Imagen de archivo de un control de alcoholemia
Imagen de archivo de un control de alcoholemia. ARCHIVO

Le habían condenado hasta siete veces por ir borracho al volante, pero seguía conduciendo su coche tan campante.

De ahí que el fiscal de Seguridad Vial de la provincia, a raíz de su última detención, el 17 de abril, también pillado en estado ebrio, pidiera hace dos semanas al juez que retirara el automóvil a este individuo -de iniciales A. T. M. y 38 años de edad-, al considerar el vehículo, por primera vez, «un instrumento del delito».

Ayer se iba a celebrar el juicio contra A. T. M., pero no hizo falta, pues fiscal y defensa acordaron previamente la pena, a saber: seis meses de prisión por conducir bajo los efectos del alcochol y el decomiso del coche.

Tenía una sentencia firme que le prohibía conducir
Además, no podrá conducir ningún tipo de vehículo (incluidos hasta los ciclomotores) durante tres años, y tendrá que pagar una multa de 4.380 euros por delitos contra la seguridad del tráfico.

Y se puede dar con un canto en los dientes, pues el fiscal rebajó su petición inicial de once meses de cárcel y casi el doble de sanción económica.

El destino final del vehículo, actualmente en el depósito de la grúa, se conocerá cuando se publique oficialmente la sentencia.

Hasta 2011 no podía cogerlo

Los guardias civiles que pararon a A. T. M. la última vez, el 17 de abril en Guadahortuna (1.45 horas), comprobaron, además de que conducía en estado ebrio, que tenía una sentencia firme de noviembre de 2008 que le prohibía llevar un coche hasta el 11 de enero de 2011, también por ir borracho.

Pero el caso es que se fue de rositas y, horas más tarde, a las 5.40, fue de nuevo parado, esta vez en la capital. Acumulaba 7 condenas desde el año 2000.