Ancor, ganador de 'Maestros de la Costura': "Mi padre, que es ciego, seguía el programa sin perderse un detalle"

  • Gracias a la audiodescripción y a las explicaciones de los participantes.
Archivo - ANCOR GANA MAESTROS DE LA COSTURA
Ancor tras lograr la victoria de 'Maestros de la Costura'.
RTVE - Archivo

El ganador de la cuarta edición de Maestros de la Costura, Ancor Montaner, habla con pasión de sus progenitores. De su padre, Baltasar, que es ciego, dice que ha seguido el programa "sin perderse un detalle".

Fue posible gracias al sistema de audiodescripción de RTVE, pero también "a las explicaciones que los propios concursantes íbamos dando durante los programas", explicó el valenciano.

"Desde RTVE", señaló, "y desde la productora, Shine Iberia, nos pidieron que verbalizásemos todo lo que hacíamos en el taller. Así, mi padre pudo estar al tanto de todo lo que ocurría en el concurso; y como él cientos de personas con discapacidad visual".

Ancor confiesa que le resultó "muy fácil" cumplir con esta propuesta del programa porque "desde pequeñito estoy acostumbrado a explicarlo todo así". Su padre tiene retinosis pigmentaria y ha perdido visión de forma paulatina. Su madre, Guayarmina, es albina, lo que le genera alteraciones visuales.

Comparten mi mundo

Sin embargo, las dificultades visuales de sus padres nunca han supuesto "inconveniente" alguno para este apasionado del arte y la moda. Licenciado en Bellas Artes, Ancor pinta desde niño y tiene las casas familiares llenas de cuadros.

"Mi padre se los sabe de memoria y le encantan. Desde pequeño ellos me han animado a pintar y a dedicarme al arte. Nunca fue un problema que mi padre no lo pudiese ver", declara Ancor. "Yo le he descrito siempre todo: los colores, las formas, la luz. Sé que él aprecia mucho mis obras y que está muy orgulloso. Comparte mi mundo".

La escultura y la costura llegaron después. De hecho, Ancor empezó a dedicarse en serio a la aguja hace cinco años, siempre con el apoyo incondicional de su familia. "Yo digo que coser es como esculpir, así que esta nueva faceta artística es 100% accesible para mi padre", bromea.

"He hecho vestidos para mi madre y para mi mujer", prosigue, y "mi padre los ha tocado con sus manos y sabe perfectamente cómo son. Le explicamos los colores, los estampados, y el diseño y la forma los conoce mejor que nadie".

No es de extrañar, por tanto, que Baltasar sea uno de los principales apoyos de su hijo. "Él me animó cuando empecé con la costura y me va a ayudar a montar mi negocio".

Una infancia normal

Ancor sostiene que su infancia "fue igual que la de cualquier niño", pues nunca "notó" la discapacidad de sus padres. "Lo único es que nunca íbamos en coche", ríe, pero "para eso estaba mi abuelo".

"Recuerdo a mi madre con gafas de sol enormes, manga larga y afincada bajo la sombrilla todas las mañanas en la playa para que nosotros disfrutásemos del mar", rememora. "Y lo mejor de todo es que yo siempre lo he visto todo normal".

Por eso, Ancor encuentra de lo más natural describir en voz alta sus creaciones, aunque reconoce la importancia de hacerlo en la tele. "Es importante normalizar la discapacidad. A La gente que hemos vivido con ella desde que nacimos nos parece todo muy lógico pero claro que existe mucho desconocimiento".

Dice que cuando su padre empezó a perder visión, sus abuelos "tuvieron mucho miedo por él pero les demostró que podía trabajar, tener su familia y manejarse él solo".

Pero indica que “todavía hay mucha gente que se sorprende, de ahí la necesidad de que la televisión se implique y de que un programa de gran audiencia muestre a una concursante que lleva una prótesis o que fomente la audiodescripción. Todavía hay mucho que hacer para lograr la inclusión total y todos podemos colaborar en ello”, concluye.

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