Los restauradores de Barcelona se las ingenian para disimular los bloques de hormigón de las terrazas en la calzada

Los responsables de esta terraza han pintado flores en los bloques de hormigón amarillos.
Los responsables de esta terraza han pintado flores en los bloques de hormigón amarillos.
MIQUEL TAVERNA

Ante la fealdad, maquillaje. Los restauradores de Barcelona han sacado sus brochas para disimular, con más o menos fortuna, los bloques de hormigón amarillos para proteger de los coches las terrazas instaladas en la calzada por la Covid. Que son antiestéticos, es una opinión compartida por ciudadanos y Ayuntamiento, pero vuelve a ser primavera y estos elementos provisionales siguen ahí, como en la misma época del año pasado. ¿La solución de los restauradores? Pintura, plantas, césped artificial, toldos, palés y un sin fin de parafernalia para desviar la mirada de la clientela y hacer las terrazas más atractivas.

Bloques de hormigón estampados con racimos de uva.
Bloques de hormigón estampados con racimos de uva.
MIQUEL TAVERNA

La segunda teniente de alcaldía, Janet Sanz, anunció en diciembre que para "dignificarlas", estas barreras de hormigón, denominadas New Jersey, se sustituirían por "muebles plataforma de ampliación de la acera" que se empezarían a instalar a finales del primer trimestre de este año. Está casi terminando el segundo y todavía no se ha colocado ninguno. Ahora afirma que "en los próximos meses iremos viendo como desaparecen las New Jersey", que no se espera que se eliminen por completo hasta 2022. En "pocas semanas", dice, se presentarán los "prototipos" de muebles para sustituirlas, después de haber abierto una convocatoria a empresas para que hagan propuestas, y de trabajar con el Gremio de Restauración de Barcelona y otras entidades.

Una terraza embellecida con palés y plantas.
Una terraza embellecida con palés y plantas.
MIQUEL TAVERNA

Los restauradores, sin embargo, no se muestran demasiado preocupados por el retraso. "No es un drama", apunta Roger Pallarols, director del gremio, que explica que la demora se debe a que "se han pedido modificaciones" en los prototipos que han diseñado las empresas. Pallarols destaca, además, que tanto los responsables de los locales como los clientes "han agradecido mucho" la solución municipal de instalar terrazas sobre la calzada para ampliar la capacidad de los establecimientos frente a la pandemia. Reconoce, sin embargo, que las New Jersey son "feas", y por ello los restauradores se las están ingeniando para hacer estos espacios "más agradables".

Barreras New Jersey tapadas con palés.
Barreras New Jersey tapadas con palés.
MIQUEL TAVERNA

Es el caso de los trabajadores de Casa Cabo, que han pintado el lado de los bloques de hormigón que da a la terraza de gris y con el logotipo de la empresa –está prohibido modificar el lado que ven los coches–. "También queremos dibujar un pulpito", dice Diego Pellini, socio del local, que cuenta que una empleada "muy buena pintando" les preguntó si podía. "Dijimos: Venga, vamos a hacer un poco de vandalismo productivo", bromea. Aunque no le gustan las New Jersey, las considera "funcionales". "La gente quiere sol, terracita y pasarlo bien", dice.

También en Pipa’s Bar han pintado, en su caso, flores, porque les gusta "tener todo más lindo" y combinan con el parque que hay al lado, explica la dueña, Marcela Moreira. Ella es una defensora de los bloques de hormigón, porque cree que evitan que los coches se lleven por delante a los clientes.

Una carpa para resguardar a los clientes.
Una carpa para resguardar a los clientes.
MIQUEL TAVERNA

Y en el restaurante Addis Abeba, donde el Consistorio ha protegido la terraza con palos amarillos en vez de con New Jersey, han colocado entre ellos palés con plantas. "El Ayuntamiento ha hecho lo que ha podido, y nosotros también para tenerla más bonita", afirma el encargado, Abraham Berhe.

El Ayuntamiento permitirá que las terrazas en la calzada pasen de ser provisionales a definitivas si se solicita licencia a partir de 2022. Hay más de 1.300 en Barcelona.

El director del Gremio de Restauracióo señala que "hubiera sido bueno" que la sustitución de las New Jersey hubiera empezado, pero que tienen otras "prioridades", como la lucha por la ampliación del horario y el aforo de bares y restaurantes. También quieren conseguir que el Ayuntamiento autorice unas 100 terrazas denegadas, gran parte de ellas en Ciutat Vella y Gràcia. No obstante, valoran de forma positiva que antes de la Covid "no llegaban a 6.000" en Barcelona y ahora hay alrededor de 3.500 más, "una cifra proporcionalmente muy relevante".

El logotipo del local sobre los bloques de hormigón.
El logotipo del local sobre los bloques de hormigón.
MIQUEL TAVERNA
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