Una treintena de familias llevan 18 años a la espera de sus viviendas en San Blas

Una vecina muestra las escaleras que suben al resto de su vivienda desde el comedor.
Una vecina muestra las escaleras que suben al resto de su vivienda desde el comedor.
JORGE PARÍS

Desconchones, humedades y un sótano inundado acompañan el día a día de las últimas 33 familias que malviven en el destartalado edificio de la calle Amposta, 31 (San Blas), a la espera de que se cumpla, 18 años después, el anunciado realojo a un inmueble cercano (recién terminado) y del que falta el permiso de habitabilidad, que depende del Ayuntamiento de Madrid.

Ya no puedo más, no hacen más que darnos largas y tengo un soplo en el corazón
Ana Torralbo llegó al edificio con 29 años y a punto está de ser octogenaria. "Ya no puedo más, no hacen más que darnos largas, tengo un soplo en el corazón y no puedo subir y bajar a diario las escaleras", explica.

Los escalones a los que se refiere son los que hay dentro de las propias viviendas, por lo que se las conoce popularmente como el sube y baja de San Blas, y que hacen inllevable la vida diaria de los residentes, la mayoría ancianos.

Hace dos años, el IVIMA les ofreció un realojo temporal en Vallecas hasta terminar la obra (20 meses). Algunos vecinos aceptaron, pero ellos decidieron "aguantar" y ahora no pueden más.

Recién operada

Lola es otra de las vecinas que mira esperanzada su piso nuevo, justo al lado, en el n.º 33. "Nos ha tocado un primero", recalca Antonio, su marido, que a diario se las ingenia para que Lola, recién operada de una rodilla y en lista de espera para ser intervenida de la otra, no tenga que subir las escaleras.

Pero los problemas no son sólo dentro de casa. Las grietas de los corredores comunales amenazan con desplomarlos y los cajetines de la luz permanecen a la intemperie, entre otros desperfectos.  20 minutos ha contactado sin éxito con el Consistorio para conocer cuánto prevé demorar la concesión del permiso de habitabilidad.

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