Casado insta a Sánchez a pedir la ayuda de Frontex ante la crisis con Marruecos y Calvo le acusa de "jugar al despiste"

Pablo Casado con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas.
Pablo Casado con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas.
DAVID MUDARRA

El presidente del PP, Pablo Casado, visitó este jueves Ceuta en pleno conflicto entre España y Marruecos. El líder de la oposición se reunió con el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas (PP), y sostuvo que su partido "mantiene una posición responsable y leal" en esta materia, aunque al mismo tiempo ha pedido a Pedro Sánchez que trate la inmigración en Ceuta "como un problema europeo, con colaboración de Frontex". Moncloa, sin embargo, expresó hace semanas que descartaba solicitar ayuda a la Unión.

El viaje de Casado a la ciudad autónoma se produce después de que, el lunes, el presidente Sánchez advirtiera a Marruecos de que "no es aceptable" que se "ataquen" fronteras por "discrepancias" en política exterior. El problema se agravó después de que España acogiera al líder del Frente Polisario por, según Exteriores, "razones humanitarias". Brahim Ghali ingresó en un hospital de Logroño bajo un nombre falso y aquejado de coronavirus, y abandonó el país la madrugada de este miércoles rumbo a Argelia tras declarar ante la Audiencia Nacional.

Casado, como ya hiciera este miércoles su número dos, Teodoro García Egea, responsabilizó de la crisis a la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, y repitió que desde su formación llevaban tiempo "avisando" de que "determinados mensajes" del Gobierno "no favorecían" las relaciones con Marruecos. En este sentido, defendió que en el PP "hay más lealtad" con Sánchez "que la que ha recibido por parte de algunos de sus ministros".

"No se puede entender España sin Ceuta. Esto es una política de Estado y el Gobierno tiene el apoyo del PP para garantizar la soberanía nacional y la integridad de nuestras fronteras", reiteró el líder popular, que reclamó "tener información" por parte del Ejecutivo acerca de las relaciones con Marruecos. Además, el PP pide "un plan estratégico de Estado para Ceuta y para Melilla, con un refuerzo de la Policía, de la Guardia Civil y del Ejército" y una "mejora de las infraestructuras en Ceuta, y también en Melilla". Casado cree necesario también "un plan para la economía, con una fiscalidad atractiva".

El líder de la oposición, además, considera que la crisis con Marruecos, cuya posición no entró a valorar, tiene que abordarse "en el marco de la UE". El presidente popular cree que hay que "estudiar el tratamiento específico de Ceuta y Melilla", porque, dijo, "tenemos la frontera con más disparidad de renta de todo el mundo". El tema debe tratarse también, añadió, desde el plano de la política migratoria. Casado sentenció que "en España y en Europa no se puede entrar de forma irregular".

Sobre lo que no se quiso pronunciar Casado fue acerca de la imputación de la ex secretaria general del PP y exministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, en el caso Kitchen. "Hace cuatro meses dije que no iba a volver a hablar sobre cuestiones que nada tienen que ver con mi responsabilidad como presidente del PP", explicó Casado, que esquivó así las preguntas sobre su relación con la antigua dirigente del partido.

Calvo apunta a Casado por la imputación de Cospedal

Precisamente al hilo de este último asunto, la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, acusó a Casado de jugar "al despiste" con su viaje a Ceuta y de hacerlo porque "tiene problemas en casa" por la corrupción, además de recordarle que la política exterior es competencia exclusiva del Ejecutivo.

"El goteo continuo de corrupción en el PP no para", enfatizó Calvo al referirse a la imputación de la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en el caso Kitchen, un asunto que interpreta como "un eslabón más de una cadena de corrupción del PP".

También remarcó que, aunque Casado viaje hoy a Ceuta, "la política exterior de España es del Gobierno, exclusivamente del Gobierno", al tiempo que exigió al líder de los populares que "ayude a su país" en vez intentar "el juego del despiste".

Por su parte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, insistió en que ahora mismo es la diplomacia "quien tiene que trabajar y quien está trabajando" para solventar la crisis España y Marruecos, y subrayó que "la cooperación, la colaboración y el intercambio de información es garantía de seguridad para nuestras respectivas sociedades".

En ese sentido, sostuvo que ambos países son "lo suficientemente serios", por lo que trabajan "de forma coordinada" ante materias de seguridad "tan importantes" como el terrorismo o la delincuencia organizada.

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