Gordon Brown
El primer ministro británico Gordon Brown en una imagen de archivo. Phil Noble/REUTERS
Los abusos de los diputados británicos tanto del Gobierno como de la oposición al cargar todo tipo de gastos particulares al erario público repugnan fuertemente a los electores, según un sondeo publicado este martes. El sondeo, llevado a cabo por la empresa Populus para el diario
The Times, indica una caída del apoyo tanto al gobernante partido laborista como a la oposición conservadora, de la que se benefician los liberales demócratas y los grupos pequeños de extrema derecha.

El primer ministro había pagado servicios de limpieza a su hermano durante 26 meses

Mientras tanto, el Daily Telegraph, periódico que ha publicado detalles de los abusos de los diputados tanto laboristas -algunos de ellos ministros- como conservadores, continuó hoy con sus revelaciones. Destacados dirigentes tories han pagado sus residencias campestres, incluido el mantenimiento de sus piscinas particulares, sus jardines o el personal de servicio, con cargo al erario público.

Tanto el primer ministro, Gordon Brown, como el líder de la oposición conservadora, David Cameron, se han visto obligados a disculparse ante los electores por todos esos abusos, que han desacreditado al Parlamento a ojos del electorado.

Facturas

Las facturas incluían desde la reparación de una alfombra bordada, hasta comida para perros, pasando por una salida de baño, algún colchón, una cortadora de césped, decorar la casa con alguna planta, comprar juegos de sábanas, toallas, contratar un servicio de seguridad personal, o llamar a un electricista. Uno incluso reclamó dinero para cubrir gastos de "comidas" durante los meses de receso del verano. El Telegraph insinuó además que el primer ministro había pagado servicios de limpieza a su hermano, Andrew Brown, durante 26 meses.

Un 86% de los encuestados considera que los dos principales partidos del Parlamento son igualmente culpables del abuso del actual sistema de compensaciones a los diputados por sus segundas residencias y un 85% cree que sus representantes sólo se preocupan de sus propios intereses sin que parezca importarles el bien común.