Silvio Berlusconi
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en una imagen de archivo. Alessandro Garofalo / REUTERS
Polémica tras polémica. La capacidad del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, para protagonizar escándalos parece incrementarse con el paso del tiempo. El último, que lo relaciona con una joven de 18 años desde antes de que ésta alcanzara la mayoría de edad, ha desencadenado el
divorcio del político de la actriz Veronica Lario, tras 17 años de matrimonio.

Nunca he metido la pata

Al parecer, según asegura el ex novio de Noemí Letizia, Il Cavaliere, de 72 años, conoció a ésta a través de unas fotografías para un 'book' de moda y no porque conociera previamente a sus padres, tal y como afirma Berlusconi. Gino Flaminio, que fue novio de la joven desde agosto de 2007 hasta enero de 2009, subraya que a partir de entonces el premier italiano comenzó a telefonear periódicamente a Letizia y llegó a invitarla a pasar las vacaciones de fin de año en su villa de Cerdeña.

La relación de ésta y su "papi", como ella se refiere a Berlusconi, se haría pública tras la publicación en diversos medios de unas fotos de ambos en la fiesta del 18º cumpleaños de la joven, en el que le regaló un collar de oro con un brillante. Poco después, su esposa, Verónica Lario, le pidió el divorcio, cansada de los constantes devaneos y desaires públicos de su hasta entonces marido. Ya en 2008, el matrimonio estuvo a punto de romperse después de que Berlusconi situara a la ex modelo Mara Carfagna, al frente del Ministerio para la Igualdad de Oportunidades.

Yo soy más blanco que Obama, pero él es más alto y guapo

Pero incluso antes de la publicación de las polémicas fotos los ánimos andaban revueltos en Palazzo Chigi, residencia oficial del primer ministro, pues previamente éste había decidido presentar como candidatas a las elecciones europeas a modelos, actrices y concursantes famosas y guapas de la televisión.

También gran controversia suscitó en las mismas fechas la gestión que el primer ministro realizó del terremoto en l'Aquila, en el que fallecieron más de 300 personas, donde recomendó a los damnificados que se tomaran la situación como "un fin de semana de cámping" y les aconsejó que comprasen sus muebles en Ikea. Pero el premier italiano no sólo no se arrepiente de declaraciones como las mencionadas, sino que además asegura que "nunca he metido la pata", al tiempo que atribuye éstas a "invenciones" de los periódicos.

"Corruptor moral"

Por otra parte, la ex ministra italiana de Sanidad y actual vicepresidenta de la Cámara de Diputados, Rosy Bindi, ha acusado a Berlusconi, de ser "un corruptor moral, un gran corruptor", en una entrevista publicada este lunes en el diario La Stampa. En ella, Bindi ha aludido a la sentencia Mills, el abogado condenado por recibir dinero para falsear su testimonio en un juicio y ofrecer impunidad a Berlusconi y al grupo Fininvest, de su propiedad, en dos procesos en los que el político y empresario fue absuelto. Asimismo, Berlusconi, propietario de un gran imperio mediático, tiene diversas causas pendienes por fraude fiscal, balance fraudulento y abuso de bienes sociales.

Los escándalos le pasan factura entre los electores
Los problemas de Il Cavaliere con la justicia vienen de lejos. Ya en 2008, con el objetivo de evadir los juicios que tiene pendientes promulgó la ley de inmunidad, conocida como "lodo Alfano". La norma aplica la inmunidad a los presidentes de la República y del Gobierno y a los de la Cámara de Diputados y el Senado e implica suspender las deudas de Berlusconi con la justicia mientras siga al frente del Gobierno italiano.

Berlusconi y la diplomacia

Tampoco las dotes diplomáticas parecen caracterizar al primer ministro italiano. Muchas han sido las meteduras de pata del italiano en la escena internacional. Las últimas se vinculan a su actitud durante la reunión del 60º aniversario de la OTAN, celebrada a principios de abril en Alemania, cuando se ausentó de la foto de familia, alejándose del resto de líderes políticos mientras hablaba por el teléfono móvil.

Poco después, en la cumbre del G-20 celebrada en Londres, Silvio Berlusconi fue reprendido por la Reina Isabel II por haber proferido un grito cuando se encontraba en su cercanía. En esa misma reunión mantuvo su primer encuentro con el presidente estadounidense, Barack Obama, después de haber elogiado su "bronceado" y de afirmar "yo soy más blanco que Obama, pero él es más alto y guapo".

Pero los escándalos, tanto políticos como personales, le están pasando factura al primer ministro del país transalpino. La confianza de los italianos en Berlusconi, ha caído tres puntos en el último mes, dejando al político y empresario en los niveles con los que llegó al Gobierno del país hace ahora un año, según publicó recientemente un sondeo del diario La Repubblica.