Plantas de exterior: las coníferas más usadas en jardinería

Juniperus communis, una especie de conífera.
Juniperus communis, una especie de conífera.
Wikipedia / Crusier

Las coníferas constituyen un gran grupo de plantas imprescindibles en los jardines, así como en terrazas o balcones, perfectas como seto tapizante, que se adaptan a todo tipo de lugares para conseguir un entorno natural en cualquier espacio, incluso urbanos. 

Existen muchos tipos de coníferas diferentes, que varían en su tamaño, forma, textura y colores, aunque la gran mayoría de ellas comparten una serie de necesidades y cuidados básicos, sobre todo, porque se adaptan tanto a temperaturas de frío como de calor. Eso sí, hay que fijarse en el riego, ya que necesitan riego regular y en profundidad, aunque hay que tener mucho cuidado con los encharcamientos y el exceso de agua, según Verdecora.

Los tipos de coníferas más utilizadas

En primer lugar, el Juniperus concerta o enebro tapizante es una planta que alcanza entre los 50 y 100 cm de altura. Es muy usado gracias a sus características tapizantes, ya que se adapta a casi cualquier tipo de suelo y solamente necesita un buen drenaje. Además, soporta el pleno sol y también es empleado para cubrir muros de contención.

Por otro lado, el Cipres cupressus es una conífera ornamental que desprende olor a limón. Al tener un follaje es muy compacto, es muy extendido su uso en ornamentación. Soporta el calor, pero también las bajas temperaturas. Puede alcanzar 4 o 5 metros de altura.

El ciprés común alcanza alturas de entre 25 y 30 metros de altura, siendo un árbol muy longevo de hoja perenne y su denso follaje, que se mantiene incluso durante el invierno. De igual modo que los anteriores, se puede colocar en lugares soleados, aunque también resiste en sombra o semisombra.

También es recomendable optar por la tuya, que aguanta altas temperaturas, aunque puede provocar enmarronamiento en los extremos de la planta. Igualmente, resisten las heladas, aunque la acción del frío puede afectar a los tonos de color de su follaje. 

Por último, el tejo es una de las coníferas de lento crecimiento que se desarrolla en forma piramidal, hasta alcanzar alrededor de unos 20 metros de altura. Tiene la curiosidad de que florece durante el verano y, además, en otoño da unos pequeños frutos rojos.

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