Tribunales.- Condenado a dos años y nueve meses por un atropello mortal en la A-66 con posterior fuga

La Audiencia de Sevilla ha condenado a dos años y nueve meses de cárcel al conductor de un turismo que en mayo de 2018 atropelló mortalmente a un motorista que instantes antes había sufrido un accidente en la autovía A-66, en el término municipal de Santiponce, tras lo que no detuvo su marcha y huyó del lugar "con la clara intención de ocultar su responsabilidad".
Tribunales.- Condenado a dos años y nueve meses por un atropello mortal en la A-66 con posterior fuga
Tribunales.- Condenado a dos años y nueve meses por un atropello mortal en la A-66 con posterior fuga
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El acusado, Juan Carlos L.C., de actualmente 51 años de edad y vecino de Guillena, iba a ser enjuiciado por un jurado popular, pero la vista oral no se celebrará finalmente tras la conformidad alcanzada entre la Fiscalía, la acusación particular, la defensa y el acusado, que ha sido condenado por un delito de homicidio imprudente con resultado de muerte a la pena de dos años de prisión y privación del derecho de conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo de tres años, con declaración de pérdida de vigencia definitiva del permiso.

Asimismo, y según la sentencia difundida por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), ha sido condenado a nueve meses más de cárcel por un delito de omisión del deber de socorro, con la consecuencia accesoria de decomiso del vehículo que conducía el día de los hechos, mientras que, en concepto de responsabilidad civil, deberá indemnizar con un total de 120.900 euros a la familia de la víctima, cantidad que ha sido consignada por la compañía aseguradora del coche del acusado.

Por conformidad de las partes, la Audiencia considera probado en la sentencia que los hechos sucedieron sobre las 21,55 horas del día 24 de mayo de 2018, cuando la víctima circulaba con su motocicleta por la autovía A-66, en el término municipal de Santiponce, y, "por causas desconocidas", perdió el control de la motocicleta y cayó al golpear contra la mediana de la carretera.

Varios conductores presenciaron el accidente y pararon de forma inmediata con la intención de socorrer al motorista, de modo que, mientras unos llamaban a emergencias, otros atendían al herido y otros intentaban advertir a los demás conductores, haciendo señales con los brazos y con las luces de emergencias encendidas y señalizando al herido con las luces de los teléfonos móviles, llegando a detener a varios coches.

NO PRESTÓ AUXILIO NI SOLICITÓ AYUDA PARA LA VÍCTIMA

"A pesar de las advertencias y pese a ver los vehículos y toda la gente acumulada en la vía", el acusado hizo "caso omiso" y, "sin adecuar la conducción a las circunstancias especiales del tráfico", rebasó por la izquierda a los vehículos que le precedían y continuó su camino, atropellando al motorista accidentado, que permanecía tumbado en el suelo.

Al pasar por encima del cuerpo a una velocidad no superior a los 100 kilómetros por hora, el acusado desplazó el cuerpo del motorista un total de 7,70 metros desde el punto de la caída y le causó lesiones de tal gravedad que le produjeron la muerte en el acto, según se declara probado.

La Audiencia añade que, "a pesar de todo ello y del brutal impacto que sufrió al pasar por encima del cuerpo", el condenado "no detuvo su marcha, huyendo del lugar con la clara intención de ocultar su responsabilidad", de modo que "no prestó auxilio, no comunicó el accidente a ninguna autoridad y no solicitó ayuda para el atropellado".

"Consciente de lo que había hecho", el acusado acudió al día siguiente a un taller de la localidad de Guillena "con la intención de reparar su vehículo por los daños causados con el atropello", justificando en ese momento que los desperfectos se habían producido por la colisión durante la noche con un perro.

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