Una cita vital para PP y PSOE, el futuro inmediato de Cs, el efecto Iglesias... todo lo que está en juego el 4-M

  • Este domingo comienza la campaña electoral en Madrid y los partidos echan el resto para llegar a la Puerta del Sol.
Combo de imágenes de los candidatos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en las elecciones del 4-M.
Combo de imágenes de los candidatos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en las elecciones del 4-M.
20minutos

El 4-M es la convocatoria de elecciones anticipada más inesperada de los últimos años y, a la vez, la que mayor expectación e interés ha levantado. Tanto dentro como fuera de la Comunidad de Madrid, tanto en el seno de los partidos políticos como en la sociedad, tanto para el actual momento político como para el futuro inmediato. La región es el epicentro informativo del país desde hace semanas, un protagonismo que cobrará aun más fuerza en los próximos 15 días, en los que se desarrollará la campaña, que empieza este domingo de forma oficial, aunque parezca mentira porque el voltaje de los mensajes es continuo y elevado desde hace más de un mes.

Todo ello no hace si no demostrar que los comicios del 4 de mayo tienen una trascendencia notable. El PSOE y el PP ven en las elecciones una suerte de reválida para sus proyectos políticos, Ciudadanos (Cs) tratará de sobreponerse en las urnas al delicado momento que atraviesa y Pablo Iglesias confía en que su salida del Gobierno central sirva para ganar la Comunidad de Madrid para la izquierda 26 años después y para continuar en la primera línea. 

Estas son algunas de las claves e incógnitas que rodean al 4-M.

Urnas autonómicas, transcendencia nacional

El detonante de los comicios en Madrid fue la moción de censura que PSOE y Cs pactaron en la Región de Murcia. Desde ese primer momento, y sobre todo por la relevancia política que tiene la Comunidad, el 4-M se está leyendo en clave nacional. Así lo demuestra que el presidente Pedro Sánchez haya acudido ya en la precampaña a varios actos de Ángel Gabilondo y vaya a estar muy presente durante la campaña.

El PSOE busca llegar a la Puerta del Sol en un resultado que, además de como histórico -la izquierda lleva sin gobernar en Madrid desde 1995- se leería en Ferraz como un respaldo a la gestión de los socialistas desde Moncloa. El triunfo también sería un respaldo a la reorganización interna que deben afrontar los socialistas madrileños, que en octubre tienen congreso, de cara a los próximos comicios de 2023.

Los socialistas no tendrán fácil su objetivo porque encontrarán enfrente a los populares, que tratarán de mantener la Comunidad en su poder, porque junto a Galicia es uno de los feudos históricos del PP y una de las principales administraciones que dirigen. Para Génova es vital conservar Madrid.

El resto de partidos tampoco descuidan la región. La salida del Gobierno de Pablo Iglesias para ser candidato es otro termómetro importante de lo que supone el 4-M, como también lo es que el líder de Vox, Santiago Abascal, se haya erigido en director de la campaña de Rocío Monasterio y cada día celebre actos públicos con ella.

Se espera que la presencia de los primeros espadas nacionales cobre aun más fuerza en la campaña que acaba de empezar.

El efecto Iglesias: ¿sumará o restará?

Pablo Iglesias dejó la vicepresidencia segunda del Gobierno para ser candidato a presidir la Comunidad de Madrid. Su objetivo era contrarrestar los buenos resultados que le auguraban las encuestas a Díaz Ayuso y cambiar el tablero político. El desembarco del líder de Unidas Podemos en Madrid ha modificado el equilibrio de fuerzas durante la campaña, pero está por ver qué efecto consigue sobre los votantes madrileños su candidatura.

Si Iglesias consigue ilusionar y mejorar los datos que Unidas Podemos consiguió en 2019 (siete diputados), la izquierda tiene más cerca llegar a Sol, siempre que se pongan de acuerdo las tres formaciones del espectro que concurren a las urnas (PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos). Pero no hay que obviar que Unidas Podemos corre el riesgo de que la candidatura del exvicepresidente movilice voto de la derecha y el ‘efecto Iglesias’ acabe siendo el contrario del que se buscaba.

En los resultados que coseche el 4-M Unidas Podemos también va gran parte del futuro político de Iglesias, que ya anunció que el próximo congreso del partido no se presentará a la reelección como secretario general de Podemos.

Cs, ante la necesidad de llegar al 5%

Las próximas elecciones son una prueba de fuego para Cs. La formación naranja, que tiene un papel clave en la gobernabilidad de Madrid desde 2015, se enfrenta ahora a las urnas con el reciente descalabro en Cataluña (donde pasó de 36 escaños a 6) y con la vista puesta en cómo puede afectar lo sucedido en Murcia. El pacto con el PSOE, que fue fallido a nivel autonómico, originó muchas salidas de Cs hacia el PP –destacando la de Toni Cantó, exportavoz en la Comunidad Valenciana– y obligó a adoptar cambios.

En Madrid, la consecuencia inmediata fue el paso a un lado de Ignacio Aguado, que fue vicepresidente con Ayuso, para lanzar a Edmundo Bal de cabeza de lista. Cs confía en superar la barrera del 5% para mantener la representación en la Asamblea (actualmente tienen 26 escaños), aunque hay encuestas que les dejan fuera.

Ayuso, ¿hacia el liderazgo del PP? 

Hace tiempo que se viene hablando de que la marca Ayuso es un valor al alza dentro del PP frente al actual presidente de la formación, Pablo Casado. Los próximos comicios servirán para determinar la medida real de la popularidad de la presidenta de la Comunidad. Si son buenos, es muy probable que la dirigente madrileña adquiera más peso en el seno del PP en detrimento de Casado, que a la vez, y paradójicamente, necesita de una victoria contundente de Ayuso en Madrid para allanar su propio camino hacia La Moncloa.

Una victoria del PP también ayudaría a la candidata a la reelección a decantar a su favor la presidencia del PP de Madrid, un puesto que debe resolverse este año y para el que Díaz Ayuso no es la preferida de Génova en este momento.

Vox confía en apuntalar su auge

La formación que preside Santiago Abascal llega al 4-M con el aval de los buenos resultados que cosechó en Cataluña en febrero, donde se convirtió en el principal partido de la derecha tras conseguir 10 escaños y superar tanto a Cs como al PP. 

En Madrid, Vox ha sido socio de investidura de PP y Cs esta breve legislatura y en su ánimo está mejorar su representación actual (12 diputados en la Asamblea de Madrid) para ser determinante en la gobernabilidad. La formación ya se ha mostrado dispuesta a pactar con el PP, si es que la derecha está en condiciones de sumar para gobernar, y es optimista sobre la posibilidad de cosechar un resultado positivo que esta vez les abra la puerta del Ejecutivo autonómico

En 2019 rechazaron formar parte del Gobierno, lo que hizo que Vox trabajara en la Asamblea de Madrid con un doble rol. Dependiendo del asunto a tratar, unas veces votaba junto a PP y Cs articulando una mayoría amplia y otras ejercía de oposición.

Más Madrid: a repetir gesta sin Errejón ni Carmena

El tándem Íñigo Errejón-Manuela Carmena fue una garantía de éxito para Más Madrid en 2019, cuando el partido se convirtió en el segundo más votado de la fragmentada izquierda madrileña y entró con fuerza en el Ayuntamiento y la Asamblea (20 escaños). Ni la exalcaldesa de la capital ni Errejón van ahora en las listas autonómicas -Errejón salió hacia el Congreso de los Diputados con Más País y Carmena se retiró de la política- por lo que la formación tiene el reto de repetir la gesta sin las caras más visibles de los últimos comicios

Para mejorar los resultados de 2019, Más Madrid se ha encomendado a Mónica García, que durante la pandemia ha sido una de las principales opositoras a la gestión de Ayuso y Aguado, y repite alianza electoral con los verdes de Equo, que van integrados en su candidatura.

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