Violencia filio-parental o de hijos a padres: cuáles son los primeros signos de alerta

Baleares abrió 285 expedientes a jóvenes por violencia filio-parental en 2018
Se trata de un conflicto que hay que resolver conjuntamente.
FUNDACIÓN AMIGO - Archivo

La violencia filio-parental es un gran problema social que en ocasiones se invisibiliza, pero que requiere de especial atención para tratar de adoptar las medidas necesarias. Pero, ¿a qué nos referimos? Se trata del conjunto de "conductas reiteradas de violencia física, psicológica (verbal o no verbal) o económica dirigida a las y los progenitores, o a aquellas personas que ocupen su lugar", subraya la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental (SEVIFIP)

En este sentido, recalcan, se excluyen aquellos comportamientos o agresiones puntuales, "las que se producen en un estado de disminución de la conciencia que desaparecen cuando esta se recupera", las causadas por "alteraciones psicológicas" y el "parricidio sin historia de agresiones previas".

¿En qué consiste esta violencia intrafamiliar?

Este problema social no es algo nuevo y cada año se incrementa el número de casos, tanto en España como en el resto de países. ¿Cómo abordar este tipo de violencia? Como destacan desde la Fundación Amigo, no se trata de un problema "que pueda resolverse en el ámbito privado", ya que los conflictos familiares, sobre todo de gravedad, pueden afectar "a la integración de los/las jóvenes en la sociedad, a nivel escolar, laboral y comunitario".

No se trata de "buscar culpables" a la hora de tratar este conflicto.

De esta manera, en el abordaje de la violencia de hijos/as a sus progenitores, no se trata de "buscar culpables", sino de "lograr que todas las personas implicadas se responsabilicen y actúen", añaden. 

La violencia filio-parental se desarrolla de forma progresiva mediante mentiras, insultos o humillaciones y se vuelve más grave cuando pasa a las amenazas y a las agresiones físicas. "Es un tipo de violencia sin un fin temporal predeterminado y su principal objetivo es el control, poder y dominio sobre sus madres o padres", explican en la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD).

¿Cómo ser capaces de reconocer el problema?

Antes de llegar a la punta del iceberg con el maltrato físico, los adolescentes y jóvenes desarrollan progresivamente comportamientos violentos o agresivos, como desobediencia o desafío hacia sus progenitores. Esta violencia se puede manifestar de múltiples formas a nivel psicológico "como insultar, humillar, golpear objetos, mentir, etc", añaden en la FAD, hasta que llega la violencia física.

Una de las primeras señales es la pérdida de autoridad o respeto hacia los padres.

En cualquier caso, comportamientos que no son justificables y que pueden comenzar con señales como una pérdida de autoridad o respeto hacia los progenitores, chantajes emocionales o reducción del afecto. Se trata de un problema multifactorial que tiene una mayor prevalencia entre los jóvenes de 13 a 17 años.

En la Fundación Amigo cuentan con una herramienta disponible en su web para analizar cuáles son "los factores de riesgo, la modificación de conducta paternal para evitar el conflicto, la no aceptación de la autoridad, el maltrato psicológico y la violencia física". 

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