Es una habilidad muy demandada por las empresas, pero ¿aún tienes miedo a hablar en público?

  • El 75% de la población padece ansiedad o nerviosismo por hablar en público.
  • Un experto nos da pautas para deshacernos de la vergüenza y los nervios.
Existen varias estrategias para superar el miedo a hablar en público.
Existen varias estrategias para superar el miedo a hablar en público.
GTRES

Hablar en público es una de las habilidades más demandadas en la actualidad por las empresas. Las compañías quieren contratar a personas que en cualquier momento y contexto puedan "vender" la empresa y sus valores (si los tiene).

Cuenta Udemy que, sin embargo, se estima que un 75% de la población padece sentimientos de ansiedad o nerviosismo al tener que hablar en público, lo que se conoce como glosofobia. “De alguna manera venimos al mundo con un stock de vergüenza, una cantidad que tenemos que gastar, pasándola", comenta Leo Piccioli.

"Es un músculo, es algo que se entrena. Muy poca gente nace sabiendo hacerlo"

Se trata de un experto en oratoria e instructor en Udemy for Business. Nos recuerda que "debemos entender que hablar en público es un músculo, es algo que se entrena. Muy poca gente nace sabiendo hacerlo".

Para superar ese miedo a hablar en público, para deshacernos de la vergüenza y los nervios, Piccioli nos da cuatro pautas:

Practica en entornos "seguros"

La práctica es la base del éxito en oratoria y es la clave para perder la vergüenza. Todos hablamos en público diariamente sin darnos cuenta y una reunión familiar o de amigos puede convertirse en la oportunidad ideal para practicar. Empezar por contar una historia o una anécdota en esos entornos “seguros” nos va a ayudar a encontrar nuestra propia voz, a descubrir los matices que nos hacen más potentes y nos dan más herramientas.

Planifica las prácticas e introduce modificaciones

Plantéate previamente qué será lo que cuentes en la próxima reunión (ya sea de trabajo, con amigos o familiar) e introduce en cada ocasión una variación en el discurso. Prueba a hacerlo de pie, sentado, jugando con las voces o hablando de diferentes temáticas. Si hacemos siempre los mismo, obtendremos los mismos resultados y no estaremos prevenidos para diferentes situaciones y contextos.

Amplía los entornos y ambientes

Una vez hemos practicado en repetidas ocasiones en entornos “seguros”, podemos comenzar a abrirnos a nuevos escenarios. En este paso, deberemos identificar lugares de bajo riesgo, reuniones sociales más amplias o espacios donde apenas nos conozcan, como, por ejemplo, micrófonos abiertos. Deberemos estar atentos y observar cómo nos escuchan para ir incorporando mejoras a nuestros discursos y garantizar que nuestros mensajes lleguen al público.

Empatiza con la audiencia

En general, cuando hablamos en público es porque tenemos algo que aportar a la audiencia, por lo tanto, debemos entender que estamos ahí para ayudarlos. Por ello, antes de dar nuestro discurso es recomendable conversar con algunos de los asistentes, escuchar lo que les preocupa y observar sus interacciones. No solo conoceremos mejor a nuestro público, lo cual nos ayudará a eliminar en cierto grado la vergüenza, sino que podremos adaptar ligeramente nuestro mensaje para que tenga un valor mayor para ellos. Con esto, eliminaremos el temor a contar algo que no sea relevante o perder su interés.

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