Montero aplaza los ajustes para contener el déficit y las subidas de impuestos hasta que la recuperación tome impulso

  • La ministra de Hacienda ve "impensable" pedir ahora a las comunidades autónomas que hagan "recortes"
  • Dice que no se ha decidido ninguna subida de impuestos para 2022 y se remite a la comisión de expertos
La ministra portavoz y ministra de Hacienda, María Jesús Montero (i); y la vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, comparecen en rueda de prensa posterior al
La ministra portavoz y ministra de Hacienda, María Jesús Montero (i); y la vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, en una imagen de archivo.
EUROPA PRESS/M.FERNÁNDEZ. POOL - Europa Press

El Gobierno quiere dejar atrás el debate sobre uns posible subida de impuestos en el que se ha enredado en los últimos días. Según la ministra de Hacienda y portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, no se implementarán subidas fiscales con carácter inmediato y se acometerán las reformas cuando "las condiciones económicas lo permitan" y la recuperación tome fuerza. Hasta entonces, agregó ese martes en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, tampoco se implementará un plan de "consolidación fiscal" para priorizar la contención del déficit, aunque no se renuncia a ir rebajando el deseequilibrio presupuestario.

La propia Montero fue, la semana pasada, quien hizo surgir ese debate cuando abrió la puerta a una "contribución adicional" de los grandes patrimonios y agregó que ya para 2022 podrían aplicarse algunas de las propuestas del grupo de expertos que está estudiando la futura reforma fiscal. También puso el acento en la necesidad de evitar que queden "vacías de contenido" determinadas figuras fiscales que dependen de las comunidades, como el impuesto de Sucesiones, que autonomías como Madrid tienen suprimido en la práctica.

Poco después de esas palabras de Montero, el presidente Sánchez dijo que el debate sobre la reforma fiscal es "necesario" y se dio a conocer el borrador del plan de recuperación que el Gobierno prevé remitirá antes de finales de mes a Bruselas, donde habla abiertamente de "acercar los niveles de tributación de España a la media de los países del entorno" para garantizar "la sostenibilidad a medio plazo del estado del bienestar", poniendo el foco en la eliminación de exenciones y deducciones, así como en la fiscalidad verde.

Este martes, sin embargo, la ministra Montero se ha alineado con las tesis de la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, quien en los últimos días había asegurado reiteramente que no es el momento de aplicar subidas fiscales. A preguntas de los medios en la sala de prensa de La Moncloa, Montero dijo que "en ningún momento" ha trasladado a la opinión pública ninguna "decisión" de llevar subidas de impuestos de cara a los presupuestos de 2022, y apostó por "dejar trabajar" a los expertos y acometer los cambios "en el momento en que las condiciones económicas lo permitan".

En una línea similar, la ministra de Hacienda también dijo que España "no está en condiciones" de abordar planes de consolidación fiscal que prioricen la reducción del déficit, porque ahora mismo es "impensable" pedir a las comunidades autónomas que emprendan "ajustes en Servicios Sociales o Sanidad". "No entiendo muy bien la insistencia por parte de alguna formación, como el PP, en pedir un plan de reequilibrio", insistió Montero, quien sostuvo que "no es el momento" y en que, "hasta que recuperemos el PIB previo a la pandemia" o lo exijan las autoridades europeas, no se priorizará la reducción del déficit.

Según la ministra, "esto no significa que no se vaya a intentar avanzar en consolidación fiscal", pero hay que esperar a que "pase esta situación de tsunami" antes de abordar de forma decidida el reequilibrio de las cuentas. Montero argumentó que retirar de forma "prematura" los estímulos fiscales para intentar ajustar las cuentas "podría tener un peor impacto" a medio plazo que "mantener" esas políticas, aunque en lo inmediato impliquen un mayor gasto.

Las últimas previsiones del FMI, apuntan a que España mantendrá disparados el déficit y la deuda pública al menos durante los próximos cinco años. El organismo prevé que el desequilibrio presupuestario será del 9% este año y que en 2026 aún estará en el 4,3%. Con la deuda, la dinámica será la misma según esos cálculos: cerrará el año en el 118,4% del PIB y no se reducirá en, por lo menos, cinco años.

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