La muerte de Maradona o el "derecho" a tener sexo: las excusas más surrealistas para saltarse el confinamiento

  • Los Mossos d'Esquadra hacen públicos los argumentos más inverosímiles que algunos ciudadanos han expuesto para evitar ser sancionados tras incumplir las restricciones.
Control de movilidad de los Mossos d'Esquadra en la N-260 en Sort (Lleida).
Control de movilidad de los Mossos d'Esquadra en la N-260 en Sort (Lleida).
ACN

Llorar la muerte de Maradona, el "derecho" a ir a un encuentro para tener sexo tras un largo periodo sin él o pasear al periquito son algunas de las excusas más estrafalarias que algunos catalanes han alegado ante los Mossos d'Esquadra para saltarse el confinamiento o el toque de queda.

Tras finalizar el estado de alarma el pasado fin de semana, la policía catalana ha recogido en una publicación los argumentos más inverosímiles que los ciudadanos han expuesto a los agentes para evitar la sanción por incumplir las restricciones. Éstos son algunos de ellos:

La muerte de Maradona

Los Mossos explican que un hombre puso como pretexto la muerte de Maradona cuando fue denunciado al volver a su domicilio desde el Arco del Triunfo de Barcelona. "Llorar por su ídolo no justificaba el largo desplazamiento sin mascarilla", señala el cuerpo.

"Derecho" a tener sexo tras semanas sin él

Un barcelonés argumentó a los agentes que se dirigía hacia un encuentro sexual que había concertado a través de una aplicación de contactos, ya que entendía que, tras tanto tiempo sin tener sexo, estaba en su "derecho". "El periodo del confinamiento y las restricciones se puede calificar como una etapa muy dura en muchos sentidos", comentan los Mossos sobre este caso.

Pasear a animales variados

Durante el confinamiento domiciliario, muchos ciudadanos desearon tener un perro para poder salir al exterior con la excusa de pasearlo, pero hay quien, ante la falta de perro, le echó imaginación y sacó a pasear a todo tipo de animales.

Entre estos casos, la policía destaca a "personas que salían a la calle con un periquito, con un cerdo vietnamita o a un señor de Palafrugell (Girona) que paseaba a una cabra".

La curiosidad multó al gato

Una persona se saltó las restricciones únicamente para comprobar si este incumplimiento sería realmente motivo de sanción, y sació su curiosidad porque, efectivamente, fue denunciada.

Lo que sea por los hijos

El amor de un padre o una madre por sus hijos ha llevado en algunas ocasiones a saltarse incluso las restricciones. Es el caso de un hombre que fue denunciado durante el confinamiento domiciliario al ser localizado lejos de casa con su bebé de pocos meses porque su hijo "necesitaba la vitamina D que aporta la luz solar".

Otro ejemplo es el de una persona que se desplazó desde Lleida hasta L'Hospitalet de l'Infant (Tarragona) -unos 100 kilómetros- para llevarle a su hijo una chaqueta porque tenía una entrevista de trabajo.

Los agentes también se encontraron con una mujer que señaló que necesitaba dar vueltas con el coche para conseguir dormir a su bebé.

Velas a la Moreneta para el hijo aspirante a mosso

También en relación con el amor por los hijos, una mujer argumentó a la policía que se dirigía al Monasterio de Montserrat para poner una vela por su hijo, aspirante a mosso. Y es que las velas a la Moreneta y las visitas a la montaña de Montserrat han sido una excusa recurrente.

Un hombre justificó su intento de llegar al monasterio porque su mujer, que estaba embarazada, tenía antojo del 'mató' (queso) que se elabora allí. Otros vecinos de fuera de la comarca del Bages alegaban que "si podían ver la montaña desde su casa, significaba que podían ir tranquilamente".

El carajillo, de "vital importancia"

La imposibilidad de ir a un bar también ha resultado difícil para algunos ciudadanos, como es el caso de un hombre que justificaba venir de hacer la compra semanal con el maletero lleno de alcohol, ya que, para él "el carajillo era de vital importancia".

Otro caso es el del propietario de un bar que había cerrado para cumplir con las restricciones, pero la policía lo encontró consumiendo en otro establecimiento, así que tanto el dueño de este segundo bar como el del primero fueron denunciados.

Al ginecólogo con toda la familia, no saber hacer de comer, ir de vientre...

Los Mossos también cuentan que se encontraron a toda una familia que se dirigía a un ginecólogo ubicado a más de 200 kilómetros de distancia o a otra que se dirigía a alimentar al caballo en una hípica -estaba permitido, pero no en grupo- y dos ocupantes del coche estaban escondidos en el maletero.

Por otra parte, un hombre alegó a los agentes que pararon su vehículo que se dirigía a casa de su hermano porque no sabía cocinar y, claro, "alimentarse es esencial".

La policía cuenta que se encontraron con muchos casos en los que los ciudadanos alegaban que se encontraban a kilómetros de distancia de su domicilio porque "habían salido a estirar las piernas", aunque señalan como "remarcable" el caso de una mujer de edad avanzada que justificó que lo hacía para "poder ir de vientre con normalidad".

Venir de misa, ir a comprar un robot de cocina o salir por la noche para poder estrenar una máscara de gas estilo militar son otras de las muchas y surrealistas excusas para incumplir las restricciones que han escuchado los Mossos d'Esquadra desde marzo de 2020.

Aunque, señalan, a algunas sí les han dado cierta credibilidad y un voto de confianza, como el caso de una persona que dijo que se dirigía a casa de sus padres porque su pareja le había echado de casa u otra que aseguró desconocer los límites de las áreas sanitarias.

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