El 'boy scout' de la inquietud

  • Un nuevo documental muestra la retorcida ingenuidad del cineasta David Lynch.
  • Con el título de 'Lynch (One)', se edita ahora en España.
  • En junio se estrena 'Interview Project', su nueva película de entrevistas a gente corriente.
El director de 'Twin Peaks' habla a cámara durante el documental 'Lynch (One)', a la venta el día 27.
El director de 'Twin Peaks' habla a cámara durante el documental 'Lynch (One)', a la venta el día 27.
20MINUTOS.ES

Es al cine lo que Francis Bacon a la pintura: un artista maniático, terco y difícil de complacer. Se llama David Lynch, siempre lleva abotonada la camisa hasta el cuello y sus películas te hacen sentir incómodo. Habla sobre el mal, sus muchas caras y, entre todas ellas, la más aterradora: la de cada uno de nosotros.

Gran explorador cinematográfico de la inquietud, ajeno a mostrar frontalmente el asco con las maneras de adolescente en hoguera de campamento de Quentin Vísceras Tarantino y sus alumnos, Lynch es un tipo simple y con una enorme capacidad de observación metido en un mundo sumamente loco e intrincado.

Cuando hace unos años le pidieron que escribiese un resumen biográfico le bastaron cuatro palabras: "Águila de los Scouts, Missoula, Montana". Dos cimientos. Uno, el origen, la tierra boscosa donde nació en 1946. Dos, el mayor galardón de los Boy Scouts, cuyo lema es, como el de Lynch, estar siempre listo.

Todos somos Samsa

En el documental Lynch (One), que se pone a la venta el día 27 en DVD (Versus Entertaiment, 16,95 euros), este boy scout al que nunca confiarías a tu abuelita, pese a que estás seguro de que haría mejores migas con ella que tú, explica su forma de ver el mundo.

El supuestamente torvo cineasta resume su canon estético. Cita la belleza singular, tan japonesa, tan idolatrada por turistas y calendarios, de los cerezos. Pero, advierte, "si te acercas ves que el tronco ¡está absolutamente lleno de hormigas!". Gregorio Samsa somos cualquiera.

Firmado por un enigmático realizador enmascarado bajo el muy lynchiano seudónimo de BlackAndWhite, el documental tiene el mismo estilo, una especie de retorcida ingenuidad, de las obras del director.

Le seguimos durante los dos años previos al rodaje de su último largo, el indescifrable y en ocasiones abstruso Inland Empire (2006), uno de sus más rotundos fracasos.

Entramos con Lynch en las oxidadas factorías de la Polonia comunista usadas como sets, vemos cómo fuma y bebe café con frecuencia espasmódica, le acompañamos mientras fabrica mobiliario y atrezo para la película y se explaya sobre las supuestas bondades de la Meditación Trascendental.

Los próximos meses estarán llenos de estímulos para los seguidores del director de obras maestras como Cabeza borradora (1977), El hombre elefante (1980), Blue Velvet (1986), Una historia verdadera (1999) y la pionera serie Twin Peaks (1990-1991), que injertó por primera vez en televisión la imaginería surreal -y moral- de Luis Buñuel, la soledad de los cuadros de Hopper y la teoría de la ambivalencia del sicólogo Carl Jung.

Hace unas semanas se estrenó el videoclip de animación que dirigió para Moby (Shot in the Back of the Head), y el día 30 se inaugura en la galería Michael Kohn de Los Ángeles una exposición de las cincuenta fotos que hizo para ilustrar el disco Dark Night of the Soul, del productor Danger Mouse (Gnarls Barkley) y el grupo Sparklehorse del oscurísimo Mark Linkous.

Como plan mayor Lynch está editando InterviewProject, una serie documental para la que grabó en vídeo durante sesenta jornadas, sin plan inicial de producción y a lo largo de más de 30.000 kilómetros, los testimonios de personas corrientes.

El "Jimmy Stewart de Marte", como le llamó algún crítico, sigue sin cortarse para hacer realidad sus fantasías, nunca se pregunta por su significado y se mueve en la tierra de nadie donde lo macabro y lo cotidiano se diluyen ("me gusta la parte inexistente de América"). Como uno de sus personajes, el depravado -pero sufriente- Frank Booth de Blue Velvet, Lynch sigue gritando en medio de la noche: "¡Me voy a follar todo lo que se mueva!".


'Blue Velvet'UNA PELÍCULA

Blue Velvet (MGM, 1986. 10 euros). El comienzo, una oreja: "es amplia y, a medida que se estrecha, puedes meterte en ella y llegar a un lugar vasto". Así explica Lynch el inicio -el hallazgo de una oreja humana cortada- de esta fábula sobre los niveles de oscuridad disimulados tras la luz. Dennis Hopper se luce en el papel del perverso (y cercano) Frank Booth.

'The Essential Roy Orbison'.UN DISCO

The Essential Roy Orbison (CBS, 2007. 9 euros). El falsetto de Orbison (1936-1988), como de otro planeta, y su aspecto de anti star -miope, pastoso, tímido, inmóvil- le hacen perfecto para el mundo de estratos superpuestos de Lynch. Inolvidable el playback en el burdel de Blue Velvet de In Dreams: un payaso de caramelo al que llaman Hombre de Arena / Llega de puntillas a mi cuarto cada noche.

'David Lynch, por David Lynch'UN LIBRO

David Lynch por David Lynch (Alba, 2001. 22 euros). El periodista Chris Rodley charla con Lynch sobre hormigas, fábricas abandonadas, árboles con llagas, películas... Aunque el libro está editado antes de una de las obras mayores del cineasta, Una historia verdadera (1999), es básico para entender su fascinación por el mundo y la naturaleza humana.

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