Verano y mascarilla: brotes de acné, rosácea, piel atópica o con dermatitis seborreica por su uso prolongado

Una niña paseando con mascarilla por la playa
Una niña paseando con mascarilla por la playa en Galicia.
EUROPA PRESS/M.Dylan

A pesar de que la vacunación de la población marcha a buen ritmo en España y de que la subida de la temperatura propia de la próxima época estival funcionará como un muro de contención ante la propagación del virus de la Covid, la mascarilla seguirá siendo un elemento necesario en nuestras interacciones sociales. De momento, su uso sigue siendo obligatorio en los espacios públicos y esto incluye ciertas situaciones en playas y piscinas, dos de los lugares más frecuentados por la ciudadanía cuando el calor aprieta. 

El pasado 30 de marzo entró en vigor en España la ley que regula las medidas de prevención y contención contra la Covid-19, conocida como "ley de la nueva normalidad", una norma que da cuerpo legal a los decretos del estado de alarma por la pandemia de coronavirus. Como principal novedad, destacaba la obligatoriedad del uso de mascarilla en público en todo momento, no solamente cuando no se pueda garantizar 1,5 metros de distancia interpersonal.

Días después, el Consejo Interterritorial de Salud daba luz verde al borrador de Sanidad que matizaba la ley, para que la mascarilla sea obligatoria cuando se esté paseando o en situaciones en que no haya distancia de seguridad, mientras que se excluye durante el baño, la práctica de deporte o en los periodos de descanso en un lugar fijo, tanto en el mar como en piscinas y otros espacios acuáticos.

Sin embargo, la obligatoriedad de protegerse con la mascarilla no está reñida con un buen uso de la misma que evite molestias y dolencias en la piel que pueden ser un gran inconveniente en verano. 20minutos.es ha hablado con Rosa Perdices, presidenta del Gremio Artesano de Estética y Belleza de Cataluña. La especialista enumera las reacciones cutáneas más frecuentes entre los usuarios a los que atienden desde el inicio de la pandemia, directamente relacionadas con un uso prolongado de mascarillas. 

Las toxinas del aliento ensucian la piel

Las personas con piel con tendencia al acné, rosácea (una afección común de la piel que causa enrojecimiento y vasos sanguíneos visibles en la cara), piel atópica o con dermatitis seborreica pueden padecer brotes en la zona que cubre la mascarilla. La piel se irrita con el uso prolongado, explica Perdices, al abrir los poros y ensuciarlos, dándole una apariencia más seca y dura también por el roce. Del mismo modo, pueden dilatarse los capilares y verse enrojecidos. 

"Nuestro aliento contiene toxinas que se quedan en la piel y la ensucian mucho" al no poder salir de la zona en la que llevamos la mascarilla puesta, comenta, por falta de ventilación. "Se genera un círculo vicioso en el que una cosa provoca la otra", afirma.

Duricias por la presión de la FFP2

También, por efecto del roce de la mascarilla con la piel de la zona de la nariz y las mejillas, pueden aparecer duricias y callosidades bajo la apariencia de manchas oscuras, así como heridas y úlceras. Este efecto se puede dar aún más a menudo con las mascarillas clínicas, más herméticas, como las FFP2, y si se llevan gafas, lo que compacta aún más la presión que se ejerce en la piel del rostro para que no entre el virus. 

Si se sufre este problema usando mascarillas quirúrgicas sintéticas (que hacen sudar más la piel y que también pueden desencadenar reacciones alérgicas), Perdices propone como prevención usarlas de algodón 100% a doble cara y con un filtro en la capa intermedia, con lo que se consigue efectividad y que el material del filtro no toque la piel. Sobre todo, recomienda usar mascarillas que cuenten con registro sanitario y homologación.

Con el roce constante de la mascarilla con la piel de la zona de la nariz y de las mejillas pueden generarse duricias con la apariencia de manchas oscuras, así como heridas y úlceras

Llevar mascarilla de repuesto

Tanto las clínicas como las quirúrgicas tienden, con el calor, a mojarse más, y es por ello, que los expertos aconsejan llevar una o más mascarillas de repuesto para poder cambiarlas si la que llevamos puesta se humedece con la transpiración y la condensación del aliento. Lo ideal es llevar las de repuesto dentro de bolsas de papel porque, en contacto con el aire libre y el calor, estas se humedecen, perdiendo efectividad.

En función del tipo de piel y del problema que presente cada caso, los expertos en estética recomiendan usar exfoliantes o cremas especiales para pieles sensibles o irritadas, bajo supervisión profesional. Los productos limpiadores han de ser muy calmantes (y no agresivos o demasiado ácidos) para no contribuir "a irritar aún más la zona", dice la profesional. Igualmente se pueden utilizar cremas reparadoras para ir paliando el daño causado en la piel. 

No usar maquillaje en la zona si se lleva mascarilla

El maquillaje no es recomendables en el área que va tapada con la mascarilla. "Son productos muy densos que taponan mucho la piel por la combinación del calor y la falta de ventilación de la zona", indica. "Impiden aún más la oxigenación de la piel y la toxicidad es aún más alta", remarca. El exceso de capas de crema y polvos, combinados con la humedad de la respiración, pueden favorecer el crecimiento de microorganismos.

Ahora bien, el factor de protección solar alta se hace imprescindible en el momento en el que se retire la mascarilla y la piel se exponga al sol, especialmente, "porque está muy desprotegida al llevar tanto tiempo tapada", comenta. En cuanto al maquillaje, recomienda que se aplique mayoritariamente en la zona alta de la cara, nariz y frente. 

Las cremas con factor solar también se han de usar en la zona que cubre la mascarilla, ya que esta no protege del efecto perjudicial en la piel de los rayos ultravioleta

Las cremas con factor solar también se han de usar en la zona que cubre la mascarilla, ya que estas no protegen del efecto perjudicial en la piel de los rayos ultravioleta.

Como recomendaciones generales para utilizar la mascarilla en verano de forma adecuada, se aconseja evitar salir a la calle en las horas de mayor temperatura (de 12 a 16 horas) para prevenir la sensación de calor o de ahogo que puede generar la mascarilla, y también descansar de su uso, siempre que la persona se encuentre en un lugar seguro (al aire libre, a más de dos metros de distancia de otras personas o en lugares apartados), durante unos 15 minutos cada cuatro horas de uso. 

Medicarse por el estrés pandémico puede favorecer la aparición de más vello facial

Las mascarillas, por sí mismas, no generan la aparición de más vello facial, asegura la directora del gremio de estética de Cataluña. Pero sí el consumo de ciertos medicamentos prescritos por facultativos o el abuso de la automedicación por la pandemia. Los que contienen cortisona pueden desarrollar vello facial. 

También puede generar una sensación de tener más vello en la cara el hecho de que nos depilemos con menor asiduidad al llevar mascarilla. 

Si el vello aparece más en el área de la barbilla, puede estar relacionado con cambios hormonales de la mujer, al igual que los granos, tanto en la adolescencia como en la menopausia. 

El estrés causado por la pandemia ha podido incidir en un mayor consumo de medicamentos contra la depresión, que entre sus efectos secundarios pueden favorecer el crecimiento de vello facial. Y también los antibióticos prescritos a enfermos de coronavirus, asegura Perdices. 

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