El Rey del Cachopo dice que Heidi se fugó tras vender droga robada: "El cuerpo encontrado no es el suyo"

César Román, apodado el 'rey del cachopo', en el juicio este martes.
César Román, apodado el 'rey del cachopo', en el juicio este martes.
TSJM
César Román, apodado el 'rey del cachopo', en el juicio este martes.
EFE

Ni las amenazas que le hizo, ni la declaración del taxista que le llevó a una nave industrial con una maleta que pesaba "mucho". Ninguno de los indicios que le señalan como el principal culpable de la muerte de Heidi Paz han logrado que César Román, apodado el Rey del Cachopo, deje de mantener su inocencia. Lo ha hecho ante el tribunal de la Sección 26 de la Audiencia Provincial de Madrid, donde ha defendido que Paz estaba involucrada en problemas de tráfico de drogas y que el cuerpo que se encontró en una nave alquilada por el propio Román no era el de su entonces novia, que ahora estaría de vuelta en Honduras, de donde es originaria, tras robar 12 kilos de cocaína y venderlos, siempre según su versión. Su huída a Zaragoza el día que apareció el cuerpo la ha excusado con una supuesta amenaza de un comisario de Policía que estaba detrás de él por dos "vuelcos" (robos") de cocaína en los que habría participado Paz.

A lo largo de la declaración, que ha comenzado a las 10 de la mañana, Román se ha mostrado seguro y locuaz, basando su discurso en tres aristas: dudar de que el cuerpo que hallaron fuera el suyo, del trabajo policial y del actual paradero de la víctima. Solo se ha roto cuando le han preguntado por la maleta de 60 kilos en la que la Policía cree que trasladó el cuerpo de Heidi, tras descuartizarlo, a la nave industrial en Usera donde le prendió fuego. Por este crimen, la Fiscalía pide 15 años y cinco meses de prisión, mientras que la acusación particular ejercida por la familia de Heidi pide 25 años.

En la primera sesión del juicio celebrada este lunes, su defensa negó que los restos encontrados el 13 de agosto de 2018 en la nave industrial alquilada por Román situada en el número 3 de la calle de Sebastián Gómez, en el barrio de Usera, en Madrid, fueran de Paz. El primer informe de la autopsia se determinó que el cadáver correspondía a una persona caucásica y que no había tenido hijos, lo que descartaría que fuera la entonces pareja de Román, de raza negra y con dos niños.

"Parto de la base de que el cuerpo que se ha encontrado no es el de Heidi, ya que en el sumario hay una prueba de ADN que dan como una prueba definitiva, pero la conclusión del informe no dice que es Heidi", ha sostenido en el juicio pese a que la segunda prueba sí probó que era ella. Para apoyar esta tesis, ha asegurado que el cadáver encontrado sigue en el Instituto Anatómico Forense tres años después, sin que lo haya reclamado nadie.

A lo largo de su declaración, el Rey del Cachopo ha puesto en duda en varias ocasiones el trabajo de la Policía, a los que ha afeado que no hubiesen investigado lo suficiente. Román ha querido convertir el crimen en un posible ajuste de cuentas por droga que terminaría con la vuelta de ella a Honduras, de donde salió "cuando un jefe de una pandilla de allí se obsesionó con ella". 

Con el sumario encima de la mesa, el acusado, para el que la Fiscalía pide 15 años de cárcel, ha puesto en duda hasta que la Policía no tomase declaración al hombre que acompañaba a Heidi en la Plaza de Legazpi pasadas las cinco de la mañana del 3 de agosto. Ese día fue la última vez que él sostiene haberla visto y cuando se perdió el posicionamiento de su móvil. Además, también ha asegurado que la Policía nunca revisó las cerraduras de la nave donde se encontró el cuerpo.

Estas críticas a los agentes también las ha utilizado para desarrollar su principal tesis: que Heidi Paz robó 12 kilos de cocaína, los vendió por 300.000 euros para volver a su país y que el grupo al que se los sustrajo le perseguía a ella y, al no encontrarla, comenzó a perseguirle a él. Tanto ha criticado a los policías, que les ha culpado de que haya dado pocos nombres (ninguno completo) de quienes le amenazaron: "Si mantengo la boca cerrada no me pasará nada, si se hubiera querido investigar antes...", ha justificado.

A lo largo de las más de cuatro horas de declaración, el Rey del Cachopo también ha cuestionado la figura de Paz. Ha contado que, cuando llegó de Honduras, su madre, que reside en Madrid, no quiso hacerse cargo de ella y por eso comenzó a prostituirse. "En ese mundo se mueve mucha droga y empezó a trapichear con cocaína; aunque luego comenzó a hacer vuelcos (robos entre bandas de narcotraficantes)", ha añadido. Ha añadido que Paz pidió a un prestamista amiga suyo una cantidad de 9.000 euros para afrontar unos pagos. 

Según ha asegurado, esa persona -llamada Matías- se los pidió a él el 12 de agosto, un día antes de que apareciera el cadáver. También ha hablado de la supuesta existencia de un comisario de Policía que estaría al mando de esta banda. El día siguiente, el especialista en cachopos ha mantenido que, tras intentar localizarla y no contactar con ella, le llevaron hasta Matadero para amenazarle con matarle en 48 horas si no la encontraba o si no devolvía el dinero y los 12 kilogramos de cocaína. "Te vacío el cargador a ti y luego con tu familia hago lo mismo", le dijeron. Esa la excusa con la que Román ha justificado su fuga a Zaragoza y su intento de cambio de identidad -perdió 10 kilos y se dejó barba- el mismo día en el  que encontraron el cuerpo. En la capital maña utilizó distintas identidades para alquilar una habitación y conseguir trabajo como cocinero. Fue descubierto el 16 de noviembre de 2018, detenido y se decretó su ingreso en prisión.

Un aborto y una relación negada

Román ha contado que conoció a Paz después del puente de mayo de 2018. Comenzó a trabajar en su bar e, inmediatamente después, comenzaron una relación romántica que empezó una noche en la que, según ha contado el Rey del Cachopo, la entonces pareja de la víctima le amenazó por celos. En todo momento, Román ha sostenido que nunca fue una relación formal, pero ha contado que ella se quedó embarazada al mes y tuvo un aborto natural. Ha deslizado que él no quería al niño por la diferencia de edad (se llevaban 20 años), pero que no se lo dijo. 

Mientras que la familia sostiene que Heidi "se hallaba en un infierno" con Román, quien se impuso a ella "por razón de su sexo y su condición psicológica" y tras asesinarla hizo desaparecer la cabeza y las extremidades para que no se supiera la causa de la muerte, el acusado ha argumentado que fue ella quien se fugó. La última vez que la vio con vida, ha señalado, fue el 3 de agosto de ese año. En la madrugada del día 5, ella le llamó en varias ocasiones pero él defiende que estaba durmiendo. "Yo no la volví a ver. He dicho un millón de veces que no vino a mi casa. Si no la vi, no la puede matar ni besar ni nada. El último día que la veo es el 3 de agosto. Si hubiera venido, el posicionamiento de su móvil lo hubiera señalado. Eso refrenda lo que digo. Heidi nunca vino a mi casa", ha añadido.

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