguió avivándose tras el reconocimiento del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de la soberanía marroquí sobre el Sáhara.

"No es aceptable que se ataquen fronteras por discrepancias en política exterior". Esa frase de Pedro Sánchez para reprochar a Marruecos su actitud sirve para ver a qué punto llegó la situación. El país vecino decidió "atacar" a España y lo hizo utilizando la inmigración como chantaje, porque en ese sentido Marruecos tiene la pelota en su tejado: es el Gobierno marroquí es el que decide si cumple o no con su parte en la gestión migratoria, igual que en la lucha contra el terrorismo o contra el tráfico de drogas, que también son dos áreas claves de cooperación.

A las imágenes de la Policía marroquí abriendo literalmente la puerta del Tarajal a los migrantes se añaden los casos de menores empujados a cruzar contra su voluntad y con el desconocimiento de sus familias. Al fin y al cabo, Marruecos ha podido utilizar la inmigración para presionar a España, tal como apuntaron los expertos. Dieron un paso más en su respuesta a las decisiones del Gobierno español que no gustaron mucho en Rabat.

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