Los agentes de barrio se han convertido en un vecino más de la zona que tienen asignada. Casi dos años después de la implantación «gradual» de este servicio, los policías «se han ganado la confianza de los vecinos porque éstos tienen alguien de referencia que les escucha y transmite sus quejas», según valora el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Granada, Francisco López de Haro.

El mantenimiento del barrio acapara el grueso de las demandas que los residentes trasladan a los policías de barrio: baches en pavimentos, farolas rotas, jardines estropeados, etc.

«Estos desperfectos han motivado en torno a un millar de reclamaciones vecinales» de un año a esta parte, apunta el edil de Protección Ciudadana, Eduardo Moral. Los que más ruido hacen, los del Zaidín «pero también porque el policía de barrio de allí fue uno de los primeros» de la unidad, explica el edil.

En Ronda se quejan de las obras del metro

En el caso del Albaicín o la Zona Norte, las quejas giran más en torno a la seguridad en las calles, así como a las obras y plazos del metro en el Camino de Ronda.

En total, 17 agentes -más dos mandos- componen la unidad de policías de barrio que próximamente se ampliará a 23 efectivos, anuncia Moral. Éstos «atienden a los vecinos en las oficinas» donde se encuentran destinados -centros cívicos o de servicios sociales- en horario de 9 a 11 horas. El resto de la jornada lo emplean en «hacer rondas para hablar con los comerciantes y negocios de la zona».

Reuniones semanales

Cada martes, representantes de asociaciones de vecinos mantienen un encuentro en la Huerta del Rasillo con la Policía Local.

«En esas reuniones les trasladamos a los agentes las posibles quejas de los ciudadanos con respecto a su trabajo», con objeto de «mejorar el entendimiento con ellos», explica Francisco López de Haro, quien demanda un agente de barrio en «todas las zonas en las que sea posible».