Ayuso lidera la recta final de una campaña llena de sobresaltos y vaivenes

  • La candidata del PP lidera las encuestas pese a que la izquierda ha planteado la disyuntiva de "fascismo o democracia"
  • El PSOE se ve obligado a girar a la izquierda tras su acercamiento a Cs, mientras Más Madrid no deja de crecer a su costa
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
EP

Si algo ha definido las semanas previas a las elecciones del 4-M en la Comunidad de Madrid ha sido la inestabilidad. Lejos de ser predecibles, la precampaña y la campaña han estado plagadas de sobresaltos, y la guinda la han puesto las amenazas enviadas a diferentes líderes políticos y las dudas expresadas por Vox al respecto. Pero, pese a lo agitado del panorama político madrileño, hay algo que se ha mantenido inalterable: el PP sigue siendo, a tenor de las encuestas, el claro favorito para ganar con holgura el 4-M, y los sondeos le dan invariablemente la oportunidad de sumar con Vox para formar Gobierno.

"Esto ya no es como antes, las campañas ahora cuentan", resumía tajantemente un dirigente político en el Congreso hace unos días. El tiempo en el que las semanas previas a las elecciones parecían un mero trámite ha quedado atrás, y buena muestra de ello es el vertiginoso ascenso que ha experimentado Más Madrid a costa del PSOE: según la encuesta que hoy publica 20minutos, la candidatura de Mónica García se situaría a apenas cuatro puntos de los socialistas con 25 escaños, mientras que Ángel Gabilondo solo podría retener 31 diputados.

Con una campaña desdibujada y que, según los sondeos, no está sirviendo para movilizar a su electorado, el PSOE se ha visto obligado en estos últimos días ha realizar un viraje: Gabilondo comenzó la precampaña acercándose al centro en un intento por captar votantes de un Cs, del que muchos sondeos dicen que no obtendrá representación y que ha visto como buena parte de sus electores se fugarán al PP. Así se explica, por ejemplo, el veto que estableció a gobernar con el candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. "Me intranquilizaría que alguien con un planteamiento radical estuviera en el Gobierno", llegó a señalar Gabilondo.

Pero esta estrategia ha demostrado tener escaso éxito: los socialistas no crecen por el centro y, además, Más Madrid les come terreno por su izquierda. De ahí que Gabilondo haya ido girando a su zurda en los últimos días y haya relajado el veto a Iglesias. "Pablo, tenemos 12 días para ganar las elecciones", le planteó en el debate electoral de Telemadrid, aunque no habló de gobernar con él, sino que le pidió su "apoyo" para alcanzar el Ejecutivo regional.

Las amenazas cambian el foco de la campaña

Lo que ha terminado de decantar el viraje del PSOE, no obstante, ha sido el hecho que ha provocado la última sacudida en la campaña: las amenazas recibidas por Iglesias, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la directora de la Guardia Civil, María Gámez. Tras conocerse esas amenazas, y sobre todo después de que Vox pusiera en duda su autenticidad, los socialistas han olvidado su giro al centro y han asumido un discurso completamente distinto: el de que el 4-M es una pugna entre "fascismo o democracia".

Esa es la disyuntiva que también ha querido establecer Unidas Podemos después de haber protagonizado la primera gran sacudida de la campaña: el anuncio de Iglesias de que sería candidato y abandonaría la Vicepresidencia Segunda del Gobierno. Los morados ya habían planeado hacer de la posible llegada de Vox al Ejecutivo madrileño un arma de movilización, pero desde que el pasado viernes la candidata Rocío Monasterio pusiera en duda las amenazas a Iglesias, se ha convertido en el leit motiv de su campaña.

"Estas elecciones van de democracia contra ultraderecha", aseguraba tajantemente el pasado lunes Iglesias en una entrevista con 20minutos. Y, en un acto ese mismo día, denunciaba la "agresividad" del bloque conservador con la izquierda y aseguraba que "no es casual". "Responde a que les vamos ganando, y a que saben que pueden perder", argumentó el candidato, que acusó al PP de haber "recurrido al fascismo" cuando ha visto que sus estrategias habituales "les han empezado a fallar".

Ayuso sigue en cabeza

No obstante, los sondeos son tozudos y desmienten el panorama que dibuja Iglesias. El que publica este miércoles este diario otorga una cómoda victoria a la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso con el 38,7% de los votos y 56 escaños que, sumados a las 15 actas de Vox (10,9%), le proporcionarían la mayoría absoluta. Desde hace semanas, Ayuso ha aprovechado esta ventaja para marcar el paso de la campaña apelando a la "libertad". Y, aunque en los últimos días la izquierda haya tomado la iniciativa obligando al PP a posicionarse sobre las amenazas, Ayuso ha buscado retomar el paso.

Para ello, este martes la candidata popular acusó a Iglesias de haber sido la persona que más "ha fomentado y contemporizado con la violencia", y ha espetado que el líder de Unidas Podemos, pese a haber recibido cuatro balas en un sobre, "disfruta" con el "clima de tensión y de miedo". "Si tanto quiere la izquierda y el PSOE que no salga Vox, que me voten a mí", ha lanzado igualmente Ayuso, que restó importancia a las amenazas de los últimos días. "Si recibo la misma amenaza, lo hubiera hecho de otra manera; probablemente, nadie lo sabría, no le hubiera dado más importancia".

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