¿De dónde viene el alzhéimer? Todo sobre sus desencadenantes

Alzheimer
Los antecedentes familiares son un desencadenante del Alzheimer.
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El síndrome de Alzheimer es una enfermedad que actualmente no tiene cura. Cada año, miles de afectados y sus familias sufren mientras ven cómo sus recuerdos, primero los más banales, van desapareciendo.

La Sociedad Española de Neurología (SEN) explica que puede haber unas 800.000 personas en España mayores de 65 años que sufren esta enfermedad. El 40% de todas ellas correspondería a mayores de 90 años. Cifras que no dejan de crecer y que nos hacen pensar en sus desencadenantes.

La edad, un factor de riesgo

Uno de los desencadenantes que no podemos obviar es la edad. Aunque es cierto que hay personas de menos de 65 años que pueden haber sido diagnosticadas con Alzheimer (el porcentaje es muy bajo), lo normal es que el envejecimiento sea un desencadenante. Pero ¿por qué esto es así?

Hacerse mayor implica que exista un deterioro cognitivo natural y normal, además de alteraciones de la memoria propias de la edad. Con todo, la esperanza de vida cada vez es mayor, por lo tanto, el riesgo de sufrir Alzheimer, también. Por eso la edad es un desencadenante de esta enfermedad. Sin embargo, esto no quiere decir que todas las personas mayores la desarrollen.

Los antecedentes familiares deben tenerse en cuenta

Además de la edad, es importante tener en cuenta si hay antecedentes familiares que hayan padecido esta enfermedad. Si ha sido más de uno, hay que prestar todavía mayor atención. ¿Los motivos? Hay algunos genes que se heredan y que aumentan las posibilidades de desarrollar Alzheimer.

En la Asociación de Alzheimer (ALZ) exponen varios tipos de genes que pueden causar un mayor riesgo de que una persona desarrolle la enfermedad. Esto no quiere decir que la vaya a tener, pero es cierto que si es portadora de estos genes las posibilidades son mayores. Por eso, en caso de antecedentes familiares, hay que estar atento e, incluso, hacerse pruebas genéticas.

Los factores ambientales y de estilo de vida pueden influir

Todavía se necesitan muchos más estudios a este respecto, sin embargo, el artículo Enfermedad de Alzheimer y factores de riesgo ambientales menciona que fumar, beber demasiado alcohol o tener una depresión son factores desencadenantes de la enfermedad, hasta un 80%.

Pero el estilo de vida también influye. No cuidar la alimentación y tener obesidad, tener un patrón de sueño irregular, no hacer actividad física... todo esto aumenta las posibilidades de sufrir Alzheimer. Por lo tanto, en el caso de tener antecedentes y te que las pruebas genéticas afirmen que hay una predisposición a sufrir la enfermedad, conviene tomar medidas.

Hacer ejercicio de forma regular, comer bien, mantener la mente activa... Parecen cosas banales, sin embargo, puede marcar la diferencia entre padecer Alzheimer o no. Incluso, gracias a esto si la enfermedad aparece se puede ralentizar, un objetivo presente en los tratamientos que hay para el Alzheimer actualmente. No son para curar, son para frenar un poco su evolución

Todavía queda mucho que investigar con respecto al Alzheimer y la SEN advierte de que hasta un 40% de las personas que tienen la enfermedad pueden no haber sido diagnosticadas todavía. Por lo tanto, prestar atención a las señales de alerta y cuidarse, sobre todo si hay antecedentes, es fundamental. 

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