La lucha por la vida de Eitan, el único superviviente del drama del teleférico en Italia: "¿Dónde está mi mamá?"

Se trata de uno de los paseos más espectaculares del norte de Italia, pero este domingo se ha convertido en escenario de una tragedia: Una cabina del teleférico Stresa-Alpinio- Mottarone ha caído al vacío, dejando un saldo de 14 muertos y un superviviente, un niño de cinco años que se ha quedado huérfano.
Imágenes del accidente entre las localidades de Stresa y Mottarone.
Imágenes del accidente entre las localidades de Stresa y Mottarone.
EFE

El pequeño Eitan Moshe Biran, de apenas cinco años, se debate entre la vida y la muerte en el Hospital Reina Margarita de Turín, después de resultar gravemente herido en el accidente de un teleférico cerca del italiano Lago Mayor que el pasado domingo costó la vida a 14 personas, entre las que se encontraban sus padres, su hermano y sus bisabuelos maternos.

Eitan es el único superviviente de esta tragedia ocurrida al precipitarse al vació el funicular que unía las localidades de Stresa y Mottarone, en el norte de Italia, en una jornada en la que el país trataba de retomar la normalidad tras las restricciones a causa de la pandemia de COVID-19. El pequeño, de origen israelí y afincado en Pavía desde hace cuatro años junto a su familia, salió disparado de la cabina del teleférico cuando esta golpeó el suelo tras la caída y recorrer varios metros por el suelo.

El menor, que sufrió un traumatismo craneoencefálico y otro en el abdomen, además de fracturas en las dos piernas, fue operado el pasado domingo a última hora y permanece sedado e intubado en el hospital. Poco antes, a su llegada al centro, Eitan pronunció unas desgarradoras palabras, que recoge La Stampa: "Dejadme, tengo miedo. ¿Dónde está mi mamá?".

Por el momento, el pronóstico es reservado, pero se encuentra estable. Las próximas 48 horas, según el centro, son cruciales y, por eso, Eitan se encuentra monitorizado constantemente".

Salvado por el abrazo de su padre

Amit Biran, de 30 años y padre Eitan, se había trasladado a Italia para terminar sus estudios de Medicina y, para salir adelante, trabajaba en la seguridad de la comunidad hebrea de Milán, según explica Il corriere della sera. Junto a él, había llegado a Pavía su mujer, Tal Peleg, y en esa misma ciudad había nacido Tomer -Tom-, el pequeño de la familia, de apenas dos años. 

Junto a los padres y el hermano, fallecieron en el accidente los bisabuelos maternos de Eitan. El mismo domingo por la tarde, se desplazó a Turín una tía del pequeño para estar junto a su sobrino. 

Los médicos del Reina Margarita creen que fue el abrazo de su padre lo que permitió a Eitan sobrevivir al impacto tras la caída y las posteriores vueltas de campana de la cabina ya en el suelo del bosque. Sospechan que el hombre, de constitución fuerte, se dio cuenta de lo que ocurría y envolvió a su hijo con su cuerpo para protegerlo.

Destinos cruzados

El destino de Eitan se entrelazó con el de otro pequeño de su misma edad que viajaba en el funicular con su familia, Mattia Zorloni, que también salió despedido hacia el bosque desde el teleférico y sobrevivió hasta llegar al hospital. Sin embargo, su estado empeoró rápidamente. Tras superar un paro cardíaco, la gravedad de sus lesiones, con un traumatismo craneoencefálico y otro torácico y fracturas en las piernas, impidieron que fuera operado y tuvo que permanecer en observación. 

Por desgracia, a las 19.20 horas del domingo los destinos de los dos niños se separaron irremediablemente. Mattia, que también había perdido a sus padres en el accidente, Lorenzo y Elisabetta, falleció a causa de un segundo paro cardíaco que no pudo superar. 

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