Casado fía a una gran victoria de Ayuso su rearme contra Pedro Sánchez

El presidente del PP, Pablo Casado, y la candidata a la reelección en las eleciones madrileñas, Isabel Díaz Ayuso, durante el acto de pegada de carteles del partido de cara a las elecciones madrileñas, a 17 de abril
El presidente del PP, Pablo Casado, y la candidata a la reelección en las eleciones madrileñas, Isabel Díaz Ayuso.
©Alejandro Martínez Vélez

Pablo Casado ve en las elecciones del 4-M en la Comunidad de Madrid una oportunidad para acercar al PP de nuevo a la Moncloa. El líder de la oposición fía a una aplastante victoria de Isabel Díaz Ayuso su rearme frente a Pedro Sánchez de cara a las próximas generales. De hecho, el presidente de los populares insiste en que es el propio Sánchez quien se presenta a los comicios madrileños y ha llamado a "derrotarle".

Además, el PP cree que las cosas ya están ajustadas en intención de voto. Casado habló este lunes de "empate técnico" y pronosticó que, cuando Sánchez "convoque elecciones", los populares ganarán, pese a que el barómetro del CIS de abril sitúa a su partido aún a doce puntos de los socialistas.

Para refrendar su estrategia, Casado explica que la victoria de Aznar en 1996 se dio después del triunfo de Alberto Ruiz Gallardón en Madrid en 1995 y que la llegada de Rajoy a la Moncloa vino después de que Alberto Núñez Feijóo ganase la Xunta de Galicia. Ahora él quiere repetir el camino, empezando por un triunfo de Díaz Ayuso el 4 de mayo. 

Hasta la cita con las urnas, Casado y Ayuso lo tienen claro: el rival es Pedro Sánchez. De hecho, la presidenta madrileña ya ha dicho que el candidato socialista, Ángel Gabilondo, "no preocupa" de cara a la cita con las urnas. "Cómo no vamos a seguir hablando de Sánchez, señor Gabilondo, si es él el candidato en Madrid; si es él el que decide las mentiras que usted tiene que decir a partir de ahora", le dijo a Gabilondo en el primer acto de campaña.

La ventaja de Ayuso en las encuestas es indiscutible, y el PP quiere una mayoría suficiente como para "ser libres", como han repetido varios cargos del partido en las últimas semanas. Esto es, gobernar sin ataduras. "Si alguien quiere que gane el PP, que vote al PP", ha apuntado Casado. Su discurso lleva meses siendo el mismo: que los populares vuelvan a gobernar a nivel nacional pasa por "unir" todo el espectro político de la derecha.

La economía entra de lleno en el debate

Pablo Casado, por otra parte, ha virado el debate hacia la cuestión económica y ha erigido al PP como "la solución" para salir la crisis, recordando que, a su juicio, saben "cómo hacerlo" después de haberlo hecho tras los gobiernos socialistas de Felipe González y de José Luis Rodríguez Zapatero. Casado apuesta por bajadas de impuestos, supresión de "trabas burocráticas" o un fondo de 50.000 millones de euros en ayudas directas para empresas y autónomos.

Casado ha calificado el planteamiento del Gobierno sobre impuestos como un "hachazo fiscal" y considera que no se pueden subir esos impuestos "a quien tiene el negocio cerrado". El presidente popular prefiere "recaudar menos por Sociedades y no tener que pagar prestaciones porque la gente se queda en paro". El PP considera que ahora lo importante es que las empresas y las familias "tengan liquidez". Además, plantea una ley de segunda oportunidad porque, dice, el objetivo es "que las empresas sobrevivan".

Otro de los factores que marcarán las próximas semanas para el PP es el cambio de sede. Casado ha definido la salida de Génova como "un gesto" para mostrar que "el partido está renovado y comprometido con la transparencia" y que no va a "tolerar ninguna conducta irregular", aunque también se ha comprometido a seguir "defendiendo el legado de los expresidentes".

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