Meghan Markle también rindió homenaje a su madre, Doria Ragland, con el nombre de Lilibet Diana

Meghan Markle durante su visita a la Universidad de Johannesburgo, en Sudáfrica.
Meghan Markle durante su visita a la Universidad de Johannesburgo, en Sudáfrica.
GTRES

Era algo que se intuía, que no podía ser todo de la rama de los Windsor. Desde que naciese el pasado fin de semana la hija de Meghan Markle y el príncipe Harry se han sacado casi cada día conexiones con otros miembros de la familia real británica a través de su nombre, Lilibet Diana, con especial hincapié por supuesto en la reina Isabel II y Lady Di, por lo obvio.

Sin embargo, la hermanita pequeña de Archie Harrison Mountbatten-Windsor será bautizada de manera que también rinda homenaje a una de las personas más importantes para la ex actriz: su madre, Doria Ragland, toda vez que ha quedado patente todo este tiempo que ella no se lleva bien ni con su padre ni con la rama paterna en general.

Según explicó Page Six, el príncipe Harry llamó personalmente a la monarca antes de que su mujer diera a luz en el Hospital Santa Barbara Cottage, en California, con la idea de pedirle permiso para ponerle a su hija no Elizabeth, como han hecho muchos otros componentes de la familia, sino Lilibet, el apelativo cariñoso con el que la conocen las personas más cercanas a ella.

La soberana, ya lo sabemos, aceptó, aunque se desconoce si el duque de Sussex le hizo saber que había un motivo semioculto en ese apelativo. Y es que, tal y como explicó el matrimonio, su intención es dirigirse a su hija como Lili, y ahí está la conexión con Meghan Markle que ha explicado la revista People.

La exactriz y actual filántropa no era llamada Meghan por su madre cuando era una niña, sino Flower ("Flor"), tal y como ella misma confesó en una publicación en su ahora desaparecido blog de estilos de vida, The Tig. "Meg, MM, M&M y Flower (que es como mi madre me llama desde que era pequeña)", escribió la duquesa sobre cuáles han sido sus apodos.

Lili, como llamarán a su hija, suena por tanto igual que "lily", es decir, "lirio", una de las flores más simbólicas en la vida de ambos, pues esta flor fue una de las protagonistas del ramo de novia que llevó Meghan en la boda en 2018 y que a su vez, como símbolo de felicidad y de renacimiento, era un homenaje a la misma flor que llevó Diana de Gales en su boda con el príncipe Carlos. Un nombre con mil ramificaciones pero, sobre todo, muchas raíces en las mujeres más importantes de las vidas de los duques.

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