Fortalezas y análisis de PSOE con su candidato Ángel Gabilondo para el 4-M

  • El plan de Moncloa, los 'fichajes' y los cambios sobre los pactos marcan la campaña de Gabilondo.
  • El candidato rechazó a Iglesias, después le pidió su apoyo y ahora no cierra la puerta a gobernar con él.
  • ​Fichajes como el de Jalloul o el anuncio de que Reyes Maroto sería su vicepresidenta no han tenido el impacto deseado.
  • Sánchez, cuyos colaboradores han diseñado la estrategia, pasó del cuerpo a cuerpo a Ayuso a un segundo plano.
  • PERFIL | Ángel Gabilondo, el candidato de las ideas y la moderación frente al ruido.
Ángel Gabilondo, candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid, durante un acto de campaña.
Ángel Gabilondo, candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid, durante un acto de campaña.
PSOE

A menos de 72 horas para las elecciones del 4-M, la candidatura de Ángel Gabilondo afronta la cita con las urnas con expectación: aunque los sondeos dibujan como opción más probable que lidere la oposición –con un resultado inferior al de hace dos años y cediendo terreno en favor Más Madrid–, los socialistas insisten en que tienen opciones y en que todo dependerá de un puñado de votos. Así llegan al final de una campaña donde su discurso, por momentos, no ha sonado del todo afinado, y donde el candidato ha introducido giros sobre los pactos y ha buscado golpes de efecto con algunos 'fichajes'.

La estrategia se cocinó, casi por completo, en La Moncloa, donde estrechos colaboradores de Pedro Sánchez diseñaron una hoja de ruta similar a la que el propio presidente empleó en anteriores citas electorales: primero arañar votos por el centro para, después, ir acentuando el perfil más izquierdista. Pero, en esta ocasión, las encuestas reflejan que el plan no ha cuajado y que Gabilondo se ha ido desinflando. Si las primeras encuestas le otorgaban un resultado similar al de 2019 (37 escaños), las últimas lo colocan en el entorno de la treintena, lo que supondría un mínimo histórico para el PSOE de Madrid.

Del "con este Iglesias no" a un posible pacto de izquierdas

Fue una de las frases que marcaron la precampaña: "Con este Iglesias, no", dijo Gabilondo, el 22 de marzo, en La Sexta. Habían pasado menos de quince días desde que Isabel Díaz Ayuso convocara los comicios, y el socialista parecía cerrar la puerta a un tripartito de izquierdas. En su lugar, propuso un pacto alternativo y transversal, conformado por PSOE, Más Madrid y Ciudadanos, que nunca sonó verosímil: primero, porque está muy lejos de sumar según todas las encuestas, y segundo, porque Edmundo Bal siempre ha dicho que apoyaría un nuevo Gobierno del PP y no al candidato socialista.

Con el paso de las semanas, las encuestas reflejaron que Gabilondo cedía votos hacia su izquierda y que los antiguos votantes de Cs se decantaban muy mayoritariamente por Ayuso, e incluso por Vox, antes que por el PSOE. Según, por ejemplo, el sondeo de DYM para 20minutos, el 42% de quienes votaron naranja en 2019 optarían ahora por el PP, el 11,7% por Vox, el 8,3% por Más Madrid... y apenas el 1,8% por el PSOE. En otras palabras, sólo 12.000 exvotantes de Ciudadanos elegirían la papeleta socialista.

Quizá por eso, en el debate de Telemadrid, Gabilondo consumó su giro hacia la izquierda: asumió que "Ciudadanos ha elegido su camino" y dijo que estaba dispuesto a gobernar con Más Madrid y con el apoyo de Unidas Podemos, dando a entender que eso implicaba dejar a Iglesias fuera del Ejecutivo autonómico. En el terreno de los pactos, la recta final de la campaña socialista ha estado marcada por la inevitable pregunta de si aceptaría ceder a UP alguna consejería. Gabilondo ha replicado que él pide el "apoyo" de los morados y que lograrán entenderse. Si la suma da, habrá que concretar la fórmula. Este sábado, el socialista se dejó ver junto a García e Iglesias en la manifestación del 1 de mayo.

Jalloul y Maroto, los fichajes que no marcaron la campaña

Además de intentar atraer a los votantes con su programa y con una campaña moderada y alejada de los "extremismos", el PSOE intentó un golpe del efecto con la designación de Hana Jalloul como número dos de la lista. Los estrategas de Moncloa la presentaron como una suerte de Kamala Harris a la española. En ese esquema, se identificaba a Gabilondo con Joe Biden, un candidato sereno y dispuesto a unir al país frente al trumpismo del que acusaban implícitamente a Isabel Díaz Ayuso. Y Jalloul –que como Harris cuenta con un currículo brillante–, era un perfil serio pero más combativo y, quizá, su sustituta en 2023.

Sin embargo, su inclusión no ha logrado marcar la campaña, como tampoco lo ha hecho otro fichaje: el de la ministra de Industria y Turismo, Reyes Maroto, quien dejará el Gobierno central para ser la vicepresidenta económica de Gabilondo si logra gobernar tras el 4-M. El anuncio provocó la advertencia de Pablo Iglesias, quien recomendó al socialista no vender la piel del oso antes de cazarla –en otras palabras, no empezar a configurar su Gobierno antes de saber qué pactos necesita–, y más allá de los titulares que produjo ese día ha pasado más bien desapercibido, quizá porque en las últimas semanas ha habido mucha más confrontación que debate sobre la gestión.

Sánchez, del cuerpo a cuerpo a un segundo plano

También se ha difuminado en la recta final de la campaña el papel del presidente Sánchez, quien en los primeros compases confrontó de forma directa con Ayuso después de que la presidenta regional planteara esta cita con las urnas como una suerte de plebiscito entre su gestión y la del Gobierno central. El presidente, por ejemplo, llegó a cuestionar los datos de incidencia del coronavirus en la Comunidad de Madrid, pero poco a poco ha rebajado su presencia en los actos públicos. Este domingo sí que acompañará al candidato en el cierre, que los socialistas celebrarán en Entrevías, pero el seguimiento de la jornada electoral, en cambio, se hará desde un hotel de la calle Princesa, pese a que Gabilondo ha tenido instalado su cuartel de campaña en la sede federal del PSOE, en Ferraz.

El PSOE de Madrid sí que ha tirado en los últimos días de sus alcaldes, muchos de los cuales recuperaron el bastón de mando en 2019, cuando el cinturón rojo del sur recuperó buena parte de su color tradicional. En esos actos también se ha explotado el eslogan "no es sólo Madrid, es la democracia", que los socialistas adoptaron tras la negativa de Vox a condenar expresamente los episodios de amenazas a políticos. Fue otro giro en la campaña, que el PSOE comenzó apelando a la concordia y huyendo de los extremismos, pero que ha acabado planteando como una elección entre dos polos donde ha agitado el miedo a la "extrema derecha". Así, el resultado –y el futuro– de Gabilondo son un incógnita: los últimos sondeos no le favorecen, pero algunos le otorgan aún opciones de gobernar. La respuesta definitiva la darán, este martes, las urnas.

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