Diez diseñadores del mundo se unen para crear objetos sostenibles

  • Materiales naturales transformados en objetos útiles y de diseño.
  • Han viajado a distintos países para trabajar con artesanos locales.
  • Los proyectos ayudan a los nativos de las zonas en las que se hacen.
Bolsos de la firma Kate Spade de Nueva York y una pieza de la diseñadora holandesa Hella Jongerius.
Bolsos de la firma Kate Spade de Nueva York y una pieza de la diseñadora holandesa Hella Jongerius.
Dan Vhipps / EFE

Diez destacados diseñadores del mundo de la moda, la industria y el diseño de muebles se han unido con la organización Conservación de la Naturaleza para crear "Diseño para un mundo vivo", una exposición sobre diseño sostenible organizada por el museo Smithsonian Cooper-Hewitt de Nueva York (EE UU).

Es un reto para que el público piense de dónde vienen los productos que utilizamos

"Diseño para un mundo vivo" es un reto para que el público piense "de dónde vienen los productos que utilizamos, cómo están hechos y qué impacto tienen en nuestro planeta y nuestras comunidades", afirmó el presidente y director ejecutivo de la organización Conservación de la Naturaleza, Mark Tercek.

Los diseñadores Yves Béhar, Stephen Burks, Hella Jongerius, Maya Lin, Christien Meindertsma, Isaac Mizrahi, Abbott Miller, Ted Muehling, Kate Spade y Ezri Tarazi viajaron hasta lugares tan diferentes como Bolivia, Australia o Micronesia, donde se centraron en un material de la naturaleza típico de esa zona para transformarlo en un objeto orgánico útil y de diseño.

Entre ellos está Paulina Reyes, una diseñadora mexicana que representó en este proyecto a la firma Kate Spade de Nueva York y que viajó hasta los bosques de Bolivia para trabajar con artesanos locales. "Lo interesante fue por una parte el hecho de diseñar productos relacionados con la tierra y la naturaleza, y por otra el lado social, porque creamos nuevos diseños y así los indígenas tienen posibilidades de nuevos ingresos", afirmó.

Creamos nuevos diseños y así los indígenas tienen posibilidades de nuevos ingresos

Reyes creó una serie de bolsos hechos con materiales orgánicos como madera, algodón y "jipijapa", una fibra que se extrae de la hoja de palma sin necesidad de cortar el árbol.

Su labor con los indígenas bolivianos durante una semana consistió en aprender las técnicas de los artesanos de la zona y elaborar con ellos un nuevo producto "que surgió de una colaboración y no de una imposición", explicó Reyes.

Entre las apuestas más innovadoras de la exposición destaca la del diseñador de moda estadounidense Isaac Mizrahi, quien convirtió en vestido las pieles de salmón que se desperdician en las industrias pesqueras de Alaska (EE UU).

En Costa Rica, el suizo Yves Béhar se unió a una cooperativa de mujeres fabricantes de cacao y desarrolló un paquete para sus materias primas que "evoca la naturaleza sensual del chocolate y ofrece una intensa experiencia a través del sabor, la forma y la narrativa", según los organizadores de la muestra.

Estos proyectos ayudan a los nativos de las zonas en las que se llevan a cabo, como la apuesta del diseñador industrial estadounidense Stephen Burks, quien viajó hasta Australia para diseñar el "Totem", una herramienta a base de materiales sostenibles con la que se pueden fabricar hierbas orgánicas y cosméticos que los locales pueden exportar.

De la misma manera, la diseñadora holandesa Hella Jongerius estudió las cosechas de chicle procedentes del látex en la península del Yucatán (México) y desarrolló 20 objetos orgánicos procedentes de ese mismo material, que tan sólo era utilizado para la producción de chicle.

La exposición permanecerá en Nueva York hasta el 4 de enero de 2010 y después viajará a diferentes lugares del mundo.

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