In dubio pro reo: las dudas que el Rey del Cachopo esgrime para no ser declarado culpable de matar y descuartizar a Heidi

Juicio al Rey del Cachopo.
Juicio al Rey del Cachopo.
Henar de Pedro

In dubio pro reo es uno de los principios fundamentales del derecho penal, que establece que la duda siempre beneficiará al acusado. En el caso de que existieran dudas de que César Román, el Rey del Cachopo, hubiera matado y descuartizado a su novia Heidi Paz, el acusado no podría ser declarado culpable en base a simples sospechas. Si no hay pruebas contundentes, tendrá que ser declarado inocente.

El juicio contra Román ha terminado este jueves con los informes de las partes y el alegato final del acusado. A partir del próximo lunes, el jurado se retirará a deliberar y permanecerá aislado los días que necesite para determinar si el Rey del Cachopo es culpable o inocente.

La investigación establece el 5 de agosto de 2018 como el día en el que Román mató a Heidi Paz. Una semana después, el 13 de febrero, los bomberos acudieron a apagar un incendio en una nave que el Rey del Cachopo tenía alquilada. El ella, además del fuego, se encontró una maleta dentro de la cual estaba el torso de una mujer que posteriormente fuer identificada como Paz. 

La Fiscalía y las acusaciones consideran que está totalmente probada la culpabilidad de Román, y de hecho el abogado que representa a la familia de la víctima ha elevado su petición de pena a 25 años de cárcel, mientras que la Fiscalía pide 15. 

Sin embargo, Román y su defensa esgrimieron este jueves una serie de alegaciones por las que afirman que en el juicio no ha quedado plenamente demostrado que es el asesino de Heidi. "Me juego 15 años de mi vida", dijo el Rey del Cachopo en su alegato final.

De hecho, en su defensa Román hizo notar que mientras en los meses previos al juicio todo mundo hablaba de que se iba a pedir la permanente revisable, ahora la Fiscalía ni siquiera lo acusa de asesinato, sino de homicidio, porque no ha quedado establecida la alevosía, uno de los elementos fundamentales de aquel delito. 

Las siguientes son las principales claves que esgrime la defensa del Rey del Cachopo:

Descuartizamiento sin rastro

Los propios peritos han confirmado que en el piso de César Román no fueron encontrados rastros de sangre ni signos de violencia. Tampoco hay pruebas de que el piso hubiera sido limpiado a fondo ni pintado en las fechas posteriores a las que se supone se cometió el crimen.

"¿Cómo descuartizas a una persona en un piso y no dejas ni una gota de sangre?", ha señalado Román en su alegato final. 

Una de las teorías que se ha manejado es que el piso pudo haber sido recubierto con plásticos para evitar que el suelo se manchara. Empero, los supuestos plásticos no han sido encontrados y tampoco se hallaron marcas de cinta adhesiva, que hubieran sido necesarias para recubrir el suelo.

La defensa ha destacado que el suelo del piso de Vallecas es de tablones de pino, con innumerables grietas en donde pueden quedar restos de sangre que resistirían la limpieza más exhaustiva. 

"Tendrías que forrar paredes, suelos y techo", dijo Román. "Y ni aún así te garantizaría nada". Para hacer una operación así te dejarías marcas en todas las paredes", afirmó.

Además, destaca que si cada es "normal": "No está ni más limpia ni más sucia". "Si piensas borrar todos los elementos de un descuartizamiento, te tienes que poner a a pintar, no solamente a fregar".

Sin embargo, los agentes declararon en las testificales que sí era posible manipular la escena del crimen para que diera negativo en Luminol, el reactivo que se usa para detectar rastros biológicos. 

Román aduce que, dado que no se ha encontrado restos de drogas en el torso hallado dentro de la maleta, en caso de haber matado a Heidi debió hacerlo de forma violenta, porque no se le había administrado ninguna droga para anular su voluntad. Y en el piso de Vallecas, donde vivía el acusado, no fueron hallados signos de que ahí hubiera habido un hecho violento  

No hay cabeza ni extremidades

Otra de las dudas aireadas por la defensa de Román es el hecho de que no se ha encontrado ni la cabeza ni las extremidades, y consecuentemente no se puede saber la causa y las circunstancias de la muerte de Heidi. 

El propio fiscal, en sus conclusiones finales, admitió que el tronco no tenía heridas mortales, "La herida mortal debe estar en la cabeza o en el cuello", señaló. "Como no tenemos la cabeza, ese indicio no lo tenemos".

"No sabemos cómo murió. Y si no sabemos como murió no sabemos si hay o no delito"

Román destaca que en estas circunstancias no se sabe si la muerte fue accidental o violenta: si sufrió un golpe en la cabeza, un derrabe cerebral o se cortó las venas. "No sabemos cómo murió. Y si no sabemos como murió no sabemos si hay o no delito"

En este punto, el Rey del Cachopo ha aprovechando para ironizar en torno al relato de las acusaciones y las declaraciones de algunos testigos, que han destacado su inteligencia, personalidad metódica y controladora. 

"No tiene sentido que si tú eres tan inteligente seas capaz de hacer desaparecer la cabeza, los brazos y las piernas y luego dejes el cuerpo, ¡quémalo!", ha dicho, señalando la circunstancia de que la maleta no estaba cerca del sitio donde se produjo el fuego en la nave, que provocó que los bomberos acudieran y e hicieran el hallazgo. 

Falta el arma

La Fiscalía también ha admitido que tampoco hay arma del crimen. "¿Fue un martillo, un cuchillo, con las manos? No lo sabemos. Esos son los indicios que nos faltan", dijo el fiscal en su informe.

"¿Fue un martillo, un cuchillo, con las manos? No lo sabemos"

Los cortes que presentaba el torso fueron probablemente hechos con un cuchillo, y por una persona que, según los peritos, sabe manipular carne, como un veterinario o un carnicero. Y la Fiscalía con ello apunta al Rey del Cachopo, con experiencia en el manejo de carnes. 

Sí se encontró un cuchillo con restos de sosa cáustica, y los restos mortales en la maleta estaban también cubiertos con ese químico. El cuchillo es similar a otros que se han visto en uno de los restaurantes del Rey del Cachopo. 

Pero la letrada de la defensa ha destacado que si esos cuchillos eran similares, "¿por qué no se recogió del restaurante?"

No está plenamente identificado

La Fiscalía esgrime que un taxista ha identificado plenamente al Rey del Cachopo como la persona a la que transportó el 5 de agosto de 2018 desde la casa de éste en Vallecas hasta la nave en la que posteriormente fue hallada la maleta. También ha relatado que subió con una maleta pesada, de unos 60 kilos.

Román alega por su parte que nadie lo ha identificado a él como la persona que el día del incendio, el 13 de agosto, salió de la nave y cerró con llave. Alega que hay un testigo que dice que esa persona medía 1.70, sin aportar más datos, y al estar frente al acusado dijo que "en mi vida había visto a este señor hasta que apareció en la televisión". Román también ha hecho notar que él no llega al metro 70 de estatura.  

Tambien en este punto la defensa del Rey del Cachopo ha aprovechado para ironizar sobre la prueba basada en la identificación del taxista. Arguye que, si él hubiera cometido el crimen, hubiera tratado de pasar más desapercibido: ir con gorra o gafas oscuras, o coger un taxi en la calle en vez de llamar a uno a su casa. 

"No solo llamo por teléfono a u taxi, sino que me pongo en el asiento delantero, para que me vea bien, que me recuerde", dijo en el alegato. "Y le voy dando cháchara, también para ue se acuerde de mi".

La 'única' huella del bote

En la nave donde fueron hallados los restos mortales de Paz también se encontraron huellas de Román en un bote de sosa cáustica.que había sido depositado en un bote de basura. Una prueba que vincula al acusado, puesto que dentro de la maleta , junto con el torso de la víctima, se recogió la arandela de seguridad del bote.

La defensa arguye que esa huella pudo haber sido manipulada, ya que se recogió sin seguir los protocolos. Y además que "estaba del revés", es decir, que indicaría que el acusado cogió el bote de una manera que no sería la normal. 

Además, Román llamó la atención que en el cubo de basura se encontraron dos botes: uno de sosa cáustica y otro de desatascador, y la huella solo se encontró en el del desatascador. "Lo normal es si tú vas sin guantes y llevas las manos sudorosas como para dejar huellas en un bote, en el otro, que es igual de liso también dejarías la huella, pero no se deja", señaló.

Ha añadido que no se ha hecho análisis químico par saber si la sosa y la arandela hallada en el cuerpo se corresponde con los botes.

"Esa huella esta puesta ahí, A alguien le faltaba algo con qué ligarme", acusó Román. Con ello carga contra los fiscales, a quienes ha acusado de buscar incriminarlo a toda costa para ganar el caso y lograr ascensos. "Toda la investigación ha estado dirigida a señalarme"

 

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