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¿Sabes distinguir entre las emociones primarias y secundarias? Descubre cómo diferenciarlas

  • El psicólogo Paul Ekman identifica seis emociones básicas y universales: miedo, tristeza, ira, alegría, sorpresa y asco.
  • Las primarias están presentes desde el nacimiento, las secundarias empiezan a expresarse sobre los dos o tres años.
Las emociones primarias como la tristeza y la alegría son innatas a todos los seres humanos.
Las emociones primarias como la tristeza y la alegría son innatas a todos los seres humanos.
PIXABAY

Aunque las emociones forman parte de la vida de todas las personas y la psicología siempre se ha interesado por su estudio, en los últimos años el concepto inteligencia emocional ha ganado terreno gracias a los numerosos beneficios que aporta a nuestra salud mental, bienestar general y rendimiento en todos los ámbitos de la vida. De hecho, cada vez son más los expertos que recomiendan que la educación emocional esté presente desde los primeros años del niño e incluso productoras como Pixar la han trasladado con éxito al séptimo arte con películas como Del revés (Inside Out).

Pero, ¿qué son las emociones, cuántos tipos hay y cómo se clasifican? Los especialistas en psicología distinguen entre emociones primarias (también conocidas como emociones básicas) y emociones secundarias. Las emociones primarias son innatas al ser humano, todas las personas nacen con ellas y son iguales para todas.

Las emociones básicas tienen como objetivo ayudarnos a sobrevivir, favorecer las relaciones entre las personas así como protegernos de los estímulos negativos o perjudiciales (como los enemigos o los peligros) o acercarnos a los placenteros (comida, actividad sexual, diversiones...).

¿Cuáles son las emociones primarias?

Existen diversas clasificaciones según los autores pero sin duda la más extendida es la que planteó el psicólogo, investigador y profesor Paul Ekman en 1979, convirtiéndose en uno de los pioneros en el estudio de las emociones y su expresión facial. Ekman identifica seis emociones básicas y prácticamente universales en todas las culturas: miedo, tristeza, ira, alegría, sorpresa y asco. Por su parte, en su libro Inteligencia Emocional (1995) el psicólogo y divulgador científico Daniel Goleman hablaba también de seis emociones: miedo, tristeza, ira, felicidad, sorpresa y aversión.

Sin embargo, un estudio más reciente realizado en la Universidad de Glasgow (Reino Unido) basado en las reacciones de los distintos músculos faciales a las emociones concluye que solo serían cuatro estas emociones primarias: miedo, tristeza, ira y felicidad. Ya que el miedo y la sorpresa compartirían lo que ellos llaman la misma ‘señal base’ (ojos totalmente abiertos) y el asco y la ira la de la nariz arrugada.

¿Por qué se caracterizan estas emociones básicas?

Las emociones primarias comparten unos rasgos comunes:

- Son universales, se dan en todas las culturas humanas.

- Están presentes desde el nacimiento.

- Se intensifican por una expresión facial determinada.

- Juegan un papel esencial en la adaptación del organismo a su entorno. 

- Provocan una predisposición a la acción característica (función adaptativa) que implica la inclinación hacia una determinada conducta. Por ejemplo, la tristeza tiende a la introspección, el miedo a la huida o la protección ante el peligro, la ira a la autodefensa, la alegría a la afiliación, la sorpresa a focalizar la atención en lo imprevisto y el asco al rechazo a lo que nos puede perjudicar.

- Perduran a lo largo del tiempo.

¿Y cuáles serían las emociones secundarias?

También se las conoce como emociones complejas, según autores como Izard o Plutchnick todas ellas derivan de las primarias y surgen cuando éstas se combinan. Al contrario que las emociones básicas nos presentan rasgos faciales característicos ni una tendencia particular a la acción por lo que pueden disimularse o pasar desapercibidas

Para que éstas aparezcan es necesaria una madurez neuronal y son fruto de la socialización y del desarrollo de las capacidades cognitivas, por lo que su aparición se da en torno a los dos años y medio o tres. En este grupo se encontrarían, por ejemplo, la culpa, la vergüenza, el orgullo, los celos, el placer, el aburrimiento, el bochorno, la envidia...

Este tipo de emociones fomentan el autoconocimiento y la identidad personal, son las que hacen que nuestro carácter se diferencie de los otros. Debido al peso que tienen a la hora de identificarnos como personas son determinantes sobre la autoestima y la forma en la que nos vemos a nosotros mismos.

¿Cuáles son las principales diferencias?

Una de las principales diferencias es que las emociones primarias son innatas en todo ser humano y son iguales en todas las personas. Las secundarias se aprenden de las personas de nuestro entorno y también dependen de la cultura. Además, las emociones secundarias no empiezan a expresarse hasta los dos o tres años de edad. Aunque algunas sean universales, su expresión puede ser diferente en las distintas culturas, así como la forma en la que se perciben (si son positivas o negativas) e incluso en algunas culturas puede existir una emoción secundaria que en otras no.

Por otro lado está su durabilidad. Las emociones primarias surgen con rapidez y se van con la misma rapidez, mientras que las secundarias pueden perdurar más en el tiempo. Las primarias surgen a raíz de un estímulo concreto. Por su parte, las secundarias, suelen producirse debido a determinados pensamientos que tenemos cada persona. Además, otra de las diferencias es su utilidad, es decir, mientras que las primarias tienen una función de supervivencia, las secundarias no tienen dicha función.

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