Ione Belarra se perfila como la próxima secretaria general de Podemos en sustitución de Iglesias

  • La dirección morada ha consensuado su nombre para sustituir al exvicepresidente al frente del partido
  • Belarra tendrá que reconstruir un partido muy dañado territorialmente por las luchas internas y los fiascos electorales
  • Es la segunda ministra peor valorada del Gobierno, pero la segunda que más gusta a los votantes de Unidas Podemos tras Yolanda Díaz
Ione Belarra presentará su candidatura a liderar Podemos
Ione Belarra presentará su candidatura a liderar Podemos
La ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra.
Europa Press

La ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, es la elegida por la dirección de Podemos para suceder a Pablo Iglesias en la Secretaría General de Podemos. Así lo adelantó Infolibre y lo confirmó 20minutos, pese a que la dirección del partido morado guarda silencio y se limita a señalar que el proceso para sustituir a Iglesias ni siquiera ha sido convocado oficialmente todavía.

Tal y como publicó este diario, el de Belarra era uno de los dos nombres que se valoraban dentro de la dirección de Podemos para sustituir a Iglesias; el otro era el de la ministra de Igualdad, Irene Montero, que sin embargo está más desgastado entre el electorado. La nueva secretaria general de Podemos compartirá liderazgo con la actual vicepresidenta tercera del Gobierno, Yolanda Díaz, señalada como la candidata de Unidas Podemos para las próximas elecciones generales pero que seguirá sin asumir ningún papel orgánico en Podemos, un partido en el que ni siquiera milita.

Las fuentes consultadas explican que, en los próximos días, la actual dirección del partido -formalmente descabezado desde la dimisión de Iglesias como secretario general- convocará oficialmente el proceso de elección de la nueva líder. Hasta entonces, será la ejecutiva la que dirija provisionalmente Podemos. Aún no está claro si las bases pueden elegir un secretario general sin necesidad de realizar un congreso extraordinario para renovar todos los órganos de dirección o si, por el contrario, Podemos se verá obligado a realizar un Vistalegre IV después del congreso que tuvo lugar hace apenas un año.

No se prevé que Belarra tenga rivales de entidad, habida cuenta de que su nombre ha sido acordado por la dirección de Podemos como el más adecuado para la Secretaría General. El gran reto que tendrá la dirigente en ese proceso de elección será movilizar a los inscritos y afiliados del partido, dado que, en el congreso virtual del año pasado, apenas votaron 60.000 personas, casi tres veces menos que en el controvertido Vistalegre II de 2017, donde el proyecto de Iglesias se impuso al de su entonces número 2, Íñigo Errejón.

La tarea, reconstruir el partido

Al no tener que asumir el liderazgo externo de Unidas Podemos, que recaerá en Yolanda Díaz, Belarra podrá dedicarse al 100% a las cuestiones del partido, al margen de su trabajo como ministra. Y la tarea que le espera no es pequeña, ya que deberá encargarse de reconstruir una formación con una implantación territorial muy mermada tras los últimos fracasos electorales y las fracturas internas en varios territorios. Pese a su descenso electoral en 2019, Podemos y Unidas Podemos -según la comunidad- mantienen representación en 14 de los 19 parlamentos autonómicos, aunque muy lejos de las cifras de escaños de la anterior legislatura. El partido reconoce que, en muchos lugares, apenas es una marca con una militancia muy escasa.

Galicia o Castilla-La Mancha, por ejemplo, son dos de esos territorios, al igual que Cataluña, donde el peso del espacio donde participa Podemos lo lleva la Catalunya En Comú de Ada Colau. De igual forma, en Andalucía el músculo territorial que antaño tenía Podemos se ha visto muy golpeado por su ruptura -y los meses de batalla que la han sucedido- con la que fuera su secretaria general autonómica, Teresa Rodríguez. E incluso a nivel estatal, el partido ha sido desplazado a un discreto segundo plano y la presencia pública de Podemos se debe, fundamentalmente, a su presencia en el Gobierno.

Precisamente Belarra ha comenzado a tener más presencia mediática a raíz de su designación como ministra hace unas semanas, si bien continúa siendo una desconocida para la mayor parte del electorado. Según el último barómetro del CIS, correspondiente al mes de abril, el 61,6% de los ciudadanos no saben quién es la ministra de Derechos Sociales, un porcentaje que se reduce al 47,6% en el caso de los votantes de Unidas Podemos. Como curiosidad, quienes más la conocen son los votantes de PNV, EH Bildu y Navarra Suma, algo que se explica por sus raíces en la Comunidad Foral.

Su valoración media no es buena, aunque lo cierto es que la mayor parte de los encuestados no pudieron opinar porque no conocían a Belarra. La ministra recibe una puntuación media de 3,5 y es la segunda ministra peor valorada del Gobierno solo por detrás de Irene Montero. Entre los votantes de Unidas Podemos las cosas mejoran: recibe un 6,4, y es la segunda mejor valorada, por detrás de Yolanda Díaz. Y los electores del PSOE le dan casi un aprobado con un 4,7.

Un perfil clave en la sombra

Psicóloga de formación -en la universidad conoció a Irene Montero-, Belarra entró a Podemos en 2014 y forma parte del núcleo duro de la ejecutiva del partido como secretaria de Coordinación Ejecutiva. En 2017 fue nombrada portavoz adjunta de Unidas Podemos en el Congreso, y tuvo que ejercer como titular cuando Montero estuvo de baja por maternidad. El año pasado, Iglesias la designó secretaria de Estado de Agenda 2030, y la dimisión del líder morado como vicepresidente segundo del Gobierno hace unas semanas conllevó que Belarra asumiera la cartera de Derechos Sociales como ministra.

Pero la dirigente lleva ejerciendo un papel clave en Podemos desde hace mucho más tiempo, aunque casi siempre alejada del gran foco mediático. En los últimos meses, por ejemplo, ha sido la encargada de negociar con el PSOE la puesta en marcha de la ley de vivienda, unas conversaciones que llevan más de dos meses de retraso por la negativa de los socialistas a establecer un mecanismo para limitar el precio de los alquileres. Pero también estuvo presente en la mesa de negociación de los últimos Presupuestos Generales del Estado -y de los fallidos para 2020- y en la que concretó la estructura del Gobierno de coalición.

Pese a su relativo grado de desconocimiento entre el gran público, Belarra también ha sido noticia en los últimos meses por sus agrios enfrentamientos con dirigentes socialistas como la ministra de Defensa, Margarita Robles. El pasado enero, la titular de Derechos Sociales -por aquel entonces secretaria de Estado- criticaba que Robles hubiera defendido que el Congreso no debía investigar al rey emérito Juan Carlos I. "Proteger los privilegios y alinearse con la derecha y los ultras una vez más es decepcionante", denunció entonces Belarra sobre Robles. 

Poco antes, la futura secretaria general de Podemos también se enzarzó con la ministra de Defensa a tenor de las críticas de esta a la presión ejercida por los morados para negociar los Presupuestos Generales del Estado con las formaciones independentistas. Belarra acusó entonces a Robles de ser "la ministra favorita de los poderes que quieren que gobierne el PP con Vox", y como la socialista había pedido "humildad" a Iglesias, Belarra le respondió que "ser humilde es no dejarse adular por la derecha mediática".

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