Noomi Rapace
Noomi Rapace. Jorge París

¿Quién se esconde tras la turbia mirada y los piercings de Lisbeth Salander? Una actriz desconocida fuera de Suecia que, como su personaje, seduce con timidez y misterio. Noomi Rapace ha pasado por España para presentar la película Los hombres que no amaban a las mujeres, la adaptación al cine de la primera entrega de Millennium, la famosa trilogía del escritor sueco Stieg Larsson.

¿Cómo lleva ser famosa?
No me gusta mostrarme mucho. Para mí actuar es dejarme llevar, perder el control. No me preocupa pensar en cómo sueno ni cómo aparezco en las fotos. Es una contradicción, lo sé, pero es lo que me ocurre. No quiero ser famosa. No quiero que se sepa nada de mí. Me gusta estar a la sombra cuando me alejo de mis personajes. Suelo discutir con la gente de promoción por estas cosas.

No quiero ser famosa. No quiero que se sepa nada de mí

¿Qué aporta la película?
Creo que no añade nada. Muchas de las cosas que hace Lisbeth no son dramáticas para el cine: buscar información en ordenadores, sus temores internos... El resultado es más rápido y dramático. Pero creo que no era cuestión de aportar, sino de ser muy fieles al libro, y lo hemos logrado.

¿Cómo es la Lisbeth de la novela?
Mi personaje es más creíble que en el libro. Muchas de las cosas que Lisbeth hace en el libro no son reales, es una supermujer... A veces es demasiado inteligente, muy rápida, corre más que nadie, lucha... En la película es más humana, más frágil. Yo me la creí del todo.

Mi personaje
es más creíble
que en el libro

¿Cómo trabajó el papel?
Tuve que adelgazar mucho, hacer cuatro días a la semana kick boxing (siempre he hecho judo y kung fu) y aprender a conducir. Pero también tenía que mostrar su vulnerabilidad. La parte más importante del personaje era psicológica. Dejé de hablar con la gente, no leía los periódicos ni veía televisión. Me encerré. En un cuarto a oscuras con Lisbeth. Las dos solas. Teníamos que conocernos.

¿Por qué la eligieron a usted?
Él director estuvo mucho tiempo buscando una actriz. Vio a un montón de actrices suecas, pero era complicado. No me había visto en ninguna película pero, cuando me conoció, me dijo que era demasiado guapa para el papel. Pero, después de hablar un buen rato, decía que en mí había algo oscuro, un interior explosivo y confuso, que le gustaba. Y habló de mi miada: dijo que ocultaba cosas, y que sabía cosas de mi personaje que él no había llegado a descubrir.

Cuando me conoció, el director me dijo que era demasiado guapa para el papel

¿Cómo definiría la sexualidad de Lisbeth?
Como una persona sexual, simplemente. No juzga a la gente por su sexo, simplemente se acuesta con ellos sean hombres o mujeres. Va a su aire, no entiende de pecados sexuales siempre que los dos estén de acuerdo. Lo que me sorprendió fue la timidez del director. No puedo creerme los besos inocentes de las películas. Es algo que no entiendo: yo traté de encontrar la forma de hacerlo lo más natural posible. Odio cuando ves, en una película, levantarse a alguien peinado o como recién duchado después de hacer el amor. Si dos personas han estado follando tienen que tener pinta de haber estado follando. Lo mismo después de una violación.

Tanto película como novela muestran una Suecia muy oscura: nazis, violencia de género, violaciones...
Los suecos parecemos muy controlados, educados y perfectos, pero tenemos sombras y secretos. Hay un montón de violaciones en Suecia. Hay muchas chicas de las que han abusado. Es un gran país, en muchos sentidos, pero también ocurren esas cosas. Creo que es una película muy realista. No todo es tan fuerte como muestra el libro, pero el problema existe.

No puedo creerme los besos inocentes de las películas

¿Cuál es la solución a ese problema?
Una mezcla de varias cosas. La primera, dejar claro que nunca debe pegarse a nadie. Eso es algo que ya sucede: de puertas para fuera, en Suecia la gente es muy intolerante con los que, por ejemplo, pegan a los niños en público. Pero luego se pega a las mujeres de puertas para adentro, pero muchas mujeres no lo dicen en voz alta. Tampoco hay que pensar que todo es culpa de algunos locos, sino de todos. Hay que inculcar la igualdad desde la niñez. Muchos chicos jóvenes no tienen muy clara cuál es la posición actual de las mujeres: las chicas, a veces, son más listas, trabajan mejor, tienen mejores respuestas, y eso les desubica. Se sienten débiles ante las mujeres y quieren devolverlo a través del sexo y la violencia. Tampoco ayuda el porno, ver escenas de sexo grupal en la que varios tíos se acuestan con una chica... Es algo que distorsiona un poco el concepto de sexo.

¿Es justificable la violencia de Lisbeth?
No. No es bueno tomarte la justicia con tu mano. Es igual de malo maltratar a una mujer que a un hombre. No es momento de venganzas, sino de encontrar nuestro propio lugar. Creo que se solucionaría con un buen trabajo en colegios y guarderías, pero si por la crisis se deja de invertir en educación el problema irá a más.

Es igual de malo maltratar a una mujer que a un hombre

¿Le marcará este papel?
No creo en eso de "este es el papel de tu vida". No soy sentimental: me gusta interpretar a alguien y luego pasar a otra cosa. Ya pienso en mi próxima película, y lo único que quiero es terminar con ésta. Tampoco creo que la gente se vaya a acordar mucho de mí, porque les gusta olvidar pronto y cambiar de caras famosas. Recordarán al personaje de Lisbeth, pero espero que no de mí. Tampoco estoy especialmente orgullosa... Soy muy autocrítica. Lo he hecho bien, pero espero hacerlo mejor la próxima vez.

¿Leyó el libro antes de que le ofreciesen la película?
Sí, por supuesto. Y firmé el contrato antes, incluso, de que hubiese un guión: como a casi todo el mundo, la novela me gustó bastante. 


BIO. Noomi Rapace nació en 1979. Casada con un actor, es madre de dos niños. No conoció a su padre, un inmigrante español, hasta cumplir los 15 años.