El truco definitivo para recuperar una vitrocerámica cuando se ha quemado algo encima

En términos absolutos también consume muchísimo, el doble que el frigorífico o la lavadora. Representa el 15% del total y usar varios de los fuegos de forma simultánea puede llevar a que salten los plomos. Por suerte, no la usamos continuamente.
Imagen del uso de una vitrocerámica en la cocina.
Pixabay
Imagen del uso de una vitrocerámica en la cocina.
Pixabay / Wochit

La vitrocerámica es una de las opciones más utilizadas actualmente en las cocinas, ya que es una de las formas más rápidas, seguras y sostenibles de cocinar hoy en día en el hogar. Además, también son mucho más cómodas a la hora de limpiar las posibles manchas que hayan quedado tras cocinar. 

Sin embargo, es precisamente la facilidad de limpieza lo que hace que muchas personas descuiden el lavado de la vitrocerámica, dejando que se acumulen manchas uso tras uso que, a la larga, son más difíciles de eliminar. 

De hecho, estas manchas pueden ser muy molestas cuando se quiere volver a cocinar, ya que el calor de la vitrocerámica encendida puede hacer que los restos pegados en ella se quemen, provocando un desagradable olor a quemado. 

Pasos para eliminar las manchas de la vitrocerámica

Por este motivo, es fundamental conocer algunas recomendaciones de mantenimiento, que pasan por limpiar la vitrocerámica con productos específicos cada vez que se utiliza. Sin embargo, si ya hay manchas que no se quitan, hay un truco infalible que también sirve, por ejemplo, para quitar las manchas marrones de la plancha de la ropa. 

Este truco pasa por utilizar pasta de dientes en la vitrocerámica para eliminar esas manchas incrustadas. Para ello, es fundamental que todos los fuegos de la vitrocerámica estén apagados y fríos para evitar quemaduras. 

Así, basta con echar vinagre sobre la vitrocerámica para ablandar la suciedad y, frotando con una rasqueta, ir eliminando la mayor suciedad que pueda tener. Con ayuda de una bayeta, hay que eliminar bien los restos de suciedad y de vinagre, dejando la superficie bien seca.

Tras acabar este primer paso, hay que añadir un poco de pasta de dientes en cada una de las cuatro fuentes de calor que tiene la vitrocerámica, extendiéndolas bien con una bayeta o paño. Una vez extendida, se vuelve a incidir con la rasqueta, frotando en los lugares donde más suciedad haya acumulada. 

Por último, con una bayeta mojada en agua se limpian bien todos los restos de pasta de dientes y de la suciedad que haya podido salir. Hay que repetir el procedimiento aclarando varias veces la bayeta para eliminar bien toda la pasta de dientes. 

Mostrar comentarios

Códigos Descuento