Consultorio de Psicología: "Si le pregunto por tardar o por el trabajo le controlo y le interrogo... mi marido me culpa de todo"

Una pareja discute.
Una pareja discute.
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Ya puedes leer aquí la nueva entrega del consultorio de Psicología con el que 20minutos pretende ayudar a resolver las dudas y dificultades que puedan tener los lectores (con los amigos, la pareja, la familia, en el trabajo...).

Para plantear tu problema escribe un correo electrónico a consultoriopsicologia@20minutos.es. Aquí tienes las respuestas que ha dado a las cuestiones de esta semana nuestra experta, Mª Jesús Álava Reyes.

Dos mujeres

PREGUNTA Mi nombre es José y tengo un problema desde hace tiempo, estoy casado y por cosas de la vida mi relación no funciona y más porque desde hace casi un año hay otra persona en mi vida.

Es maravillosa esta otra persona y la verdad que quisiera dárselo todo a ella, pero por situaciones de mentiras al principio de conocernos y de problemas que tengo que solucionar antes de dejar a mi esposa para estar con ella, ella no confía ni cree en mí.

Acabamos de terminar y la situación me está matando literalmente, no como, no duermo y tengo un humor de mil demonios y no puedo dejar de pensar en ella. La verdad es que no sé qué hacer, porque no quiero hacerle daño ni a ella ni a mi esposa y veo que las dos están sufriendo y me está afectando muchísimo.

RESPUESTA DE LA EXPERTA Dada la importancia de la situación que refiere, y la falta de regulación emocional que ahora mismo tiene no dude en que necesita urgentemente ayuda profesional. En su estado actual, seguramente se arrepentirá de cualquier decisión que tome.

En estos casos, desde la psicología ayudamos a las personas que están en su situación a centrarse, recuperar el control de sus emociones, evaluar con objetividad su momento vital, sus sentimientos, su realidad…, y a partir de ahí, le damos los recursos que precise para tomar la mejor decisión y poder llevarla a efecto con éxito.

Repito, pida ayuda profesional. Será lo mejor para usted y para las dos personas que en estos momentos están en el centro de su vida.

Buena cuarentena

PREGUNTA La mayoría de la gente se queja porque ha tenido problemas con la cuarentena, a mí no me pasó nada, para mí fue normal, no porque la pasé encerrada, sino que no me sentí mal ni nada por el estilo, lo único malo es la inseguridad laboral, pero eso es algo que ya lo estaba sufriendo antes de la cuarentena.

O sea, no me generó ninguna desdicha, ¿es normal, está bien que no me sienta mal?, porque ya me estoy sintiendo rara.

RESPUESTA DE LA EXPERTA No se sienta rara; con frecuencia, cuando tenemos una preocupación importante, que puede afectar a nuestra vida, relativizamos mucho otros acontecimientos. Eso es lo que le ha pasado a usted.

En el fondo, su mente ha seleccionado su campo de preocupación, y eso es una conducta muy humana. Tranquila y suerte con el tema laboral!

"Quisiera odiarlo"

PREGUNTA Desde diciembre descubrí a mi esposo que está saliendo con una compañera de su trabajo, lo enfrenté y él al principio lo negó pero yo insistí y lo aceptó, hablamos y lo perdoné. Después todo iba bien, pero en cuanto llegó la cuarentena descubrí que le seguía escribiendo y fue cuando me dijo que ya no me amaba como antes.

Él me dice que no fue por ella, que ya hace tiempo se sentía así sin amor por mí. Nos separamos pero por motivos económicos seguimos viviendo en nuestro apartamento. Es muy difícil ya que él sigue chateando hablando con la chica y eso me duele muchísimo, al verlo me parte el alma.

Yo quisiera odiarlo pero no me sale y siento que ya no puedo más. Espero que me oriente, lo necesito urgente.

RESPUESTA DE LA EXPERTA Odiar no es la solución y asistir cada día a una situación tan dolorosa para usted, tampoco es una situación que deba prolongarse en el tiempo. Al principio, su esposo quizás se sintió culpable; de ahí sus promesas y sus buenas intenciones, pero la realidad actual es muy dura, incluso cruel para usted.

Intenten que esta situación termine lo antes posible, pero aún es más urgente que usted se recupere emocionalmente. Piense en usted, céntrese en su vida, no hagan planes conjuntos, no está atenta a lo que su ex hace; centre todas sus fuerzas en su propia recuperación.

Resulta crucial que pueda cortar ese desgaste, ese sufrimiento tan inútil y estéril, que la debilita cada día. Le copio el enlace donde puede ver las principales técnicas que aplicamos los psicólogos para casos como el suyo.

En concreto, intente practicar Parada de Pensamiento, Autoinstrucciones, Respiración diafragmática, Relajación… No lo dude, lo crucial es que vuelva a recuperar su autoestima y su bienestar emocional.

Me culpa de todo

PREGUNTA Desde hace años estoy casada pero últimamente no paramos de discutir. Según él siempre soy yo la culpable de todo lo que le diga. Él no tiene culpa de nada, siempre soy yo. Ya estoy cansada de escuchar eso. Si le pregunto por su trabajo, le estoy interrogando, si le digo que cuánto tarda le tengo controlado. Si le digo que noto que está distante de mí, que es mentira. ¿Qué puedo hacer?

RESPUESTA DE LA EXPERTA Es importante diferenciar si esta situación es una mala racha, que otras veces también han tenido y luego se pasa, o si es algo nuevo en su relación de pareja.

En cualquier caso, está claro que repitiendo las mismas conductas obtendremos las mismas respuestas. Todo parece indicar que su marido, y quizás usted, están pasando una mala etapa, él o ambos, están más susceptibles y menos pacientes. Ante esta situación, lo mejor es hacer un punto y aparte; comentar que esta situación de tensión y crispación no les lleva a nada positivo e intentar llegar a un Acuerdo de mínimos.

Para que le resulte práctico, le detallo los pasos que debe recoger un Acuerdo Razonable Cómo alcanzar acuerdos razonables

- Los acuerdos son un punto de partida. En consecuencia, no podemos empezar exigiendo las metas u objetivos finales. Ejemplo: Punto de partida: “Deseo que después de cenar hablemos todos los días durante 10 minutos”. Ejemplo: Objetivo final: “Deseo que nuestra comunicación sea siempre fluida, transparente y espontánea, y adquiera la máxima prioridad en la relación de pareja”. Sería un grave error empezar por un objetivo final tan difícil y tan ambicioso.

- Los acuerdos deben referirse a áreas que resulten importantes para uno o los dos miembros de la pareja.

- Es importante que busquemos el momento apropiado, y las circunstancias idóneas para establecer los acuerdos. Nunca pretenderemos establecer un acuerdo en medio de una discusión o bajo los efectos de una situación de tensión emocional. Tampoco lo haremos cuando al menos uno de los miembros de la pareja esté muy cansado, triste o agresivo…

- Los dos miembros harán una lista de las conductas de su pareja que desearían que se modificasen, pues se sienten “mal” cuando ocurren y les resultan difíciles de llevar.

- Posteriormente graduarán la dificultad que puede tener su pareja para cambiar esas conductas que le estamos pidiendo. Es decir, harán una valoración de lo que ellos estiman que les puede costar a su pareja modificar cada conducta. Ejemplo: Recoger el baño tiene una dificultad 3; levantarse cuando los niños lloran por la noche, tiene una dificultad 4; escucharme todos los días cuando le cuento mis problemas de la jornada, tiene una dificultad 1 (máxima dificultad).

- A continuación examinarán las conductas suyas que piensan que deberían cambiar; entre otras cosas porque reconocen que no son apropiadas, o porque su pareja se lo ha expresado reiteradamente.

- Después valorarán la dificultad que tendrían para cambiar esas conductas propias.

- Finalmente harán un ejercicio de selección, en el que elegirán qué conducta le piden a la pareja que cambie a lo largo de la próxima semana, y que conducta propia ofrecen cambiar durante esa semana.

- Las conductas a cambiar se expresarán en términos muy concretos y específicos, para que ambos miembros tengan muy claro qué es lo que el otro les pide a ellos, y qué es lo que pueden esperar que les ofrezca. Ej. En esta semana vendrás todos los días a casa antes de las 9 de la noche (suponiendo que salga de trabajar a una hora fija, por ejemplo a las 8, y que acostumbre a llegar después de las 9), y yo te recibiré sin hacerte reproches por todo lo que me ha pasado durante el día.

- Al final habrá que alcanzar un “acuerdo” entre lo que cada uno le pide al otro; es decir, si un miembro de la pareja está dispuesto a ofrecer una lista de cosas a cambiar, pero el otro miembro le pide algo diferente, lo que tendrá que intentar cambiar será lo que al otro le molesta, y cada uno tendrá libertad para decidir qué es lo que le pide al otro.

- La dificultad de ambas conductas, la que uno solicita y la que te solicitan, debe ser proporcional. Ej. “Todos los días estarás de buen humor y no chillarás en ningún momento (conducta muy difícil, pues implica un nivel de control muy fuerte y un cambio de hábitos complicado); a cambio yo compraré el pan y la prensa” (desproporción evidente).

- En función de la relación que exista en la pareja, graduaremos la dificultad de nuestras peticiones. Es decir, cuanto más difícil sea la relación, más fáciles de conseguir serán las peticiones que cada uno establezca al principio del programa. Ej. “Cuando te marches por la mañana dirás adiós, y cuando vuelvas darás las buenas noches” (petición para una pareja donde la convivencia esté muy deteriorada). En estos casos conviene no tener prisa en los primeros objetivos a lograr, pues fácilmente caeríamos en el error de ahogar las escasas posibilidades de mejora o “arreglo” que tenga la pareja. Sólo el cambio gradual y continuo, con una graduación muy bien realizada del nivel de dificultad, nos ofrecerá una mejoría significativa.

- Todo lo que pidamos a la pareja o ella nos pida, debe ser negociado y consensuado. Ninguno de los dos puede imponer su criterio al otro. Aunque cueste, es necesario alcanzar un acuerdo consensuado. Recordemos que en la relación de pareja, los acuerdos impuestos no funcionan, sólo contribuyen a distanciar más a sus integrantes, y a que al menos uno de los dos miembros no se sienta respetado, ni comprendido, ni valorado por el otro.

- Una vez que la pareja se haya puesto de acuerdo en las conductas seleccionadas, verbalizarán “en positivo” lo bien que cada uno sentirá cuando el otro consiga la conducta que le hemos pedido. De la misma forma, tratarán de ponerse en el lugar del otro, para valorar el esfuerzo que cada uno realizará.

- Cuando empiece “el acuerdo”, cada uno se esforzará por “reforzar” la conducta que la pareja esté intentando cambiar; es decir, si hemos pedido a nuestra pareja que nos pregunte todos los días cómo estamos de ánimo, por ejemplo después de cenar, cuando lo haga le comentaremos lo bien que nos sentimos ante su esfuerzo, y le comunicaremos como esa conversación nos ayuda a recuperar fuerzas y ánimos, después de una dura jornada.

- Con frecuencia, la pareja establecerá una serie de “premios” para fortalecer las conductas que se están intentando cambiar; de la misma forma, se detallarán las faltas en que incurrirán por su incumplimiento.

- Los acuerdos deben redactarse en positivo. La pareja intentará por todos los medios facilitar el cumplimiento de las conductas, y con ello el refuerzo de las mismas, antes que la sanción por su incumplimiento.

- Cada día anotaremos las conductas que el otro ha hecho, en lo que se ha esforzado, lo que ha conseguido, lo que no pudo alcanzar…, así como lo que nosotros hemos sentido ante la presencia o ausencia de esas conductas; igualmente anotaremos lo que nosotros hemos hecho, lo que hemos conseguido, lo que no hemos logrado…, dentro de lo que habíamos acordado.

Este registro nos permitirá ver la evolución de cada miembro de la pareja, y evitará discusiones inútiles sobre si cumplimos o incumplimos los términos del acuerdo.

- Cada semana revisaremos el acuerdo. Para ello habrá que fijar previamente un día y una hora. Ej. “Analizaremos cómo ha ido el acuerdo el sábado, después de comer”. Cuando se revise, se marcarán los objetivos, las peticiones y los compromisos para la siguiente semana.

- A medida que vayamos alcanzando acuerdos, mejoraremos en nuestra comunicación, e intensificaremos al máximo las conductas reforzantes. En consecuencia, manifestaremos lo bien que nos sentimos ante el esfuerzo, la pericia o la habilidad que está demostrando la pareja. Igualmente, verbalizaremos como nos encontramos cuando conseguimos realizar la conducta que nos han pedido; cuando controlamos manifestaciones que antes causaban dolor en la pareja, cuando nos sentimos más contentos y satisfechos…

- En el acuerdo se incluirán las conductas con otros miembros de la familia y personas cercanas: hijos, familiares, amigos…

- Por último, para darle mayor fuerza, y adquirir el máximo nivel de compromiso, los dos miembros de la pareja firmarán el acuerdo que hayan alcanzado.

Si después de haberlo intentado por todos los medios, ve que la situación es imposible, piensen si hay que tomar otra decisión más drástica; pero no lo haga sin haberlo intentando antes en profundidad.

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