Un plan fallido para el ocio, las protestas de los MIR y la polémica de AstraZeneca: Darias acumula un mes de fracasos

La ministra de Sanidad, Carolina Darias a su salida de una rueda de prensa posterior al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud en la Secretaría de Estado de Comunicación del Complejo de la Moncloa, a 21
La ministra de Sanidad, Carolina Darias.
EP
La ministra de Sanidad, Carolina Darias, comparece en el Senado.
EUROPA PRESS

Se cumple un mes desde que se levantó el segundo estado de alarma. 30 días en los que la ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha encadenado fracasos en su intención de imponer reglas a las comunidades autónomas, las mismas que tras el 9 de mayo, y muy a su pesar en algunos casos, recuperaron plenas competencias para seguir luchando contra la pandemia. La marcha atrás de la ministra para imponer un plan común -y en algunos casos más restrictivo- sobre el ocio nocturno para este verano es el último episodio de un mes de desencuentros, con comunidades, médicos y ciudadanos, no exentos tampoco de varapalos judiciales.

De hecho, el mes trascurrido desde que se levantó el estado de alarma empezó y ha terminado en los tribunales. En el arranque de mayo, fueron los Tribunales Superiores de Justicia de las comunidades los que demostraron que no había un único criterio para avalar las restricciones de derechos fundamentales que algunos gobiernos regionales intentaron mantener, como el toque de queda nocturno o la limitación de los participantes en reuniones sociales.

Ese es el inicio de buena parte del malestar autonómico con la ministra y el Gobierno central que ha estallado ahora con motivo del ocio nocturno. Lamentan que el Ejecutivo se empeñó en dejarlas a la deriva ante el virus al levantar el estado de alarma, mientras que  ahora que la pandemia está remitiendo quiere intervenir, para marcarse el tanto, según opinan algunas. "Apareció en el mes de junio para resolver el tramo final de la pandemia". El presidente de la Xunta, Alberto Núñez-Feijóo, ha criticado así este martes la actitud del Gobierno, que hasta ahora, ha dicho, se había comportado como "cuando el capitán del equipo no quiere jugar esa final porque es imposible ganarla".

El plan de ocio nocturno creó también nuevas tensiones entre el Gobierno y uno de sus socios más estables, el PNV, que gobierna Euskadi junto a los socialistas y cuyo presidente, Andoni Ortúzar, acusó hace unos días a Pedro Sánchez de querer imponer el "café para todos". Le recordó que quien "debe tomar decisiones" es quien tiene las competencias y está "sobre el terreno". Es decir, cada gobierno autonómico y no Darias.

Varapalo judicial

Mientras el Gobierno vasco niega haberse unido a "ninguna rebelión" y dice que solo está protegiendo sus competencias, la Comunidad de Madrid ha vuelto a ser la voz más alta en contra de los planes de Sanidad para imponer reglas sobre hostelería y el ocio nocturno este verano. Además, su recurso judicial forzó a Darias a abrirse a modificarlo. Este martes su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, ha recordado a la ministra que "no puede imponer con rodillo" las medidas para frenar la pandemia. "Si llegamos a un consenso y nos entendemos entre todos pues muchísimo mejor, pero sin una ley de pandemias es volver a empezar una y otra vez con lo mismo", ha dicho.

De momento, el encontronazo sobre el ocio nocturno y la hostelería se ha saldado con la Audiencia Nacional admitiendo a trámite el recurso en contra del Gobierno Ayuso y dictando medidas cautelarísimas, que han paralizado en Madrid un plan que era "de obligado cumplimiento", según insistía Sanidad la semana pasada. La portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha justificado el cambio de actitud en una supuesta "bajada de la incidencia", pero en su borrador, Sanidad deja clara la herida abierta por el recurso madrileña. Propone cambios para "evitar la judicialización" de las normas contra la pandemia.

Así lo señala la nueva propuesta que, según informó el Gobierno horas después de la resolución judicial, ya en la noche del lunes, Darias había empezado a discutir con varios consejeros autonómicos. De modo que el plan que la semana pasada iba a ser voluntario y de la noche a la mañana se convirtió en obligatorio en todas las comunidades quedará difuminado: se eliminan las indicaciones sobre el cierre de la hostelería y se extiende hasta las 3 de la mañana el cierre de pubs y discotecas prácticamente en todo el país.

Tras la tormenta de los últimos días, este martes en el Senado, Darias se mostró dispuesta a volver a negociar y buscar el consenso. "Hoy estamos en una nueva propuesta de acuerdo, a ver si es posible, espero que sí, estamos trabajando para caminar de la mano, porque siempre avanzando juntos vamos a avanzar más", dijo.

Amplia base de descontento

Desde que se levantó la alarma Darias ha tenido el dudoso honor de ampliar su base de comunidades en descuerdo con ella, signo de que la 'cogobernanza' entre el Gobierno central y las comunidades o no funciona o no se está cuidando tanto como proclama el Ejecutivo central. Como muestra, las continuas quejas de que Darias se apoya cada vez más en la mayoría del Consejo Interterritorial de Sanidad -de comunidades socialistas- en lugar de buscar el consenso, o el lamento recurrente de que las comunidades van a las reuniones casi 'a ciegas', sin conocer más que con horas de antelación las propuestas del Ministerio.

Aunque con una visión más dulcificada que la mano de hierro que le atribuyen en algunas comunidades, la propia ministra admitió las dificultades por las que pasa últimamente. "Intento buscar siempre el consenso, es verdad que últimamente no voy a decir que está imposible, pero cada vez es mas complicado", dijo en el Senado

Andalucía, Murcia, Galicia y Castilla y León -gobernadas por el PP- suelen unirse a las críticas de Madrid, que también crecen en otros territorios. Cataluña y Euskadi protestan cada vez más por lo que consideran una intromisión de Sanidad en sus competencias -una crítica común a las demás-. Y, de forma más discreta, comunidades socialistas también han mostrado su oposición a algunas propuestas de Darias. 

La segunda dosis

Una de ellas fue el segundo gran tropezón que Darias ha tenido desde que terminó el estado de alarma: su empeño de que los menores de 60 años con una dosis de AstraZeneca recibieran la segunda de Pfizer y no de la misma marca. Su efectividad la avalaba el ensayo clínico del Instituto de Salud Carlos III, pero tenía en contra la recomendación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), la opinión de sus propios expertos y el voto en contra de comunidades de todo signo político.

En un principio, Darias logró aprobar la "pauta heteróloga", de AstraZeneca combinada con Pfizer, en un Consejo Interterritorial prácticamente dividido entre comunidades que lo apoyaron o las que no. Este frágil consenso duró apenas un día, porque 24 horas después, Darias tuvo que dar luz verde a las comunidades para que, por lo menos, los ciudadanos menores de 60 años pudieran elegir de qué vacuna sería su segunda dosis.

Los MIR piden su dimisión

Finalmente, la ministra se ha visto confrontada por la vía de los hechos consumados. La inmensa mayoría de los menores de 60 que se encontraban en esta esa situación han optado por la segunda dosis de AstraZeneca en lugar de Pfizer. A pesar de ello, Darias insiste en defender que la segunda dosis sea de Pfizer.

También de puertas para afuera del Consejo Interterritorial y a pie de calle,  último mes ha estallado un llamativo conflicto profesional, entre el Ministerio y los futuros médicos, que tras aprobar el examen MIR y protestan contra un nuevo sistema de elección de plazas, por el que llevan semanas pidiendo la dimisión de la ministra Darias.

Los MIR ya se han concentrado ante el Ministerio, este martes en la Puerta del Sol y son muy activos en redes sociales. También ha sabido 'ganarse' a gobiernos regionales del PP e incluso a su líder, Pablo Casado, que les han mostrado públicamente su apoyo

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