Los retos de Sánchez, a la espera de una crisis de Gobierno: resolver los indultos, acabar la vacunación y reducir el paro

  • El presidente recibirá a Aragonés en la Moncloa, y se prepara para resolver los indultos y reactivar la mesa de negociación.
  • ​El dato de empleo de esta semana fue bueno, pero el turismo afronta el inicio de la temporada sin visitantes británicos.
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al término del Consejo Europeo del pasado 25 de mayo.
El presidente Sánchez, al término del Consejo Europeo del pasado 25 de mayo.
EFE

"El presidente del Gobierno está centrado en la salida de la pandemia, en la superación de la crisis económica y en la agenda del reencuentro con Cataluña". Con esta frase, la Moncloa salió al paso de los rumores sobre una posible crisis de Gobierno a corto plazo. Y aunque la posibilidad de que Sánchez reforme su Consejo de Ministros parece más real que nunca, lo cierto es que el presidente también tiene un buen número de retos que afrontar en las próximas semanas.

Cataluña: cita con Aragonès, mesa de negociación e indultos

Cuando despertó de la pandemia, la crisis catalana todavía estaba allí. Este sería el resumen de lo que Sánchez ha vivido en las últimas semanas en relación con Cataluña: durante más de un año, el coronavirus y sus devastadoras consecuencias han reclamado toda su atención, pero la mejora de la pandemia, la puesta en marcha de un Govern tras el 14-F y la dependencia en el Congreso de sus socios independentistas le obligan ahora a ocuparse del nuevo president, Pere Aragonès, de la mesa de negociación y de la resolución de los indultos.

El primer paso se produjo este viernes. Sánchez y Aragonès hablaron durante 40 minutos, mantuvieron una charla "fluida y productiva" y coincidieron en apostar por el "diálogo" para superar "retos comunes", informó el Gobierno. El siguiente hito será la reunión que presidente y president mantendrán este mes en la Moncloa, donde será complicado que, más allá de buenas palabras, haya avances concretos: Aragonès quiere la autodeterminación y la amnistía, y Sánchez pone el límite en el autogobierno y, según ha apuntado, el indulto.

Ese perdón a los líderes independentistas será, a buen seguro, el mayor quebradero de cabeza del Ejecutivo antes del parón de verano. Sánchez y sus ministros llevan semanas intentando hacer pedagogía en favor de la medida de gracia –pese a la posición contraria del Supremo y la Fiscalía–, pero el coste político de la maniobra se adivina altísimo –el PSOE cae en las encuestasdos de cada tres socialistas rechazan esa decisión– y la oposición ya se prepara para asistir manifestaciones y recurrir a los tribunales.

Entre los beneficiarios estaría Oriol Junqueras, líder del partido clave para que Sánchez mantenga la mayoría en el Congreso, ERC. Los republicanos quieren, precisamente, que Junqueras se siente en la mesa de negociación que Gobierno y Generalitat también reactivarán próximamente, y donde los independentistas insistirán en sus propuestas de máximos, según dijo Aragonès este viernes. Aunque el foro es entre ejecutivos –y Junqueras no forma parte de ninguno–, Moncloa ha evitado descartar expresamente esa posibilidad.

Avance de la vacunación y tensiones con las autonomías

Mientras el Gobierno calcula en qué momento conceder el perdón a los políticos condenados, siguen su curso la pandemia y la vacunación. La buena noticia para el Ejecutivo es que la incidencia acumulada lleva más de un mes de caída continuada, mientras que la inmunización avanza según los plazos previstos por el presidente: este viernes –48 horas antes de la fecha límite marcada por Sánchez– se superó la barrera de 10 millones de personas con dos dosis. Y la cuarta ola, por ahora, se parece más a la "olita" que pronosticó Fernando Simón.

Datos al margen, el coronavirus sigue dando dolores de cabeza al Gobierno, que tendrá que garantizar el acelerón final de la vacunación –incluida la de los adolescentes–, planificar la desescalada de medidas como la mascarilla –que algunas autonomías ya reclaman– y gestionar las supresión definitiva de las restricciones a determinados sectores. Por lo pronto, la ministra Darias fue esta semana incapaz de consensuar las nuevas medidas para la hostelería y el ocio nocturno y, ante la falta de acuerdo, optó por imponer su plan a las autonomías.

Paro, ERTE y un mazazo al sector turístico

De la evolución de la pandemia dependerá en buena medida la recuperación del empleo, otro reto clave. Esta semana, el dato mensual de paro y afiliación fue bueno, porque ya hay tantas personas trabajando como antes de la pandemia y porque 130.000 personas salieron de las listas del desempleo –la mayor caída de la serie, especialmente intensa en autonomías que habían sido más golpeadas previamente–. Pero las cifras también revelan que hay 540.000 parados más que al inicio de la pandemia y otro medio millón de personas en ERTE.

En el lado negativo de la balanza también hay que anotar la decisión de Reino Unido de mantener a España fuera de su relación de destinos seguros para este verano, lo que implica que la temporada arrancará sin británicos y pérdidas de 1.500 millones de euros –y miles de empleos– sólo en junio. Con este escenario, y a la espera de la ansiada llegada de los fondos europeos, Sánchez tendrá que abordar con cautela debates como el de la subida del salario mínimo, la derogación de la reforma laboral y la paulatina retirada de los ERTE, tres temas en los que aparecerán, previsiblemente, tensiones con su socio de Gobierno, UP.

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