El Gobierno equipara su negociación con la Generalitat al diálogo de la transición entre personas de "bandos contrarios"

La ministra y portavoz, María Jesús Montero (i) y la vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz (d)
La ministra y portavoz, María Jesús Montero (i) y la vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz (d)
EP
La ministra y portavoz, María Jesús Montero  y la vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.
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El Gobierno celebra la carta remitida este lunes a varios medios de comunicación por el líder de ERC, Oriol Junqueras, donde señala que el indulto ayudaría a resolver el conflicto catalán y se aleja de la vía unilateral independentista. En palabras de la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, se trata de un "gesto importante" y de un "paso que avanza en la dirección correcta", según expresó este martes en la rueda de prensa posterior al Consejo de MInistros. El Ejecutivo de Sánchez insiste en defender su hoja de ruta pasa pasar página sobre el conflicto catalán, un plan que ha llegado a comparar con el "diálogo" que se dio entre personas que habían estado en "bandos contrarios" y que fructificó durante la transición española.

A preguntas de los periodistas, Montero dijo que el Gobierno "comprende perfectamente" que haya personas que tengan "reparos" para "perdonar" o dar pasos hacia el "acercamiento" tras la "conmoción" política y social vivida los últimos años, pero insistió en que el Gobierno hace "lo mejor" para el conjunto de la sociedad: "Queremos trabajar en el reencuentro y pedimos confianza", expresó la también ministra de Hacienda, que preguntada por los indultos subrayó la necesidad de "pasar página" y abrir una "nueva etapa".

El Ejecutivo lleva semanas allanando el camino hacia la concesión de los indultos y ha multiplicado sus declaraciones públicas. Las previsiones apuntan a que la decisión se adoptará en las próximas semanas, probablemente a finales de este mes o comienzos del que viene, una vez el Ministerio de Justicia haya terminado los expedientes de cada uno de los condenados, donde deberá argumentar por qué motivo corresponde ese perdón. Dado que la oposición llevará la medida de gracia ante los tribunales, el Ejecutivo insiste en que esta fase es clave para evitar posible contratiempos.

Así, Montero evitó pronunciarse sobre los plazos y se centró en el objetivo de la hoja de ruta del Gobierno: "Anudar los lazos afectivos" entre Cataluña y el resto de España, "dentro de los límites" ya conocidos pero con "voluntad decidida". Entre esos límites citó expresamente la posibilidad de un referéndum pactado de autodeterminación, como reclama Junqueras en su misiva. Esa es una opción que el Gobierno no contempla bajo ningún concepto, "y lo conocen nuestros interlocutores", zanjó la portavoz del Ejecutivo.

En sus respuestas también deslizó críticas a la oposición. Fue dura con los "líderes de la oposición" que no plantean "ninguna alternativa" a las tensiones territoriales y consideró que "pareciera que viven más cómodos en la situación de conflicto". "No a todos nos mueve lo mismo (...). Otros parece que se sienten más cómodos en la polarización, nosotros vamos a contribuir al entendimiento", insistió.

Un esfuerzo semejante al de la transición

El Gobierno "valora" el gesto de Junqueras, especialmente porque cree que puede tener un coste para el líder de ERC en el ámbito independentista, e insiste en que dará pasos "contundentes" para el reencuentro. La hoja de ruta del Ejecutivo pasa por una primera reunión entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès, que se producirá próximamente, y por la reactivación de la mesa bilateral de negociación.

En palabras de Montero, lo que no cabe es "hacer nada, como hizo el PP" cuando estaba en el Gobierno, por lo que el Ejecutivo va a "actuar para pasar definitivamente página". A preguntas de la prensa, pidió "que los ciudadanos confíen" en el "diálogo, la palabra" y en "construir puentes" desde una "vocación democrática profunda".

En este punto, recordó que "en la transición" hubo "altura de miras" para que quienes habían "peleado entre ellos" pudieran "sentarse a una misma mesa", y trazó un paralelismo entre aquella situación y "lo que está haciendo el Gobierno de España". "Hay personas que pueden pensar que es ingenuo o naïf (...) buscar el acuerdo y el llamamiento a los valores constitucionales", pero "somos conscientes de la dimensión del problema". "No podemos esconder la cabeza como una avestruz, hay que intentar el acercamiento", zanjó.

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