Un millar de personas con dependientes a su cargo seguirán cursos de autoayuda

  • El 75% de los cuidadores son mujeres.
  • Sufren estrés, agotamiento y ansiedad.
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Unos familiares cuidan a un hombre dependiente.
Unos familiares cuidan a un hombre dependiente.
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La DGA ha ampliado los cursos destinados a los cuidadores de dependientes y este año los van a recibir mil personas, el doble que el año pasado. Además, el Departamento de Servicios Sociales prevé extender la formación de estos grupos de trabajo en los próximos años «según el presupuesto disponible», explican.

Agotamiento físico y psíquico, estrés, ansiedad y soledad son sólo algunos de los problemas que sufren quienes atienden a un anciano o un discapacitado dependiente. Y sobre todo las mujeres son las que se encargan de afrontar este trabajo, algo que sucede en más del 75% de los casos.

Con la formación de estos grupos, los cuidadores intercambian opiniones y experiencias, aprenden técnicas de relajación y conocen formas para mover a los enfermos sin sufrir daño.

Estas actividades, que se realizaban de forma residual en 1996, pasaron a incluirse en la cartera de servicios de la Atención a la Dependencia el año pasado como el programa Cuidarte.

Desde 2003 el servicio se ha ido extendido por distintos puntos de la comunidad. En la actualidad, estos grupos trabajan en un total de 38 residencias y hogares, desde Binéfar a Calanda, aunque aún hay 36.000 familias con dependientes que viven sin ningún tipo de ayuda, según el Instituto Nacional de Estadística.

Cada centro adapta las sesiones de formación a sus recursos y colaboran trabajadores sociales, enfermeros, médicos, psicólogos y terapeutas ocupacionales, entre otros profesionales.

El objetivo es crear un espacio en el que los cuidadores puedan relacionarse, reconozcan su capacidad y mejoren la forma de atender sus necesidades y su autoestima.

«Los cuidadores necesitan exteriorizar su sobrecarga y para facilitar la comunicación lo idóneo es que los grupos los formen sólo diez u once personas», señalan trabajadores de la residencia de Las Fuentes.

Los grupos suelen ser cerrados, aunque pueden añadirse más participantes en las primeras sesiones para no interrumpir el desarrollo del grupo.

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