Carlos Palomino, de 16 años, falleció a causa de las heridas provocadas por un arma blanca en noviembre de 2007 en el metro de Legazpi en Madrid. Su presunto agresor, un soldado de 23 años llamado Josué Estébanez de las Heras -para el que el fiscal pide 29 años de prisión- pasa sus días en la cárcel a la espera de que comience el juicio.

Dos años y medio después de aquellos hechos, una grabación de las cámaras del suburbano muestra la agresión mortal del soldado neonazi contra el joven y la posterior huida del primero, en la que hirió de gravedad a otro de los amigos de Carlos Palomino, informa el diario El País.

La muerte violenta de Palomino, que junto con sus compañeros acudía a boicotear una concentración de cariz neonazi que contaba con el beneplácito de las instituciones, está presente desde entonces en las manifestaciones de los grupos antisistema, que blanden su recuerdo con una intensidad de símbolo.