Fermín Solis actualiza a Medea, la "heroína" de Eurípides

  • Con 'Medea a la deriva', el autor quiere que el lector vea la presencia de temas como feminismo, soledad, aislamiento o ecologismo.
El historietista Fermín Solís.
El historietista Fermín Solís.
EFE

Diez años es lo que ha tardado el historietista Fermín Solís en engendrar Medea a la deriva, un cómic que nació de una anécdota y en el que rescata a esta mujer "desterrada y extranjera", la "heroína" de Eurípides que actualiza en un soliloquio de viñetas, por desgracia, aún contemporáneo.

En 2008, Solís (Madroñera, Cáceres, 1972), en plena promoción del multipremiado Buñuel en el laberinto de las tortugas, leyó en un periódico que un grupo de investigadores había desaparecido al quedar a la deriva un bloque de hielo del terreno en el que estaban trabajando en el Ártico. Y ahí fue cuando saltó la chispa y situó en ese pequeño espacio helado a uno de los personajes que siempre le han "fascinado", Medea.

Así lo recuerda a Efe en una entrevista desde su estudio, donde trabaja "feliz y sin jefes", y desde donde habla de este cómic (Reservoir Books) en el que se presenta como un futuro gran dramaturgo, porque en estas viñetas este personaje mitológico regresa con una carga de actualidad que a él mismo le sorprende.

Inspirándose en las versiones cinematográficas y literarias que se han hecho de esta mujer desterrada, así como en otras historias en las que sus personajes son seres solitarios y en continua búsqueda -como Frankenstein o El holandés errante- Solis ha afrontado esta obra como un "reto" en el que condena a Medea a la soledad y a la inmortalidad sin "nadie que le dé la réplica".

Algo que no se ha hecho hasta ahora, por lo que su Medea a la deriva es una novedad que nos llega en un momento en el que el mensaje que hay detrás de esta indómita mujer está "vigente".

Eso sí, avisa, quiere que sea el lector el que se convierta en el "cómplice" de Medea, y para eso ha dejado mucho espacio para la metáfora con el objetivo de que cada uno vea, o no, la presencia de algunos temas como el feminismo, la soledad, el aislamiento o incluso el ecologismo.

La historia de 'Medea a la deriva'

"Medea es una mujer, desterrada y extranjera y creo que todavía, por desgracia, hay que dar voz a esas mujeres. Esta Medea es un poco la representación de la visión débil de la mujer que aún está presente en mucha gente, pero ella es débil solo a los ojos de otros porque por dentro es una mujer poderosa que no se doblega", destaca.

En concreto, Solís arranca la novela gráfica con una Medea anciana y huesuda que cuenta los pasos que hay de una punta a otra del bloque de hielo en el que va a la deriva por un mar cuyo nombre desconocemos. Una localización inhóspita en la que la situación de inmortal de esta mujer, asesina de sus hijos, amplía hasta el infinito sus ganas de morir.

Pero esto es algo improbable, como bien sabe la esposa de Jasón, y por eso arranca un monólogo en el que se lamenta mirando al cielo: "He destruido todo lo que amaba, lo único que no he podido destruir es a mí misma".

Aun así, aunque la tristeza y la frustración la embarguen, lo que deja claro Solís es que es poderosa, y que no se doblegará nunca pese a cargar con esa tristeza. "Para mí siempre ha sido una heroína, podría dudar en otras cosas, pero para mí siempre ha sido una persona con mucha fuerza", afirma.

Y así lo transmite en otros bocadillos en los que esta mujer que tiñe el hielo del rojo con su sangre -en varias ocasiones en las que intenta suicidarse sin éxito- reflexiona: "una vez más, la mujer como fuente de todo mal en el mundo. La mujer, hábil urdidora del mal, incapaz de practicar el bien. Pero, al fin y al cabo, ¿no fue una mujer la que sedujo a mi amado Jasón y desató mi ira?

La trayectoria de Fermín Solís

Autor de gran experiencia, son más de 20 las obras que Solís ha publicado, con Medea a la deriva confiesa que es la primera vez que ha sentido "mucho miedo", sobre todo por el "listón tan alto" que se puso con Buñuel en el laberinto de las tortugas, una obra que aún le sigue dando alegrías.

Eso sí, ese temor se va disipando porque el texto que ha construido en esta obra ya está en manos del dramaturgo extremeño Isidro Timón, quien tras "enamorarse" del trabajo de su amigo ya está trabajando en una adaptación teatral que "seguramente", adelanta Solís, se estrenará en otoño.

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