Segunda semifinal de Eurovisión: Islandia se sobrepone al virus y logra el pase junto a las favoritas

La banda Daði & Gagnamagnið, representante de Islandia en Eurovisión, celebra su pase a la final del Festival desde su hotel, en Róterdam (Países Bajos).
La banda Daði & Gagnamagnið, representante de Islandia en Eurovisión, celebra su pase a la final del Festival desde su hotel, en Róterdam (Países Bajos).
SANDER KONING / EFE

De los 24.000 tests realizados en este Eurovisión pandémico a artistas, periodistas y equipo de apoyo, solo 16 dieron positivo, uno de ellos en el seno de la candidatura de Islandia, que quedó apeada de las actuaciones en vivo del festival, pero no de la final, como el público decidió este jueves por la noche.

Con una actuación grabada por seguridad en los ensayos de los días previos, este país fue uno de los diez que consiguieron en la segunda semifinal el pasaporte a la lucha definitiva por el triunfo, junto a Suiza (otra de las grandes favoritas), Bulgaria, Finlandia, Grecia, San Marino, Portugal, Serbia, Albania y Moldavia.

Más allá de una brevísima aparición de Máxima Zorreguieta, reina de Holanda, no hubo sorpresas en esta fase clasificatoria, en la que 17 países (uno más que los que lo hicieron el pasado martes) se disputaban la continuación del sueño eurovisivo, el cual se truncó para Austria, Dinamarca, Estonia, Letonia, República Checa, Polonia y Georgia.

Una de las principales dudas estaba en cómo juzgarían los telespectadores con derecho a voto, incluidos los españoles, la idea de clasificar a un artista que no podrá actuar en vivo el próximo sábado a pesar de estar entre los favoritos (lo haría de nuevo con la misma grabación).

Todo comenzó con un positivo dentro de la delegación islandesa. La banda Daði & Gagnamagnið se veía entonces aislada y sometida a pruebas durante la semana hasta que este miércoles uno de sus músicos también dio positivo. Ante la disyuntiva de actuar el grupo entero o ninguno, eligieron lo segundo y que se emitiera el registro de uno de sus ensayos, una medida tomada este año como precaución ante una eventualidad como esta.

Finalmente la simpática puesta en escena ideada para su pop-funk alternativo de 10 Years conquistó al público, incluso a las 3.500 personas presentes en el Ahoy Rotterdam, que aplaudieron lo visto en la pantalla grande como si acabara de pasar ante ellos.

Esta semifinal era también la primera gran prueba de otros dos favoritos de la competición: la búlgara Victoria y el suizo Gjon's Tears, cuyo Tout l'Univers se ha hecho muy familiar en España por su inclusión dentro de un programa de televisión.

Este artista, que podría proporcionar al festival su primera victoria en francés desde que en 1988 Celine Dion lo lograra para su país, dio también una lección magistral con su voz flexible, elegante, mucho más ingrávida que la pesada monumentalidad de su escenografía.

La búlgara, por su parte, sacó oro de la arena de una sencilla propuesta visual, ideada por el mismo escenógrafo de Blas Cantó, y enterneció corazones con la sencillez de Growing Up Is Getting Old, una balada en la línea de Billie Eilish, muy respirada en los tonos graves y pisando tierra firme.

Similar candor pero con toque soul trajeron The Black Mamba con Love Is On My Side, la primera canción en inglés en la historia de Portugal en el concurso, y su autenticidad y elegancia derribaron las consabidas reticencias de algunos "eurofans" frente a este tipo de canciones.

Todo lo contrario fue el paso de los fineses Blind Channel, banda con cierto recorrido en el metal europeo en la línea estilística de Linkin Park y que en Eurovisión se abrieron paso sin problemas con la intensidad y electricidad de Dark Side.

En el ámbito puramente pop, la griega Stefania es de las que de partida contaba también con el favor de los "eurofans" gracias a Last Dance. Para vestirla ideó un homenaje a los torpes videoclips de los años 80 que pretendían presumir de virtuosismo técnico, propósito similar al que perseguían los daneses pero con desigual resultado.

Ya se avisaba que la de 2021 era una edición de temas dinámicos y de ello dieron cuenta también las amalgamas latin pop de Senhit y el conocido rapero estadounidense FloRida para San Marino, y del explosivo trío serbio Hurricane y su Loco Loco, remedo de aquellas Miami Sound Machine que triunfaron en 2002 con Sobe Son.

Y pisando fuerte (y pisándose también el diseño de su vestuario) se hicieron igualmente con un pase a la final la moldava Natalia Gordienko con su movidita Sugar y la albanesa Anxhela Peristeri con Karma.

Este sábado se celebrará la gran final de Eurovisión 2021, la primera tras la histórica cancelación de 2020 a causa de la pandemia. Allí dará su salto al escenario el español Blas Cantó, de cuya actuación pudieron ver este jueves los espectadores un breve fragmento fuera de concurso.

Allí aguardarán también otros 15 países entre los que se encuentran algunos de los máximos favoritos, a saber, la francesa Barbara Pravi, los italianos Maneskin y la maltesa Destiny

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